El cine en la SERSucedió una noche
Cine y TV

Marta Fernández-Muro: Una actriz feroz

Al premio feroz de Honor de este año, la hemos visto recientemente en la serie Poquita fe, pero lleva en el mundo del cine, el teatro y la televisión desde finales de los años 70.

PONTEVEDRA, 24/01/2026.- La actriz Marta Fernández Muro posa con el ´Premio de Honor´ recibido en la gala de entrega de los Premios Feroz 2026, organizada por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), que se celebran hoy sábado en el Pazo da Cultura de Pontevedra. EFE/Brais Lorenzo. / BRAIS LORENZO (EFE)

La primera vez que las cámaras nos mostraron a Marta Fernández-Muro fue en 1965 y fue a través del NODO. Marta era una de las fans adolescentes que acudieron al aeropuerto de Barajas a recibir a los Beatles en su famosa visita a España. “Fuimos al aeropuerto con una emoción tremenda, pero allí nos trataron fatal. Debían pensar que éramos medio locas. Era todo horroroso. Por eso salgo tapándome la cara. Era duro ser ese tipo de adolescente”, recuerda la actriz.

La última vez que la hemos visto en una pantalla, en cambio, ha sido en televisión, con su divertido personaje de madre de Raúl Cimas en la serie Poquita fe. “Me he quedado sorprendida, yo y todos, porque sabíamos que teníamos entre las manos algo muy bueno, pero no que fuera tan trasversal. Me han felicitado, no solamente la gente, un tipo de generación y un tipo de persona, que yo pensé que le iba a gustar, sino todo tipo de gente”, explica. Entre una y otra imagen, la del NODO y la de Poquita fe, hay 60 años de diferencia. En medio, toda una carrera profesional de una de las grandes secundarias del cine español.

Marta Fernández-Muro asegura que, de pequeña, no tenía ninguna vocación de actriz. “Mi hermana Teresa andaba con amigos que empezaban a hacer cine. Todos estaban enamorados de ella y querían hacer cine con ella, pero a ella no le interesaba. Le parecía horroroso”, recuerda la actriz. Y quizá por eso, porque a su hermana no le interesaba el cine, fue por lo que ella decidió probar con la interpretación. “Vi en el periódico que anuncian una escuela de actores que dirigía José Luis Gómez y me apunté”, dice.

Fue uno de aquellos amigos de su hermana Teresa, el director Ricardo Franco, el primero que le dio un papel en el cine. Marta hacía de monjita de un asilo en la película Los restos del naufragio. Era el año 1978. Casi al mismo tiempo rodó su segunda película, esta vez a las órdenes de Fernando Colomo: ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? “A Fernando Colomo me empeñé yo en conocerle porque fui al Festival de San Sebastián, vi Tigres de papel y me dije: Yo estas cosas las puedo hacer porque no son grandes dramas, sino son gentes de ahora, hablando como ahora… Así que me empeñé en conocerle y me lo presentaron. Y me llamó, sin tener papel ni nada, para hacer de la peluquera en ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”, rememora.

También apareció en la mítica Arrebato de Iván Zulueta. “Para mí fue el broche de la amistad que entablé con Iván, porque le conocí cuando yo casi no hacía cine. Cuando rodó Arrebato se acordó de mí”, afirma. Con Pedro Almodóvar trabajó en Laberinto de pasiones y, unos años más tarde, en La ley del deseo, pero fue José Luis Garci el que hizo que se tomara su carrera en serio y de forma profesional ofreciéndole un papel en la oscarizada Volver a empezar. “Me llamó Garci a su despacho y me pregunto: ¿Quieres trabajar con gente que no sean tus amigos? Yo le dije: claro, quiero ser actriz, claro que quiero trabajar contigo. E hice la telefonista de Volver a empezar que acabó ganando el Oscar”, recuerda.

En estos primeros años Marta Fernández-Muro interpretaba papeles muy parecidos. “Yo en mi juventud tenía cara de inocencia. He hecho muchas monjas y muchas criaditas inocentes”, reconoce. Y es que el toque inocente y su naturalidad a la hora de actuar siempre han sido sus características principales como actriz. Pero harta de su encasillamiento, a mediados de los años 80, Marta Fernández-Muro decidió irse un par de años a Nueva York para estudiar interpretación. “Tuve la suerte de que me admitiera en su escuela Geraldine Page, que me parece una de las grandes. Hice una prueba con un inglés fatal y le dije: Misis Page, perdón. Y me respondió: he visto en ti tantas cosas que me da igual. Y eso me dio mucha fuerza”, admite.

Hasta la fecha Marta Fernández-Muro ha rodado 41 largometrajes para el cine. La mayoría de ellos comedias. “Yo no era una belleza al uso ni al desuso. Creo que por eso se me catalogó como cómica porque tenía una comicidad natural”, admite. Títulos como El rey del mambo, Justino, un asesino de la tercera edad, Atraco a las tres y media, Manolito gafotas o Ataque verbal, cuyo personaje es su favorito en el cine. Y siempre como secundaria, una de esas que a menudo roba la escena a los protagonistas. “Yo sé que no es tan importante como haber sido una protagonista maravillosa o haber ido a América, como otros, pero yo he hecho la carrera que he podido”, admite sin problemas.

A pesar de no ser protagonista Marta Fernández-Muro es un rostro imprescindible del cine español y siempre está en las agendas de los directores. Prueba de ello es que ha participado en varias de esas películas corales que reunían en sus repartos a los mejores intérpretes de nuestro cine. Películas como La colmena de Mario Camus. “Allí trabajé con todos. Estaban todos los mejores actores y actrices de España. Estaban todos y yo. Haciendo de una criadita, pero allí estaba yo”. También estaba en Todos a la cárcel de Luis García Berlanga o dando vida a una de las siniestras vecinas de La comunidad de Alex de la Iglesia.

La actriz también ha hecho mucha televisión, participando en numerosas series, y teatro, donde, por ejemplo, se dio el gusto de ser protagonista, produciendo ella misma un par de obras. “En un momento dado dije: me voy a producir yo las funciones que me gustan. Ya que no llamaban para papeles mejores o más buenos yo me dije: en el cine no me los puedo permitir, está fuera de mi alcance, pero si puedo permitirme una función porque no es carísima”.

Cuenta también que una de sus mejores experiencias sobre el escenario fue trabajar junto a Nuria Espert en ¿Quién teme a Virginia Woolf? “Yo la llevo en mi corazón porque me acogió bajo su ala. Y eso que, cuando entré en esa compañía, me dijeron que Nuria era una actriz difícil. Pues no me pareció nada difícil. Nos entendimos de maravilla. Nos reímos juntas, porque Nuria es, por una parte, la gran diva del teatro, pero tiene otra cara graciosa y divertida”, explica.

En los últimos años Marta Fernández-Muro nos ha mostrado una nueva faceta creativa, la de escritora. En 2009 publicó su primer libro de relatos, al que seguiría un segundo dos años después, y en 2021 su primera novela, La cabeza a pájaros, en la que aborda la historia de cuatro generaciones de su familia. Era algo que tenía dentro y quería contar. Siempre me pareció que eran muy peculiares o, por lo menos, que a mí me habían marcado muchísimo. La actriz ya tiene listo un nuevo libro de relatos que espera publicar pronto.

A sus 75 años, la ganadora del premio Feroz de honor 2026 lleva casi 50 años como actriz y el trabajo no le falta. “A mí no me importa que esté un poco más mayor o un poco más o menos arrugada, porque, como nunca he sido la chica bonita, ahora seré la abuela”, dice divertida. A parte de sus papeles en televisión en las series Poquita fe y Sin gluten, su última película en el cine hasta ahora es Cuerpo escombro, protagonizada por Dani Rovira estrenada en 2024. Eso sí, lo de morir sobre el escenario o en un plató de cine no va con ella porque, llegado un momento, sabrá retirarse. “Mientras pueda y lo disfrute, bien, pero cuando me empiece a cansar o a no entender los códigos, me retiraré. Ha cambiado mucho el mundo y la gente joven es completamente distinta a la de mi época. Es un mundo mucho más competitivo. Y yo, la verdad, no estoy criada de esa manera”, termina.