La confrontación como negocio: "El negacionismo es muy rentable en las redes, aumenta las interacciones y las plataformas se benefician"
En el último episodio de la segunda temporada de 'Claro que se puede', Cristina Monge analiza con varios expertos el auge de la desinformación climática
Claro que se puede frenar la máquina de bulos del clima | Episodio 6 | T2
Madrid
La desinformación climática es un concepto relativamente nuevo, pero en los últimos años ha ido cogiendo más y más fuerza en los canales digitales. Los bulos se expanden con mucha rapidez, mucho más que la información veraz. Los jóvenes, debido a sus hábitos de consumo y el tiempo que pasan frente a la pantalla del móvil, son el sector poblacional más expuesto a las narrativas anticiencia. La desinformación termina lastrando la toma de decisiones para frenar el mayor desafío del planeta a día de hoy: el cambio climático.
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En este último episodio de la segunda temporada de 'Claro que se puede', Cristina Monge aborda cómo combatir la manipulación que alimenta el negacionismo con Gemma Teso, doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y directora del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático, Manuel Planelles, periodista de El País especializado en cambio climático, Nicolás López, Director Adjunto de Comunicación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y Javier Ruíz Martínez, redactor de la Cadena SER especializado en temas ambientales.
Planelles considera la desinformación como "el gran evento que marca el periodismo actual". "Los bulos ambientales tienen un impacto en la sociedad y lo vemos cuando se vota y sube la ultraderecha, que cabalga a lomos de esta desinformación para ganarse a los jóvenes", añade. Para el periodista, "no es gratuito ese ascenso de la ultraderecha entre la población joven y el tiempo que pasan en las redes sociales".
Nicolás López, Director Adjunto de Comunicación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, explica que el negacionismo es "muy rentable" en términos políticos y económicos: "Aumenta la confrontación, las interacciones, el nivel de consumo y es muy interesante para estas plataformas". López comenta que en 2015 el engagement se conseguía dándole voz a movimientos como el 15-M o el Occupy Wall Street, pero ahora el "combustible" es la confrontación. "No ha habido ninguna mutación ideológica de las plataformas, es el propio interés del capital y el negacionismo es muy eficaz porque rompes un consenso, se abre una conversación que no debería existir y aumenta la confrontación en redes".
Para Gemma Teso, la sociedad y los gobernantes "no supieron ver la que se venía con las redes sociales, a diferencia con la IA, que ha habido un intento tímido de regularla por parte de la UE". Para la experta, las redes empezaron a preocupar cuando Reino Unido se salió de la Unión Europea y cuando se comprobó que Trump había llegado al poder la primera vez gracias a estos canales. "Hay todo un movimiento que ha aprovechado las redes para destilar una ideología contraria al progreso", explica.
Por su parte, Javier Ruíz Martínez, ha hablado de cómo proliferaron los bulos tras la DANA de Valencia. "El ejemplo más claro es la cobertura del parking de Bonaire; hubo quien dijo que había más de 1.000 muertos, y yo estuve allí toda la mañana hasta que a través de tres fuentes pude contar la noticia bien, pero en esas seis horas ellos ya estaban diciendo todo lo contrario, seguramente con algún tipo de interés", ha aseverado. Para el periodista, "había que desmontarlo a base de verdad y así lo hicimos".
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