'Arco', la película de animación que propone un futuro mejor
El director francés, Ugo Bienvenu, firma una de las películas de animación de la temporada, una historia de amistad que revive las utopías y los viajes en el tiempo
Fotograma de 'Arco' / CEDIDA
París
En su ensayo 'La fiesta del fin del mundo', Natalia Castro Picón, propone un recorrido crítico por imaginarios de la crisis y distintas y recientes representaciones culturales del fin del mundo. Defiende la autora que, muchas de las ficciones sobre ciencia ficción caen en el pesimismo y el conservadurismo, sin proponer una alternativa al mundo actual, es decir, un futuro posible. Seguramente, a la autora, le encantará Arco, la primera película de Ugo Bienvenu, un joven director francés que se ha colado en la mayoría de premios del año con esta historia de amistad ambientada en el futuro. "Toda la película trata sobre eso. Se trata de hacer desaparecer la realidad, de trabajar para transformarla. Es una película que le dice a nuestros hijos que no va a ser fácil, porque van a vivir en un mundo de mierda, pero que pueden crear un mundo mejor", nos dice el director en Unifrance, recién aterrizado de los Premios del Cine Europeos. "Estoy muy contento por los premios, más por el equipo que por mi, también por lo que supone para la animación 2D, es una profesión que está en peligro y me alegra que una película así resista a las películas en 3D y a las grandes empresas y que se pueda hablar de esta animación y de este trabajo", insiste.
Como si Miyazaki y Spielberg se hubieran fusionado, el director nos muestra una mirada crítica al presente y una lección a todos aquellos que han caído en el realismo capitalista y no ven otra alternativa. "He escrito ciencia ficción desde siempre. Me di cuenta en 2019 que la ciencia ficción que se hacía en el cine era muy mala, que seguíamos repitiendo los patrones de la ciencia ficción de los años 50, que nuestra mitología sigue viniendo de ahí. También que la realidad a va más rápido que la ficción", nos dice el director, que ha querido romper con algunos de los estereotipos del género. "Parto de la idea de que todo lo que imaginamos acaba existiendo. El mundo ha sido diseñado por el hombre; por tanto, podemos cambiar las cosas, pero para ello tenemos que empezar a imaginarlo antes". La imaginación como motor del cambio social es, para el director, al gran baza de esta película. "Yo le decía al equipo, empecemos a imaginar de nuevo, imaginemos cosas para crear un mundo mejor. Es difícil, porque tenemos una tendencia humana que nos lleva a imaginar lo peor antes que imaginar lo mejor. Eso pasa hasta en la ficción. A mi me decían cuando escribía el guion que no iba a funcionar, porque no había antagonistas, ni violencia", sin embargo, ha funcionado.
Producida por Natalie Portman, que además pone voz en la versión americana, Arco es una historia de amistad, de paso de la adolescencia a la vida adulta y de duelo y despedidas. "Ella estaba empezando a producir y nosotros necesitábamos que entrara gente en la producción, porque el de Arco ha sido un proceso y un camino muy difíciles. La animación es cara y esta apuesta ha sido arriesgada. Por suerte, apostó por la película y nos acompañó en Cannes donde logramos el resto de dinero que necesitábamos", explica el director sobre la presencia de la actriz americana.
Berlin (Germany), 17/01/2026.- French director Ugo Bienvenu poses with the award in the category European Animated Feature Film for the movie 'Arco' during the award ceremony of the 38th European Film Awards in Berlin, Germany, 17 January 2026. (Cine, Alemania) EFE/EPA/CLEMENS BILAN / CLEMENS BILAN
La ciencia ficción y la fantasía vehiculan una película íntima y emotiva, con varias capas. "Cuando empecé a escribir me di cuenta de que estaba escribiendo una película sobre viajes en el tiempo, y no hay nada más difícil que eso, porque es algo que no existe, así que me fijé en Peter Pan, en cómo explican en el cuento la posibilidad de volar". La historia sigue a Arco, un niño de diez años procedente del año 2932, que mediante un accidente de viaje en el tiempo llega al año 2075, un mundo afectado por profundas transformaciones ambientales y sociales. Allí conoce a Iris, una niña curiosa de la misma edad, que lo recibe y decide ayudarlo a encontrar la manera de regresar al futuro.
"Si queremos que las cosas cambien, no podemos huir, hay que quedarse y luchar, eso es lo que está detrás de esta historia. Si Iris se queda con Arco, el mundo de Arco, nunca existirá. Necesitan permanecer en el presente y crear el mundo de Arco. Toda la película trata sobre eso. Se trata de hacer desaparecer la realidad, mirarla a la cara y trabajar para transformarla y decirles a nuestros hijos que no va a ser fácil, porque van a vivir en un mundo de mierda, pero pueden crear un mundo mejor".
Ambos niños, que vienen de épocas y mundos distintos se encuentran y se ayudan a enfrenar la vuelta a casa, pero también sus realidades, que tienen que ver con un planeta en crisis, y con la desesperanza en el futuro de la humanidad. Contra todo ese pesimismo, el director propone dejar correr la imaginación. "La imaginación no es solo de escribir libros, no se trata solo de hacer películas, la imaginación nos pertenece a todos. Siempre estamos imaginando, cuando vamos al baño, cuando cocinamos. No podemos hacer el amor sin imaginarlo. Sería muy triste", explica sobre un cambio que se ha producido en los últimos años con la llegada de la tecnología y la inteligencia artificial, falta de creatividad y de imaginación. "Por eso estoy tan enfadado con la IA, porque nos dice que ya no tenemos que preocuparnos por la imaginación, que la hará por nosotros. Esto nos hace preguntarnos en qué nos estamos convirtiendo, si vamos a convertirnos en robot y vamos a darles a los robots nuestra libertad", habla sobre otro de los temas de la película, donde los robots cuidan a los niños y donde la tecnología ha coartado la libertad de los ciudadanos.
La inspiración del filme surge de una imagen emblemática creada por Ugo Bienvenu: la de un niño arcoíris que cae del cielo. Este boceto inicial, enviado a Félix de Givry, fue la base para desarrollar tanto el mundo visual como la historia. "Mi estilo tiene que ver con que crecí en Guatemala, Chad, México, China, países que hacen asociaciones de colores muy extrañas, así que para mí el uso del color de una manera original es algo que sale de manera natural y pienso que mi estilo está muy mezclado con todas estas culturas, es internacional, globalizado". El director, hijo de diplomáticos, vivió en todos esos países. "Mi uso del color diría que es muy mexicano, pero a la vez me encanta Dragon Ball, cuando tenía siete años, eso me llevó a imaginar. Y a la vez soy europeo y he leído mucho cómic franco belga".
La elección de la animación 2D responde a una apuesta consciente por un enfoque artesanal. "Creo que el mundo carece de magia y, para mí, las películas que aportaron magia a mi vida y belleza visual son en 2D". Una decisión perfecta para contar una de esas historias llena de intensidad, de emoción, de ternura y también de un mensaje: la importancia de la empatía, la solidaridad, el cuidado y el medio ambiente.
Pepa Blanes
Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada...Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural y de Género, dirige el programa de cine y series El Cine en la SER. Es autora de 'Abre los ojos, películas y series para entender el mundo'.