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Arturo Lezcano: "La diáspora gallega es nuestra espina dorsal y sigue siendo invisible"

El periodista y escritor recupera la epopeya migratoria gallega mientras presenta la segunda temporada de 'Marbella, expediente judicial'

La Ventana | Entrevista a Arturo Lezcano

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Madrid

"Tú naciste gracias a Fidel". Esta frase se repite durante años en una familia gallega hasta convertirse casi en un misterio doméstico. Ese Fidel es Fidel Castro. Y a partir de ahí arranca El país invisible (Libros del K.O.), el libro de Arturo Lezcano que reconstruye la gran epopeya de la emigración gallega en América, una historia colectiva hecha de millones de vidas anónimas.

Lezcano, periodista, escritor y productor explica en La Ventana que el sentido de esa frase solo se entiende viajando. En su caso, viajando a Cuba. Un tío de su madre emigró allí a comienzos del siglo XX, en pleno esplendor de la isla. Mandaba regalos, remesas, soñó con llevarse a Viruca, la madre de Arturo, a La Habana. El triunfo de la Revolución truncó ese viaje. Ella nunca salió de Galicia. Allí conoció al padre de Arturo. Esa vida que no fue es el origen del libro.

Para escribir El país invisible, Lezcano realizó cerca de 200 entrevistas y recorrió Cuba, Argentina, Uruguay, México, Brasil, Panamá, Venezuela y Estados Unidos, donde aún sobreviven comunidades gallegas muy activas. Entre 1850 y 1960 emigraron a América unos dos millones de gallegos. Regresó solo un tercio. El primer gran éxodo, hasta 1930, tuvo como principales destinos Cuba, Argentina, Uruguay y Brasil. Tras la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, la emigración se reactivó hacia Venezuela, México y Panamá, antes de girar hacia Europa.

Un país esparcido e invisible

Emigración y exilio conforman, según Lezcano, "el fenómeno transversal más constante e influyente de nuestra vida colectiva". Una diáspora con consecuencias emocionales, económicas y políticas: hoy, el 20% del censo electoral gallego vive en el exterior; en Ourense, alcanza el 30%. Y, sin embargo, falta relato. "Nos falta la historia de la gente anónima, de los millones de descendientes que conforman un país esparcido, concéntrico, infinito, fantasma".

Ese vacío se condensa en una imagen icónica: la fotografía de un padre y su hijo, de unos ocho años, llorando en el puerto mientras alguien se marcha. Todo el mundo conoce la imagen, pero casi nadie su historia. Lezcano habló con el fotógrafo, Manuel Ferrol, fallecido en 2023 y con el niño retratado, Juan Calo, "Chanquete", que en 2022 tenía 72 años. Se iban sus tíos y sus abuelos. Su padre, con hijos, se quedó porque no podía pagar todos los billetes. Juan acabaría faenando en Sudáfrica y emigrando a Suiza. Otra historia invisible.

Cuando Galicia se mira en Cuba

La diáspora gallega empieza a hacerse visible públicamente en 1991, con el viaje de Manuel Fraga a La Habana. El entonces presidente de la Xunta, hijo de emigrantes, prometió volver a Cuba antes de morir. La sorpresa fue que Fidel Castro, ideológicamente en las antípodas, lo recibió como a un jefe de Estado. Dos hijos de gallegos. Dos galaicocubanos. De aquel viaje surgieron políticas inéditas: la Consellería de Emigración, el Día da Galicia Exterior, programas de retorno y el proyecto Reencontros.

La emigración tuvo múltiples causas: la necesidad de subsistencia, la injusticia social, la promesa de un mundo mejor, la demanda de mano de obra en las jóvenes naciones americanas, la revolución del transporte o la deserción militar durante la guerra de Marruecos. Para Lezcano, la emigración evidencia "un proyecto fallido de país".

Gallegos en todas partes

El libro recoge decenas de historias sorprendentes: el mayor cementerio gallego está en La Habana; la bandera y el himno de Galicia nacen en Cuba; hubo gallegos en la Revolución cubana, empezando por Fidel; Buenos Aires llegó a tener en 1914 más gallegos que A Coruña habitantes; allí se compuso A Rianxeira; en Nueva York, la llamada Little Spain se levantó sobre edificios de propietarios gallegos anónimos; y del Bronx salió Tony Bouza, jefe de policía que inspiró Canción triste de Hill Street.

Todo ese ir y venir explica también la Galicia actual: las mujeres que sacaron familias adelante solas, los "huérfanos de vivos", las remesas que sostuvieron la economía, los retornados y lo que trajeron de vuelta. Pero sigue faltando un espacio que lo cuente. Lezcano propone crearlo: O Esquecemento, un lugar de memoria en el puerto de la famosa fotografía, para homenajear las miles de historias anónimas de la epopeya atlántica.

Además, El país invisible incorpora una banda sonora con más de cien canciones accesibles mediante un QR. Porque la diáspora gallega no solo se escribió con maletas y despedidas, también con música, memoria y silencios que aún reclaman ser contados.

 

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