La sangre detrás del nombre: la oscura historia de la Plaza de la Concordia
David Botello desvela la sangrienta paradoja sobre uno de los lugares más turístico de París

La sangre detrás del nombre: la oscura historia de la Plaza de la Concordia
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Madrid
La Plaza de la Concordia es, sin duda alguna, uno de los centros neurálgicos de la ciudad de París. Una explanada, situada al comienzo de la avenida de los Campos Elíseos, que nos llama la atención de primeras por su gran obelisco, por sus dos fuentes monumentales y por un total de ocho estatuas que representan a distintas ciudades francesas. Pero si indagamos un poquito más, puede que nos llame todavía más la atención por su historia. Porque donde hoy reina la paz, en el pasado fue uno de los rincones más sangrientos de la capital y un punto histórico clave de la Revolución Francesa.
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Un tema sobre el que hemos hablado este viernes en El Faro de la Cadena SER, donde David Botello ha vuelto una semana más con su sección de historia para hablarnos sobre la sangre detrás del nombre. Porque antes de ser un lugar para la concordia, esta plaza fue el escenario principal de algunas de las mayores ejecuciones que se llevaron a cabo en el país. Entre ellas la de Luis XVI, María Antonieta y Maximilien Robespierre, quienes murieron guillotinados frente a la ciudadanía.
La idea de la guillotina
La idea de colocar una guillotina en la ahora conocida como Plaza de la Concordia fue del doctor Joseph-Ignace Guillotin. A pesar de que era contrario a la pena de muerte, el parlamentario propuso un nuevo método, mucho más humanitario que los que se utilizaban en aquella época, para acabar con la vida de los condenados. Por aquel entonces se les torturaba a partir de todo tipo de máquinas o se les quemaba en la hoguera. Por esa misma razón, y con el objetivo de que las víctimas no sufrieran tanto, el político les propuso que les cortaran la cabeza de la forma más limpia posible.

A la Asamblea de París le gustó tanto la idea que decidieron ponerse manos a la obra cuanto antes y encargarle la creación de esta máquina a un cirujano que era experto en decapitaciones. También a un constructor, que se llamaba Tobías Schmidt, quien se encargaría posteriormente de convertir los deseos del cirujano en realidad. Todo ello hasta que dieron con la guillotina que conocemos en la actualidad. A partir de ese preciso instante, comenzó a probarse con los distintos condenados a la pena capital. Desde presos comunes hasta reinas como María Antonieta: "Realmente la ejecutan por alta traición, pero a sus espaldas tenía un montón de cargos cuando al final no era más que una aristócrata más casada con el rey de Francia. Esa fue su maldición al final".
Hasta 1.300 ejecuciones
Otra de las que acabó siendo ejecutada fue la escritora Olympe de Gouges, quien escribió la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana. De hecho, fue este mismo texto el que la condenó a la pena capital: "Fue una de las primeras grandes feministas de la historia, una mujer que puso encima de la mesa los derechos de las mujeres. Y lo hizo precisamente cuando los hombres publicaron la Declaración de los derechos universales del hombre y del ciudadano. Entonces, ella, simplemente tachó hombre y ciudadano y puso mujer y ciudadana. Esto fue tan escandaloso que empezó a tener muchos problemas y acabaron efectivamente guillotinándola en la Plaza de la Concordia delante de esta multitud".
¿Y cuánta gente murió en aquella plaza? A pesar de que no hay una cifra oficial, se estima que entre 1.100 y 1.300 personas. Por lo tanto, y a pesar de que sea conocida como la Plaza de la Concordia, en el pasado fue una plaza teñida de sangre. Cuando acabó la Revolución Francesa, la plaza, que en un primer momento era la Plaza de Luis XV y posteriormente Plaza de la Revolución, acabó siendo renombrada como Plaza de la Concordia para dar paso a esta nueva era.

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




