MSF alerta de niveles récord de ataques contra sanitarios durante las guerras
Los ataques contra instalaciones y personal sanitario en zonas de conflicto han alcanzado cifras sin precedentes, según un nuevo informe de Médicos Sin Fronteras que denuncia un creciente desprecio por el Derecho Internacional Humanitario

Ataque del 20 de noviembre pasado en Gaza contra Médicos sin Fronteras

Madrid
Casi una década después de la Resolución 2286 del Consejo de Seguridad de la ONU, que condenaba de forma explícita las agresiones contra la asistencia sanitaria y urgía a poner fin a la impunidad, las conclusiones de MSF revelan un retroceso alarmante.
La organización exige a los Estados que cumplan sus obligaciones internacionales, protejan a la población civil y garanticen mecanismos reales de rendición de cuentas.
El informe, titulado La atención médica en el punto de mira, combina datos de bases de vigilancia internacionales con testimonios y observaciones directas de MSF sobre el terreno. Las cifras son contundentes: en 2025, el Sistema de Vigilancia de Ataques contra la Atención Sanitaria (SSA) de la Organización Mundial de la Salud documentó 1.348 ataques contra estructuras médicas, que provocaron la muerte de 1.981 personas.
Esto supone más del doble de las muertes registradas en 2024, cuando se documentaron 944 víctimas mortales entre pacientes y personal sanitario.
El país más castigado es Sudán, inmerso en un conflicto devastador, con 1.620 personas asesinadas en ataques a servicios de salud. Le siguen: Myanmar: 148 muertes, Palestina: 125, Siria: 41, Ucrania: 19.


MSF subraya que estos ataques no solo destruyen hospitales o ambulancias, sino que socavan la posibilidad misma de recibir atención médica, multiplicando el impacto humanitario de los conflictos.
Además de los datos, MSF identifica un cambio drástico en la narrativa oficial utilizada por los Estados y actores armados cuando se denuncia un ataque a un centro sanitario.
Según la organización, se está pasando de justificar estos incidentes como "errores operativos" a alegar que las instalaciones médicas o el personal humanitario han "perdido la protección" que el DIH les garantiza.
Un desplazamiento retórico que, según MSF, busca normalizar y justificar ataques que antes eran inaceptables. "Las partes beligerantes han cambiado la narrativa de los ataques por error a una justificación de que las instalaciones médicas y el personal humanitario han perdido la protección que les otorga el DIH", advierte Erik Laan, experto en incidencia política de MSF.
"Este cambio refleja a menudo una priorización de los objetivos militares sobre la obligación de proteger a los civiles y mitigar los daños a la población". MSF exige que se revierte la cultura de impunidad que rodea estos ataques.
La organización insta a los Estados, tanto los involucrados directamente en conflictos como los que participan mediante apoyo militar o logístico y la protección del personal sanitario, pacientes e infraestructuras médicas.
Asegurar mecanismos eficaces de rendición de cuentas y adoptar medidas para prevenir futuros ataques, incluidos protocolos operativos reforzados.
El mensaje es claro: atacar la atención sanitaria es atacar la vida y la comunidad internacional no puede permitirse mirar hacia otro lado mientras las estadísticas continúan rompiendo récords año tras año.

Victoria García
En la SER, desde hace casi tres décadas, con algunas ausencias. Antes en Antena3 Radio y TV. Trabajé...




