Perdona, Hollywood
No sabía que los guiones más delirantes y pueriles de Hollywood anticipaban algo tan ridículo y peligroso como lo que estamos viviendo

Barcelona
Pido perdón a Hollywood.
Soy uno de esos listillos que durante años criticaron lo que fabricaba la meca del cine estadounidense. Por decirlo a la manera del gran Shakespeare, me parecían “historias contadas por un idiota, llenas de ruido y de furia y sin ningún sentido”: grandes efectos especiales, furor adolescente y guiones absurdos.
Hablo de las películas de superhéroes. Algunas entretenidas, lo reconozco, pero en general, me parecía a mí, más huecas que un discurso político. Acabé harto de que me contaran una y otra vez la vida de Superman o Batman. Dejé de verle el sentido a las secuelas, precuelas y “spin-offs” de los Vengadores o los X. Era todo lo mismo, una y otra vez, y nunca tenía nada que ver con la realidad. Eso decía yo.
Contemplar por primera vez en la pantalla la destrucción de Manhattan, o de cualquier otra gran ciudad, tuvo su gracia. La decimoséptima vez, uno ya sabía qué rascacielos se derrumbaría primero.
Me arrepiento mucho de no haberme tomado en serio a los malvados y los monstruos de esas películas. No era capaz de creerme a esos fantoches histéricos, invariablemente empeñados en que la humanidad (o Gotham, o Metrópolis, es lo mismo) se postrara humillada ante ellos antes de proceder al exterminio.
No sabía, y lo siento, que eran películas realistas. No sabía que la chusma más malvada y poderosa del mundo real, gente tan peligrosa y despreciable como Trump, Putin y Netanyahu, esos supervillanos de tebeo, iban a acabar constituyendo algo llamado Consejo de la Paz para imponer la guerra, la destrucción y los negocios sucios. No sabía que los guiones más delirantes y pueriles de Hollywood anticipaban algo tan ridículo y peligroso como lo que estamos viviendo.
Perdón, Hollywood. Fuisteis proféticos.
En la realidad, por desgracia, no aparecen los superhéroes para salvar al mundo. Esa parte de las películas sí era ficción.
Me llamo Enric González. Les deseo que no pasen frío este fin de semana.




