De bebés a niños en una temporada: el motivo por el que los personajes de las series no envejecen como en la vida real
Marta Fernández vuelve con 'La Academia de Saberes Inútiles' para hablar sobre cómo funciona el paso del tiempo en las series

Academia de saberes inútiles | Esta es la razón por la que los adolescentes de las series no parecen adolescentes
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Madrid
Todo el mundo conoce la relatividad del tiempo del científico Albert Einstein, pero también se puede acudir a ella para definir la particular forma en la que los años pasan en la ficción. Este viernes Marta Fernández vuelve con su Academia de Saberes Inútiles para explicar en La Ventana cómo es posible que en los pueblos de las series de ficción no se envejezca igual que en la vida real.
Hawkins es el pueblo y el escenario de series tan importantes como Los Simpson y Stranger Things. Y todos estamos de acuerdo en que la cosa más extraña de ese pueblo no tiene que ver ni con Vecna, ni con los Demogorgons, ni con el renacimiento del pop ochentero. Tiene que ver con cómo se han hecho mayores esos protagonistas.
Los protagonistas de 'Stranger Things'
En Stranger Things, tanto los personajes como los actores tenían 12 años cuando empezaron en la serie. Sin embargo, aunque la historia transcurre en apenas cinco años, entre la primera temporada de la serie y la última ha pasado una década. Como resultado, el espectador acaba viendo a un grupo de veinteañeros haciendo de adolescentes de 16 años.
Pero este no era el plan inicial, los creadores habían planteado la serie para que pasaran dos años entre cada temporada en la ficción y en la realidad, algo que no pudo ser posible por culpa de factores como la pandemia o la última huelga de guionistas.
Otros ejemplos
Uno de los grandes atractivos de Cuéntame era ver cómo iban creciendo los personajes. Sin embargo, hay otras series familiares en las que los personajes infantiles se hacen mayores de un capítulo para otro. Ver de forma progresiva el paso del tiempo en los protagonistas era una cosa tan común en la televisión americana en los 80 y los 90 que hasta le pusieron nombre: el "Síndrome del crecimiento rápido en las telenovelas".
Era lo que le pasaba a la niña de la familia de Los problemas crecen, una comedia mítica de los 80: nació en un especial de la temporada cuatro y dos temporadas después ya tenía seis años. Porque a los guionistas les venía mejor esa edad para escribir bromas y monerías. Y lo mismo con el hijo pequeño de El príncipe de Bel Air. En la tercera temporada de la serie, nace un nuevo primo del príncipe de Bel Air: baby Nicky. Y una temporada y media después, la criatura tiene ya cinco años y más diálogo que sus hermanos. Will Smith, por otro lado, hacía de un chico que iba al instituto y cuando se estrenó la serie, en 1990, ya tenía 22 años . Cuando acabó, tenía 28 años.
Tampoco hay que olvidar a los hermanos Brandon y Brenda de Sensación de vivir. La historia comienza cuando entran al instituto de Beverly Hills, se supone que con 15 y 16 años, aunque en realidad eran veinteañeros. Y así con todo el reparto.
¿Por qué en los años 90?
Las razones principales son dos. La primera es que los guionistas escribían chistes para niños de seis años, pero no para un bebé. La segunda, en cambio, tiene que ver con el nivel de trabajo en los sets de grabación. Para cualquier equipo convencional de trabajo es más fácil explotar a un niño que a un bebé. Los menores entre los seis meses y lo seis años solo podían rodar tres horas. Pero cuando cumplían los diez los horarios eran más flexibles.
Esa es también uno de los motivos por los que muchas veces se elige a actores más mayores para interpretar a personajes adolescentes. Aunque hay veces que elegir a un actor que verdaderamente está en el mismo momento vital que el personaje al que interpreta puede tener un buen resultado.
Este es el caso de la serie Adolescencia y, sobre todo, del actor que da vida al personaje principal: Owen Cooper o también el ganador más joven de un Globo de Oro. Cooper tenía 14 años cuando empezaron a rodar esta historia, lo que le permitió poder ensayar durante cuatro horas y grabar las otras cuatro restantes de su jornada laboral.




