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'Fortunata y Jacinta II', la gran novela de Madrid

Benito Pérez Galdós firma una de sus obras más emblemáticas, publicada en varios tomos

'Fortunata y Jacinta II', la gran novela de Madrid

En este segundo capítulo de Un libro una hora dedicado a 'Fortunata y Jacinta', les hemos contado la tercera y la cuarta parte de la novela. Menéndez Pelayo, al contestar al discurso de ingreso en la Academia de Galdós, señala que hay, entre las novelas de Galdós, una que para nada necesita el apoyo de las demás, sino que se levanta sobre todas ellas cual majestuosa encina entre árboles. Menéndez Pelayo caracteriza 'Fortunata y Jacinta' como novela que aspira a presentar con la máxima diafanidad la vida, en la dimensión interior y en el vasto retablo exterior, consiguiendo en esa construcción de un mundo imaginario un alto índice de ilusión de realidad y un escrupuloso y profundo análisis del proceso histórico.

Galdós usa tanto el estilo indirecto libre como el monólogo, en un momento en el que busca conseguir el máximo efecto narrativo. Con el monólogo, el mirar y el pensar de Fortunata traduce el sentir, el hondón del alma, cada vez más consciente de su íntima desgarradura: es y quiere ser naturaleza, amor, y debe pasar por el aro forjado por otros. En 'Fortunata y Jacinta', frente a las reglas sociales, está la naturaleza; frente a las palabras y los sucesos históricos, están los hechos de la naturaleza, imposibles de contravenir por el mundo moral social que envuelve a los personajes. Luis Cernuda dijo que hay una trascendencia en Galdós, de la realidad física a la metafísica, que solo comparte con otro novelista, con Dostoievski.

Galdós plantea la dialéctica Jacinta/Fortunata o restauración/ revolución. Las restauraciones precipitan el enfrentamiento de las dos casadas, que se produce primero de una forma breve y áspera, y después en forma de violento altercado. El enfrentamiento cabría formularlo en los términos siguientes: Jacinta es la esposa, Fortunata la amante. Jacinta es virtuosa, Fortunata es el desorden y la promiscuidad. Jacinta es estéril, Fortunata es fértil, con lo que, en un mundo donde deben triunfar el orden, la virtud, el matrimonio, Fortunata siente una superioridad, frente a Jacinta, al poder tener hijos.

Este artículo contiene fragmentos de la introducción de María Luisa Sotelo Vázquez y Adolfo Sotelo Vázquez a la edición de Penguin Clásicos.