Eduardo Lago, escritor recién nacionalizado estadounidense: “Lo que está surgiendo ahora tiene un nombre y es fascismo”
Después de más de 40 años viviendo en Nueva York, el exdirector del Instituto Cervantes observa alarmado el deterioro de la democracia estadounidense y el auge de un clima de miedo e inquietud que, según afirma, se ha intensificado con la Administración de Trump

Eduardo Lago: "Lo que está surgiendo es fascismo"
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Madrid
Para el escritor Eduardo Lago, residente en Nueva York desde 1985, adquirir la ciudadanía estadounidense no fue un gesto administrativo, sino un gesto de responsabilidad frente a lo que considera un deterioro de los valores democráticos. “Las personas que hemos hecho esto tenemos la responsabilidad de que no se pierda algo que es la esencia de muchas cosas de este país, son los valores democráticos y el hecho innegable de que esta es una nación construida por sus emigrantes”.
Lago reconoce que su decisión sorprendió a muchos de sus amigos. “Cuando les decía que me estaba haciendo americano, me respondían: ‘¿Para qué quieres la nacionalidad americana? Te regalo la mía, yo no la quiero’”, recuerda. Para el escritor, esa reacción revela una visión reduccionista que asocia Estados Unidos con su actual líder político. “Estados Unidos no es Trump, no es solo Trump”, insiste. “Estados Unidos son los Panteras Negras, es Martin Luther King, es Walt Whitman, es el hip hop, es la cultura que siempre ha resistido”.
En su opinión, “lo que está surgiendo ahora tiene un nombre y el nombre es fascismo”. Trump, añade, "no es una excepción momentánea y pasajera, sino la manifestación de una deriva histórica constante: representa algo que siempre ha formado parte de Estados Unidos”. En este sentido, recuerda episodios como el Ku Klux Klan o la caza de brujas de McCarthy como antecedentes de un país “capaz de lo mejor y de lo peor”.
La entrevista para obtener la nacionalidad se realizó en un rascacielos "alto y siniestro" en Manhattan, donde desde temprano se formaban “colas de gente a las siete de la mañana, cuando todavía no había amanecido, de todas las nacionalidades”. Pese a ello, destaca un contraste significativo: "Los funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mostraban simpatía hacia los inmigrantes, no había hostilidad (...) y los familiares decían: ‘Bueno, los tiempos son muy difíciles, menos mal que lo habéis hecho ahora’.
La ceremonia de juramento, celebrada en el número 500 de Pearl Street, —donde nació Herman Melville, autor de Moby Dick—, tuvo un profundo significado para el escritor. Una jueza latinoamericana recordó a los nuevos ciudadanos que el país se construyó “sobre los hombros de los migrantes”. Lago admite que, ahora que ya tiene el pasaporte, se avergüenza "de ser parte de algo dañino y nefasto”, consciente de la paradoja de amar un país mientras se enfrenta a su degradación política.
El recién nacionalizado se resiste a perder la esperanza. “Nueva York es una isla”, reconoce, pero también un refugio donde “la cultura, la escritura, la música (...) ahora tiene menos fuerza, pero sigue siendo esencial. Es la manera en que resistimos, en que recordamos quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser”. En cualquier caso, defiende que reconocer estas tensiones es esencial para no repetir los errores históricos y mantener viva la memoria de un país construido por inmigrantes, ideas y sueños.

Alexandra Cazac
Periodista júnior en “A vivir que son dos días” de la Cadena SER.




