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Oliver Laxe: "Tener proclamas muy políticas, pero luego hacer una película con Netflix, me parece una pura contradicción"

A cuatro días de las nominaciones a los Oscars, el director gallego repasa parte de su aventura americana con ‘Sirât’, desde su charla con Paul Thomas Anderson a su rechazo a Netflix y las razones por las que una película así ha impactado tanto

Oliver Laxe en los Premios del Cine Europeo (Photo by Sebastian Reuter/Getty Images) / Sebastian Reuter

Berlín

Oliver Laxe afronta con ilusión y con su habitual calma la última fase de esta larguísima temporada de premios. El autor gallego no oculta su deseo de ponerle el broche final con la nominación, o nominaciones, a los Oscars, pero también relativiza todo el circo que rodea a estas ceremonias. Por eso, simplemente, dice, está disfrutando y aprendiendo de toda esta experiencia por tierras americanas. “Tú sientes esa energía, esa excitación, ese tsunami de emociones que tiene la gente. Tampoco hemos mitificado tanto aquello, estando allí lo desmitificas aún más. De alguna manera es lo que es y no lo juzgas, pero veo cosas muy positivas. Yo no sé si ‘Sirat’ hace diez años estaría en la zona en la que está en los Oscars, yo creo que no. Se han abierto mucho a las cinematografías mundiales y se han rejuvenecido mucho también, veo algo sano en todo eso. También me gusta mucho cómo preparan cada categoría, hacen muchos encuentros de profesionales, se juntan, hay mucho activismo dentro de los departamentos, por ejemplo los de sonido tienen sus pelis favoritas y pelean por ellas, creen en sus pelis, aman sus pelis. Se habla mucho de cine y yo estoy aprendiendo muchísimo..”, cuenta el director en un encuentro en Berlín, donde ‘Sirât’ acaba de lograr cinco premios del cine europeo.

Tras asistir a las dos primeras galas del año en EEUU, la de los Critics Choice y la de los Globos de Oro el pasado domingo, a Laxe le ha dado tiempo a viajar a Nueva York para un par de entrevistas, volar a Londres y presentar la película en el British Film Institute junto a Luca Guadagnino y llegar a Berlín para participar en una mesa redonda junto a otros nominados, como el noruego Joachim Trier y el iraní Jafar Panahi. “Hemos tenido un poco la sensación de volver a casa. Todos los cineastas europeos que estamos haciendo campaña venimos a Berlín y es como casa, es curioso, es como una muestra de europeidad siendo tan diferentes a España, pero hay algo en la energía, en la frecuencia que es como un descanso. Nos encanta aquello, es súper excitante, pero es distinto”, admite Laxe, cuya agenda está tan llena que ahora le toca pasar al menos una semana en España, donde el martes participará en un evento-sesión musical en el Museo Reina Sofía junto al compositor Kangding Ray, el jueves seguirá en directo las nominaciones a los Oscars desde el Espacio Movistar con invitados y periodistas, y el sábado asistirá a la gala de los Premios Feroz.

El director vuelve con buenas sensaciones de este último tramo de la campaña para los Oscars. “Desde que hemos tenido las cinco candidaturas a la shortlist notamos que tenemos más foco sobre la película. Lo hemos notado ahora volviendo de este parón de las Navidades. Todo el mundo sabe de la peli, todo el mundo está al tanto o la ha visto, o alguien le ha dicho, tienes que ver la peli. Está siendo bonito sentir esa excitación. Ellos muestran su entusiasmo de una manera muy jovial, muy expresiva. Cuando miro a todo mi equipo, pues digo, es que verdaderamente somos buenos, es que sabemos hacerlo. Simplemente ahora hemos tenido ese plus de confianza y de presupuesto que nos ha permitido llegar hasta aquí. Hemos trabajado con actores con experiencia, sin experiencia, hay rigor a la hora de trabajar, la artesanía, el sonido, todo eso”, defiende rodeado de gran parte de ese equipo técnico (Laia Ateca, Laia Casanovas, Amanda Villavieja, Yasmina Praderas, Nadia Acimi) que unas horas después recogería las estatuillas del cine europeo.

Este tiempo en EEUU de la mano de la distribuidora Neon y con un campaña enfocada en eventos, proyecciones, galas, fiestas y entrevistas, le ha servido para conocer a mucha gente pero también para hacer cierto análisis de cómo ‘Sirât’ ha llegado hasta aquí y qué significa eso para nuestra industria. “Yo creo que es algo como más generacional, no solo de personas en concreto. Creo que había una manera de hacer cine en España muy clara y se ha complejizado. Yo creo que el ecosistema del cine español es mucho más diverso, hay cineastas muy diferentes y eso es un síntoma de madurez. Es bonito. Estamos teniendo el respeto de que hacemos películas bien, de que son películas coherentes con nosotros. Son películas donde yo nos veo a todos, te pueden gustar más o menos algunas películas de los compañeros, pero todas son honestas y eso es lo importante”, responde Laxe sobre el salto en su carrera que supone esta exposición y cómo, tanto él como Albert Serra, han roto una barrera desde un cine más radical.

La industria americana ha vuelto a demostrar esta temporada que no anda sobrada de ideas originales y eso, unido a la fase aperturista de la Academia de Hollywood, ha hecho que cada vez sea más habitual que varias películas internacionales salidas del Festival de Cannes lleguen a los Oscars con posibilidades en varias categorías. Es el caso de ‘Sirât’, con opciones en sonido, música original, fotografía y casting, y de otras como la noruega ‘Valor sentimental’, que puede colar a cuatro de sus actores, de la brasileña ‘El agente secreto’, con Wagner Moura a la cabeza, o de ‘Un simple accidente’, la produccion enviada por Francia del director iraní Jafar Panahi. “Es un pensamiento que está muy instalado, de que tomamos más riesgos, de que la manera de producir permite que existan películas así. Ellos siempre me dicen, es una película que no se podría hacer en Hollywood en la vida y yo les digo, en Europa tampoco. Somos conscientes todos de que es un pequeño milagro. Creo que esta es una película que no se podría ni haber producido en Francia. Estamos en un momento en el que la gente y la industria está cansada de las mismas películas, y ‘Sirat’ es una prueba de ello, te puede gustar, no te puede gustar, pero no te deja indiferente, es una experiencia. Thierry Frémaux, director de Cannes, me decía el otro día que las pelis tienen que ser cada vez más así, eventos, experiencias, recordar que el cine es un sitio de transformación, de catarsis”, añade Laxe.

A las contribuciones artísticas y técnicas de todas estas candidatas con produccion europea, se suma también el riesgo de un cine que no teme ser político, que invita a dialogar y repensar el mundo en el que vivimos. Algo que contrasta poderosamente con el silencio y el miedo en EEUU a expresar muchas opiniones en este segundo mandato de Trump, incluso con películas frontalmente políticas. Para ejemplo, los discursos de los Globos de Oro. “Los cineastas buscamos que nuestras películas sean un reflejo de nuestro tiempo, dialogar con nuestro tiempo, que eso sea lo que las haga perennes al paso del tiempo. ‘Sirât’ evoca nuestros miedos de hoy en día, nuestros deseos de cambio de ciclo, nuestra necesidad de trascendernos. Cuando veo a esta gente bailando, veo al ser humano buscando trascendencia, buscando luz, también nos veo un poco perdidos, incapacitados para trascendernos. Pero no paramos de bailar y eso es lo que me reconforta, yo veo un ser humano que sigue avanzando y bailando”, replica Laxe sacando su lado místico.

El director español posiblemente tenga que escribir un anecdotario de todos estos meses de locura en Hollywood, de los directores y actores que ha conocido, y de las cosas más surrealistas por las que ha pasado. De momento, avanza algo de su conversación con Paul Thomas Anderson, el director de ‘Una batalla tras otra’. “Me hizo muchas preguntas ¿Cuántas semanas habéis rodado? Siete. Y él estaba como, ¡qué! O dónde están los efectos especiales en la peli. Él estaba viendo la película en su cama aunque tiene un cine en la planta de abajo de su casa. Entonces estaba ahí viendo la película y hubo un momento en que se dio cuenta, como al minuto diez, y se vistió y se fue a ver la peli al cine de abajo. Jolín, es un maestro. Los estadounidenses han hecho muy buen cine y lo siguen haciendo, también viven en la misma tensión que vivimos en Europa entre mercado y arte. ‘Sirat’ es una película muy influenciada por el cine americano de los años 70. El cine de ese momento en el que los estudios de repente se abrieron y arriesgaron y luego se empezaron a cerrar de nuevo, pero se ha hecho un poco con este espíritu”.

No cree Laxe en la falsa dialéctica entre cine de autor y cine comercial. Siendo él un autor radical, admite que su objetivo siempre ha sido llegar al público. “Muchas veces el cine de autor no tiene alma o está hecho desde el cálculo. Es predecible. Yo quiero hacer películas que se vean. Hacer una película es demencial, te lleva a tus límites. Tiene que servir nuestro trabajo”, defiende mientras, eso sí, marca su gran línea roja, la de trabajar con Netflix y sacrificar las salas como “templos” de experiencia colectiva. “Me ha sorprendido que en Estados Unidos la gente les tiene manía. No lo sabía. Me sorprendió gratamente. Es pan para hoy, hambre para mañana. Para mí tener proclamas muy políticas, pero luego hacer una película con Netflix, me parece una pura contradicción que anula tu discurso. Lo importante es que hagamos las películas más rigurosas y profundas posibles, y eso es lo que va a hacer que se eleve el nivel de consciencia de la gente. Eso va a hacer que se cure el imaginario colectivo, eso es verdaderamente lo que creo que el cine puede hacer”, sentencia

Como gran defensor de un cine en pantalla grande, el mayor regalo para Laxe ha sido comprobar que se puede atraer a la gente a las salas, que los jóvenes están abiertos a descubrir películas que son una experiencia diferente. "El éxito de esta película es por varios motivos, pero uno de ellos es por confiar mucho en las imágenes y cómo las imágenes te pueden penetrar y pueden hacer ahí su trabajito. Y la confianza radical en el espectador. Nuestra intención era trascender el público cinéfilo. El cine tiene que servir, tienes que conectar con tu tiempo, con tu época. Y esta vez creo que hemos dado en el clavo. Tenemos más experiencia también y no hemos tenido miedo a hacer una película muy arriesgada. Estamos contentos de que se ha confirmado también la atracción de un público joven, que era nuestra intención. Cuando tenía 15 o 20 años estaba totalmente perdido y el cine fue un poco una balsa, algo que me dio calorcito y me da alegría de repente ver jóvenes que pican el anzuelo de este tipo de cine. Lo más bonito de la distribución de ‘Sirat’ ha sido que un público no cinéfilo dijera, tienes que verla en la gran pantalla”, celebra el director mientras no comparte una idea que se empieza a extender, la de culpar a los jóvenes de las bajas cifras de asistencia a los cines. “Es nuestra culpa, es nuestra responsabilidad y tenemos que rompernos la cabeza para volver a convocarlos, porque son ultra sensibles. También se les ha maltratado, se les ha dado forraje, se les ha dado pan Bimbo, entonces tienen el paladar acostumbrado al azúcar, a las harinas procesadas. El paladar hay que trabajarlo”.

Sin síntomas de cansancio, y agradecido por todas estas aventuras que está viviendo con ‘Sirât’, Laxe es consciente de la trampa de todos estos elogios, pero a la vez lo siente como un proceso de reafirmación. “Tengo el ego muy excitado ahora mismo y lo noto, pero luego la vida está tan bien hecha que encuentra la manera de ‘humildarte’, y de decirte, chaval, el éxito no es esto. Lo más difícil para un cineasta es que siempre estamos buscando sentido, preguntándonos si tiene sentido lo que hacemos. Ahora estoy tranquilo porque sí que creo que la vida me está diciendo claramente, tío, este es tu camino”, reflexiona mientras alerta, eso sí, de que quizás hay demasiados premios de cine y de que el arte no debe contagiarse de un lenguaje bélico o deportivo. “No hay un gremio que se dé más premios que el cine. Los periodistas no os dais tantos premios. Hay un punto de, o sea, vamos a calmarnos un poco. Aquí no hay ganadores y perdedores. Ya hemos ganado estando aquí. Lo importante es que las películas conecten con el público, que se vean, que vuelva la gente al cine. Hay opciones para el jueves en los Oscars y sería bonito, pero si no, vacaciones anticipadas. Y también es bonito”, concluye.

José M. Romero

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