Los embajadores de la UE se reúnen para coordinar una respuesta a los aranceles y el Parlamento Europeo se dispone a congelar el acuerdo comercial
Los embajadores de los 27 se han reunido en la tarde de este domingo para trabajar en una respuesta coordinada a los aranceles anunciados por Trump mientras que la mayoría de grupos del Parlamento confirman congelar la aprobación pendiente del acuerdo con Washington

Tres banderas de la Unión Europea ondean frente al edificio de la Comisión Europea en Bruselas.

Madrid
Los aranceles de Trump han desactivado la parsimonia de Bruselas, que prepara ya una respuesta firme, según han confirmado las autoridades comunitarias este fin de semana. Los embajadores de los 27 se reunieron el pasado sábado de urgencia para avanzar en esa respuesta. Encima de la mesa: activar el mecanismo anticoerción, una petición que ha defendido Francia, que apuesta por este instrumento que va más allá de una respuesta arancelaria y que permite limitar el acceso a contratos, limitar los servicios y golpear en sectores concretos de la economía de un tercer país.
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Es el llamado bazuca, un instrumento que requiere el apoyo de una mayoría cualificada y que nunca se ha utilizado desde su aprobación en 2023. Otra opción pasaría por recuperar la lista de productos a los que el bloque propuso imponer aranceles antes de que los negociadores cerraran el acuerdo comercial el pasado mes de julio.
En paralelo, el Parlamento se dispone a congelar la aprobación de ese acuerdo comercial, que todavía tiene que ser ratificado en la Eurocámara. Su votación, que ya se había retrasado por las turbulencias en las relaciones con Washington, está prevista para finales de este mes. Pero una amplísima mayoría de grupos, incluido el más numeroso, el Partido Popular, confirman que apuestan por congelar su aprobación. También socialistas, liberales, verdes y la extrema derecha de Patriotas, que piden suspender directamente el acuerdo comercial.
Mientras que algunas fuerzas de centro piden que la Comisión utilice el instrumento anticoerción, una medida legal que permite al bloque protegerse de la coerción económica de países no pertenecientes a la UE, permitiéndole responder con contramedidas comerciales o de inversión cuando un tercer país intenta interferir en sus decisiones soberanas mediante amenazas o aplicación de medidas económicas.
Los líderes de los 27 ya han expresado su rechazo ante dicha medida y han insistido en que no cederán ante las presiones de la Casa Blanca. En el marco de la firma del acuerdo con Mercosur, la presidenta de la Unión Europea ha querido subrayar que la organización escoge "las alianzas frente al aislamiento", así como "el comercio junto frente a los aranceles".
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha respondido en términos similares, indicando que se está trabajando en una "respuesta conjunta". No obstante, Bruselas todavía no ha dado pasos concretos para neutralizar los últimos movimientos del presidente estadounidense, más allá de sus promesas de mantenerse unidos y coordinados en este asunto.
El Partido Popular Europeo aboga por romper el pacto comercial vigente entre EEUU y Bruselas
Una propuesta de respuesta a la presión arancelaria de Trump ha sido la propuesta por el líder del PP Europeo, Manfred Webber, quien ha abogado por romper el acuerdo comercial existente entre la UE y Estados Unidos.
El Acuerdo Marco para un Acuerdo sobre Comercio Recíproco, Justo y Equilibrado, cerrado el pasado mes de junio después de la guerra arancelaria iniciada por el líder norteamericano, aún no ha sido ratificado.
"El PPE está a favor del acuerdo comercial entre la UE y EE. UU., pero dadas las amenazas de Donald Trump respecto a Groenlandia, su aprobación no es posible en este momento. Los aranceles del 0% sobre los productos estadounidenses deben suspenderse", ha defendido Webber en redes sociales.
El acuerdo con Washington contempla un arancel general máximo del 15% a las exportaciones de aplicación en sectores como el farmacéutico y los semiconductores. Además, la UE accede como parte del acuerdo a compras de energía estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares, en concreto de crudo, gas licuado y energía nuclear, e inversiones de 600.000 millones de dólares en la economía norteamericana en lo que resta de mandato del presidente estadounidense.

Enrique García
(Sevilla, 1994) Corresponsal en Bruselas, siguiendo y explicando la política comunitaria. Antes, redactor...




