Estefanía Molina: "La situación del Rodalies es dramática, siempre es una tómbola"
La analista denuncia el colapso crónico de la red de Cercanías en Cataluña, con miles de incidencias, retrasos acumulados y una sensación de abandono

Madrid
El servicio de trenes de Rodalies continúa paralizado este jueves en toda Cataluña, dos días después del accidente mortal de Gelida, pese a que la Generalitat había anunciado que la circulación se recuperaría a primera hora de la mañana. El motivo es el plante de los maquinistas, que exigen mayores condiciones de seguridad. Algunos no se han presentado a trabajar y otros sí lo han hecho, pero sin llegar a subirse a los trenes. Los sindicatos aseguran que están negociando con la compañía.
Desde el Gobierno, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado que se está trabajando para que el servicio pueda reanudarse a lo largo de este jueves. Puente ha dicho que comprende el estado emocional de los profesionales tras los accidentes, pero ha apelado a "bajar el suflé emocional" para "reconducir" la situación y recuperar la normalidad en una red clave para la movilidad diaria de cientos de miles de personas.
Sobre este contexto de colapso e indignación ha girado buena parte del análisis de El Abierto de Hoy por Hoy, donde Estefanía Molina ha puesto palabras a un malestar que, según ha subrayado, es estructural y viene de lejos. Ha comenzado, recordando además, su vínculo personal con Gelida, una estación que conoce bien porque sus abuelos vivían allí y viajaba habitualmente a Barcelona en Rodalies. "La situación es dramática", ha resumido.
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Estefanía Molina: "La situación del Rodalies es dramática, siempre es una tómbola"
Molina ha pedido a los oyentes del resto de España que se pongan "en la piel de una comunidad que es de las que está más dinamizada de forma productiva económicamente" y donde una infraestructura básica, utilizada por "las clases medias trabajadoras para ir a su puesto de trabajo, para ir a estudiar", funciona como "una tómbola".

Para explicar esa sensación de hartazgo, ha aportado datos concretos: en los últimos seis meses se han acumulado "más de 1.500 horas de retrasos del Rodalies" y solo en 2024 se han registrado "10.000 incidencias en la vía". "Para que nos hagamos una idea", ha comparado, "en la Comunidad de Madrid, 1.000 incidencias; en Cataluña, el Rodalies, 10.000".
"No es cuestión de decir el tuyo está mejor o el mío está peor", ha aclarado, sino de entender "la magnitud de por qué la gente está tan indignada". A su juicio, la situación ha llegado "a un punto de hastío absoluto ciudadano" que se conecta con otros debates políticos de fondo, como la financiación o las infraestructuras.
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Molina ha advertido de que "el sentimiento de desafección" también bebe de "esa sensación de abandono", en una red cada vez más tensionada por el crecimiento de población y por la dificultad de acometer obras profundas en una infraestructura "muy encajonada". La conclusión ha sido tajante: "Nadie tiene una buena opinión de esa infraestructura".
En el análisis, Javier Aroca ha reconocido que, tras una catástrofe, "siempre se convive con una situación de miedo", tanto entre maquinistas como entre ciudadanos. Y ha dejado una reflexión irónica sobre las inversiones anunciadas: "Solo espero que los 100 trenes que van a cambiar en Cataluña no los manden a Andalucía".
Por su parte, Pablo A. Iglesias ha ampliado el foco y ha señalado que el problema no es nuevo ni exclusivo: "Ha habido una dejadez durante muchos años con la red de Cercanías en general, con Madrid y Cataluña como las más afectadas", un diagnóstico que apunta a un deterioro prolongado de uno de los servicios públicos más utilizados del país.





