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Macetas, cepellones con malla y otras formas de comprar tus plantas en un vivero

Repasamos uno a uno los métodos más habituales de comprar plantas en estos centros de venta

Macetas, cepellones con malla y otras formas de comprar tus plantas en un vivero

Madrid

Entrar a un vivero es mucho más que una simple compra, es un ritual cotidiano para aficionados, jardineros y curiosos que buscan llevar un poco de verde a sus hogares. Y aunque pensemos que solo hay una forma de comprar plantas en viveros, no es así. Hoy repasamos los métodos más habituales de comprar plantas en estos centros.

Maceta

La principal, la más común, es comprar tu planta en una maceta. Esta maceta puede ser de una gama de tamaños enorme, desde alguna muy, muy pequeña, de tan solo unos 5 centímetros de diámetro, hasta grandísimos contenedores, enormes macetones de incluso 1000 y 2000 litros de capacidad. En estos casos de contenedores tan grandes, lógicamente es para árboles o grandes arbustos, con un poderoso sistema de raíces.

Una planta cultivada en maceta permite transportarla con muchísima facilidad, así como cambiarla de sitio dentro de la casa o que la planta genere un cepellón perfecto, que es esa masa de raíces y de sustrato, lo que hace que la planta sufra menos el estrés de plantación o de trasplantes que pueda tener a lo largo de su vida.

En los viveros, podemos encontrar que las plantas en maceta se venden a lo largo de todo el año, desde enero hasta diciembre. Y digo esto porque después veremos una diferencia con otras formas de comercialización y sus periodos de venta.

Cepellón con malla de yute

En los viveros también se encuentran plantas que se venden con el cepellón envuelto en una malla de yute o de fibra de coco, muchas veces reforzadas con una malla metálica. Como en el caso de los macetones de cientos y cientos de litros, esta forma de comercializar plantas se utiliza para grandes arbustos o árboles.

Para entender cómo se produce este tipo de planta, hay que mencionar una parte de los viveros de producción que se llama vivero de engorde. En esta zona lo que se hace es plantar el árbol o el arbusto en plena tierra, para que allí pueda desarrollarse sin problema. Las plantas se dejan allí durante los años que haga falta, hasta que el viverista considera que es el momento de venderlas. Para su comercialización se extraen de la tierra, formando un cepellón con forma de bola de helado, en el que se engloba una gran cantidad de raíces.

Antes de sacar el árbol o el arbusto de la tierra, se ha realizado con antelación un repicado de las raíces, es decir, se cortan, marcando el círculo del cepellón que meses después se sacará de la tierra. Gracias a este recorte, lo que se consigue es que cada raíz podada emita un montón de raíces fibrosas, que son las que son importantísimas para que la planta absorba agua y nutrientes.

Una vez que se saca el cepellón de la tierra se envuelve en la malla de yute, que mantiene este cepellón en perfecto estado, sin que se desmorone la tierra alrededor de las raíces. Este método de venta de árboles y arbustos solo se realiza en los meses de parada vegetativa invernal de las plantas, antes de que realice su brotación, cuando todavía están adormiladas, entre los meses de noviembre y de febrero. Cada año se reduce más este periodo, porque cada vez hay menos temporada fría.

Plantones a raíz desnuda

He traído unos arbustos pequeñitos que me han enviado, dos rosas de Siria (Hibiscus syriacus). Ya hablamos de una de estas plantas, que la gente conoce más con el nombre de hibisco. Este no es el hibisco tropical, sino el hibisco caduco y que resiste el frío.

Este método de comercialización se llama «a raíz desnuda», y consiste en sacar las plantas del vivero de engorde sin nada de tierra pegada a sus raíces. Se hace con árboles y con arbustos que sean caducos, y, como con las plantas en cepellón de yute, solo en los meses de parada vegetativa invernal, cuando la planta no mueve savia.

En todo el proceso de transporte, tanto con el cepellón como con este a raíz desnuda, hay que asegurarse que la planta no se deshidrata, y que las raíces mantienen siempre un punto de humedad.

Hibisco `Gandini Santiago´

Es muy especial, porque es el hibisco ‘Gandini Santiago’, que son los nombres de los dos viveristas que han propiciado su cultivo. De hecho, ha sido Francesco Gandini el que le ha enviado estos ejemplares a Santiago Andrés, que a su vez me los ha enviado para que los cultivemos en la terraza de la radio.

Fue Santiago Andrés el que descubrió este hibisco en Girona, en una de las parcelas de cultivo que gestionaba en el año 2002. Un día, trabajando en ese campo, vio que uno de los hibiscos que salían de la tierra no tenía el porte más redondeado de este gran arbusto, sino que era más estrecho y columnar. Lo cultivó, y, efectivamente, tenía una anchura menor y un ramaje estrecho y vertical. Tras un azaroso camino, la planta se patentó —ya hablamos en un programa hace tiempo que hay plantas que también se registran—, y aquí tenemos un ejemplar de este hibisco tan especial.

La peculiaridad de este hibisco es que es muy estrecho, lo que lo hace ideal para terrazas y balcones, en los cuales no podríamos cultivar un hibisco normal, porque sus ramas anchas lo ocuparían todo. Este hibisco ‘Gandini Santiago’ puede medir de ancho solamente 1 metro o poco más, y alcanzar una altura de tres o cuatro metros. Se le puede podar para que se quede más bajito, si lo cultivamos en una terraza y no queremos que sea tan alto.

Una cosa maravillosa que tiene la rosa de Siria es que su periodo de floración es muy largo, y abarca todo el verano y todo el otoño, lo que es perfecto para dar color a nuestros jardines. Nosotros lo vamos a cultivar en un buen macetón, en una zona estrecha de la terraza, y nos va a regalar sus grandes flores. Sus pétalos son morados, y en la base de cada uno se extiende una mancha roja espectacular, son flores muy, muy bellas.

A estos hibiscos les encanta el sol directo, cuantas más horas, mejor. Al menos, tenemos que procurarles una orientación en la que tengan unas cuatro horas de sol directo, para que se pongan fuertes. Agua, que no le falte siempre con muy buen drenaje, que el agua no se quede estancada nunca en sus raíces. También tiene algo de resistencia a periodos más secos, pero eso sí, en detrimento de su vigor y de su floración.

Un par de abonados orgánicos al año, en primavera y a finales del verano, les vendrá genial para poder producir muchos capullos y muchas flores. Santiago Andrés me ha dicho que no le pode la guía principal hasta que no alcance la altura que deseamos, así que le dejaremos crecer en altura, para tener esta columna vegetal llena de flores dentro de unos meses.

Eduardo Barba

Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador...