"Las palabras importan y un genocidio siempre será un genocidio"
Las Madres de Plaza de Mayo denuncian el intento de Milei de cambiar el relato de lo que pasó en Argentina
Las Madres de la Plaza de Mayo: "Las palabras importan y un genocidio siempre será un genocidio"
Madrid
La Fundación Abogados de Atocha y el sindicato Comisiones Obreras han otorgado su premio anual a Las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo. En marzo se cumplen 50 años del golpe de estado que inició la dictadura militar genocida. Este aniversario llega en un contexto muy complicado con el gobierno de Javier Milei intentando eliminar todo rastro de memoria y dignidad para las vícticas de la brutal represión del estado. Nuestra compañera Isabel Salvador se sentó a hablar con Sara Lidia Mrad y Carmen Arias, hermanas de desaparecidos. Paula Sansone, secuestraron y desaparecieron a sus padres cuando ella tan solo tenía 2 meses. Y Leonardo Fossati que hació en 1977 en un centro de detención y hasta los 28 años no lo supo. Vivió con otra identidad y familia.
La importancia del discurso. Un genocidio no es un "exceso"
Isabel nos cuenta que antes de empezar la entrevista se colocan todas el pañuelo blanco en la cabeza, el conocido símbolo de su protesta desde hace casi 50 años. Hacen una primera y única petición: que lo que contemos aquí llegue a Argentina. Porque en su país, desde la llegada de Milei al poder, se está eliminando cualquier rastro de la memoria y la dignidad de las víctimas en la administración o los medios de comunicación. "Los jóvenes, incluso los padres de esos jóvenes, ya han nacido en democracia" y como se les considera más sujetos de consumo que sujetos de derecho, se elimina toda conciencia. Entonces no son conscientes de lo que pasó durante la dictadura. "Lo consideran como algo que pasó hace mucho tiempo y que no les puede pasar a ellos". A eso contribuye el perverso uso del lenguaje y el discurso que llega a calificar como "exceso" lo que los tribunales condenaron como genocido y terrorismo de estado.
Difundir su lucha y su búsqueda, que todavía continúa
Ante la desinformación y el borrado sistemático que están viendo en Argentina, las Abuelas de Plaza de Mayo quieren aprovechar la visibilidad que les da este premio de la Fundación Abogados de Atocha y CC OO para que se difunda su mensaje. Se han encontrado 140 bebés robados, se siguen buscando alrededor de 300 que hoy serán hombres y mujeres entre 46 y 50 años. Pueden estar en cualquier parte. La última encontrada es Marcela Solsona estaba viviendo en Valencia.
Esta mañana se ha vuelto a llevar a cabo una concentración en las inmediaciones del edificio / Izquierda Unida
"De Málaga a Palestina, las casas para las vecinas"
Es el grito que se coreaba la semana pasada apoyando al grupo de activistas de "Un Techo Por Derecho" en Málaga en la que fue sede de la ONG Málaga Acoge. Se encerraron allí para protestar por la venta de este inmueble, patrimonio cultural público de la ciudad, a un fondo de inversión de capital israelí especializado en apartamentos turísticos. Hemos hablado con Ana Cortés, portavoz de esta colectividad de mujeres "Un Techo Por Derecho" que estuvo encerrada allí hasta su desalojo 48 horas después. Cortés nos cuenta que esta colectividad surgió a partir de mujeres con hijos a su cargo que vivieron la experiencia traumática de un desahucio. "Un calvario" dice ella porque las desalojan pese a que muchas veces son vulnerables, y aunque tengan el informe de vulnerabilidad se les da un tiempo limitado para solucionar su situación. Como el problema de la vivienda es estructural, no lo tienen fácil. Muchas de ellas pierden la custodia de sus hijos por eso. Y también la salud "a mi me costó tener un problema de tensión" nos cuenta Ana Cortés, y recuerda cómo una madre joven ante la amenaza de perder a sus hijos sufrió una parálisis facial. "Nos apoyamos y ayudamos unas a otras". Esa es su fortaleza, y la vitalidad con la que afrontan la adversidad. Esta situación que han vivido, la puede vivir cualquiera. Ana es jardinera municipal y cobra unos 1.200 euros al mes. Cuando le subieron el alquiler a 900 euros, con hijos y nietos a su cargo, se convirtió de repente en alguien en riesgo de vulnerabilidad.