"A partir del quinto mes, la paranoia aumenta": las vivencias del periodista argentino que se quedó atrapado en la Antártida
En su libro 'Antártida: 25 días encerrado en el hielo', el periodista Federico Bianchini relata cómo un viaje que iba a durar 10 días se transformó en una aventura que finalmente duró 25, conviviendo entre cientificos y militares

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Madrid
Llegar a la Antártida es una odisea. Para Federico Bianchini, a la vez que un reto, era una oportunidad de explorar cómo se vive en el continente más inhabitable del planeta, cuya población se compone enteramente de científicos y militares. "Mi objetivo fue ir a ver cuál es el trabajo de los militares, pero sobre todo de los científicos: cómo es su vida cotidiana, cómo interactúan con el medio”.
A pesar de que las bases en las que estuvo el periodista argentino eran sobre todo militares y de investigación, su profesión le dio una “excusa”, como él cuenta, para relatar la experiencia antártica. “Hay ciertas barreras, a veces logísticas, a veces inconscientes que te frenan y el periodismo es una especie de superpoder. Siempre me ha servido para conocer gente a la que de otro modo no sé si me animaría a acercarme”.
Una vez en el continente, en un viaje duro y largo, la complejidad logística se transforma en una complejidad social. “La vida en las bases es mucho más confortable. Hay gente que se queda un año, pero lo que me decía el psicólogo que elige las personas que van o no, es que a partir del quinto, sexto mes las personas se ponen más sensibles, la paranoia aumenta.”
Hace unos años se produjo un incidente en una base militar rusa que evidencia este ambiente “en el que uno siente que si pisa mal, se puede caer todo porque hay muchas normas silenciosas.” Harto que de que la víctima le contara el final de las novelas que estaba leyendo, Sergey Savitsky apuñaló a Oleg Berloguzov con un cuchillo de cocina. “Quería llegar hasta el final, pero sobrevivió por suerte”.
Durante la dictadura militar de Videla, Argentina tomó un especial interés por la Antártida. “En el plan de cómo generar soberanía sobre una tierra que se supone que no tiene soberanía, la dictadura mandó a una mujer embarazada para que diera a luz en la Antártida. Nació una persona que tiene unos cincuenta años que es un antártico-argentino”. La singularidad de esta persona fue tal que se hartó de dar entrevistas a medios. “Era hablar de algo de lo que él no había tenido decisión y sobre lo que no tenía mérito tampoco. ¿Por qué vas a hablar y dar una entrevista de dónde naciste si a fin de cuentas te tocó eso?”




