Íñigo Domínguez: “No ir al Mundial es una provocación que mide hasta dónde defendemos nuestra dignidad”
El periodista defiende en 'La Ventana' que la renuncia simbólica al fútbol sirve para medir el compromiso en el actual clima político marcado por Donald Trump

Íñigo Domínguez: “No ir al Mundial es una provocación que mide hasta dónde defendemos nuestra dignidad”
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En un contexto marcado por la sucesión de amenazas y declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, el periodista Íñigo Domínguez explicó en La Ventana la idea que desarrolla en su columna Si invaden Groenlandia no vamos al Mundial: plantear la renuncia europea a un Mundial de fútbol como una provocación para comprobar hasta dónde estamos realmente dispuestos a llegar cuando hablamos de defender la dignidad. "Decir que no vamos a ir al Mundial es casi una provocación", afirmó en la SER, "pero te enseña hasta qué punto estamos dispuestos a comprometernos en defender nuestra dignidad".
Domínguez dejó claro que no se trata de una propuesta real ni de una decisión inmediata, sino de una hipótesis incómoda para obligarnos a reaccionar. "Todos estamos indignados, cada vez más sorprendidos, pero sobre todo no sabemos qué hacer", explicó. De ahí, añadió, la necesidad de plantear gestos que vayan más allá de quejarse: "Necesitamos hacer algo".
El fútbol, explicó, entra en juego por lo que significa para la gente. "Nos parece inconcebible, no nos apetece nada, estamos deseando jugar el Mundial y ganarlo si es posible", reconoció. Precisamente por eso, sostuvo que renunciar a él te obliga a preguntarte hasta dónde estás dispuesto a llegar. "Esto te hace ver hasta qué punto estás dispuesto a decir: mira, en esto no estoy de acuerdo, por aquí no paso".
El periodista insistió en que la idea no plantea una medida agresiva ni una acción violenta. "Tú puedes hacer lo que quieras, invadir Groenlandia, pero nosotros no vamos a jugar al fútbol", explicó.
Domínguez subrayó también que su crítica no va dirigida contra el pueblo estadounidense. "Habrá estadounidenses de todo, unos majos y otros tan bárbaros como él", dijo, antes de señalar a las élites económicas que sostienen determinadas políticas. "Estas empresas lo han financiado, le han apoyado, le ríen las gracias". En ese contexto, mencionó el boicot como una herramienta al alcance de los ciudadanos: "Como consumidores ya tenemos algo que decir".
Más allá del fútbol, el debate apunta a la responsabilidad individual. "Al margen de lo que puedan hacer los políticos, que podrían ser más firmes, también está el dilema de uno mismo como ciudadano", señaló. "Te sientes impotente y dices: tengo que hacer algo, ¿qué puedo hacer?".
Renunciar al Mundial, defendió, no busca soluciones inmediatas, sino asumir un coste. "Como mínimo, déjame que yo no juegue", afirmó, reclamando la no participación como forma de marcar un límite cuando seguir jugando implica aceptar unas reglas con las que no se está de acuerdo.




