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Opinión

Joaquín Estefanía, sobre las luchas divisoras de la izquierda: "Han acabado muchas veces con la posibilidad de que mandaran y cambiasen el mundo"

Joaquín Estefanía reflexiona sobre cómo las luchas divisoras de la izquierda obstaculizan la posibilidad de cambio

Joaquín Estefanía, sobre las luchas divisoras de la izquierda: "Han acabado muchas veces con la posibilidad de que mandaran y cambiasen el mundo"

Madrid

Todo el mundo que ha visto la comedia de los Monty Phyton, La vida de Brian, recuerda sin duda la delirante secuencia de la ruptura entre los partidarios del Frente Popular de Judea y del Frente Judaico Popular.

Casi al final de la Guerra Civil española, el dirigente comunista Santiago Carrillo rompió relaciones con su padre Wenceslao. El primero había pasado del socialismo al comunismo y el último se mantuvo en posturas socialistas clásicas. Solo unas dos décadas después, dentro de la política de “reconciliación nacional”, volvieron a hablarse.

Al principio de la Transición un amplio grupo de trabajadores decidió crear un sindicato unitario que luchase contra la hegemonía de Comisiones Obreras y UGT, de modo que hubiese una sola central sindical, como había una sola patronal. Al terminar su reunión, salieron divididos en dos sindicatos unitarios. Hoy apenas quedan restos de aquello.

Son tres ejemplos muy diferentes, pero significativos, de la historia de la izquierda. Las luchas fratricidas y divisorias han acabado muchas veces con la posibilidad de que mandaran y cambiasen el mundo.

Si quedase alguna posibilidad de que en las próximas elecciones generales de nuestro país gobierne un Ejecutivo de progreso, ello pasa irremediablemente por el fin de las rencillas de la izquierda. Cuando llegan a algún acuerdo como el de la regularización extraordinaria de emigrantes, sus votantes dan un suspiro de alivio. Independientemente de la medida que se trate.

Joaquín Estefanía

Es periodista, exdirector del periódico 'EL PAÍS'...