Más cerca que nunca del apocalipsis: el 'reloj del fin del mundo' se acerca a 85 segundos de medianoche
El tiempo ha oscilado, desde su creación en 1947, entre los 17 minutos para la medianoche de 1991 y los 85 segundos de ahora
El 'reloj del fin del mundo' se acerca a 85 segundos de medianoche / Jamie Christiaini
El 'reloj del fin del mundo' o 'reloj del apocalipsis', una iniciativa promovida por el Boletín de Científicos Atómicos como metáfora de cuánto queda para que la humanidad destruya el planeta, se sitúa ahora a 85 segundos antes de la medianoche, que representa el fin del mundo.
Ello supone un segundo más cerca que el año pasado. De esta forma, las manecillas de ese icónico reloj se encuentran en el momento más cercano a la medianoche desde que se creara en 1947, una metáfora del estado de peligro al que se enfrenta el mundo.
El 'reloj del fin del mundo', también conocido como 'reloj del juicio final', es una iniciativa surgida en 1947. Su tiempo ha cambiado 27 veces desde entonces y ha oscilado entre los 17 minutos para la medianoche de 1991 (coincidiendo con el fin de la Guerra Fría) y los 85 segundos de ahora.
Desde 2020 hasta 2022 estuvo en 100 segundos para la medianoche, en 2023 y 2024 se situó a 90 segundos, las manecillas se encontraban el año pasado a 89 segundos y esta vez se han movido a 85 segundos.
Con el tiempo, esta iniciativa se ha convertido en un indicador universal reconocido de la vulnerabilidad del mundo ante las catástrofes provocadas por las armas nucleares, el cambio climático y las tecnologías disruptivas en otros dominios.
"Agresivos y hostiles"
La nueva declaración del Boletín de Científicos Atómicos, adoptada por su Junta de Ciencia y Seguridad en consulta con la Junta de Patrocinadores, que incluye a ocho premios Nobel, indica que el 'reloj del fin del mundo' acerca más que nunca a la humanidad a la catástrofe global por las armas nucleares, el cambio climático, el uso indebido de la biotecnología y la amenaza potencial de la inteligencia artificial.
"Hace un año, advertimos que el mundo estaba peligrosamente cerca de un desastre global y que cualquier retraso en revertir el rumbo aumentaba la probabilidad de catástrofe. En lugar de prestar atención a esta advertencia, Rusia, China, Estados Unidos y otros países importantes se han vuelto cada vez más agresivos, hostiles y nacionalistas", indica la declaración.
Los científicos atómicos apuntan que "los acuerdos globales, ganados con tanto esfuerzo, se están derrumbando, acelerando una competencia entre grandes potencias donde el ganador se lo lleva todo y socavando la cooperación internacional, crucial para reducir los riesgos de una guerra nuclear, el cambio climático, el uso indebido de la biotecnología, la amenaza potencial de la inteligencia artificial y otros peligros apocalípticos".
"Demasiados líderes se han vuelto complacientes e indiferentes, en muchos casos adoptando retórica y políticas que aceleran en lugar de mitigar estos riesgos existenciales", recalcan.
Carrera nuclear
Por otro lado, los científicos atómicos subrayan que el año pasado comenzó con "un atisbo de esperanza" en cuanto a los riesgos nucleares, ya que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se esforzó por detener la guerra entre Rusia y Ucrania e incluso sugirió que las principales potencias buscaran la "desnuclearización".
Sin embargo, las tendencias negativas, tanto antiguas como nuevas, se intensificaron a lo largo del año, con tres conflictos regionales que involucraban a potencias nucleares que amenazaban con escalar.
Así, la guerra entre Rusia y Ucrania presentó tácticas militares novedosas y potencialmente desestabilizadoras, así como alusiones rusas al uso de armas nucleares.
El conflicto entre India y Pakistán estalló en mayo, lo que provocó ataques transfronterizos con drones y misiles en medio de una política nuclear arriesgada.
Y en junio, Israel y Estados Unidos lanzaron ataques aéreos contra instalaciones nucleares iraníes sospechosas de apoyar las ambiciones nucleares del país.
"La competencia entre las principales potencias se ha convertido en una auténtica carrera armamentista, como lo demuestra el creciente número de ojivas y plataformas nucleares en China, y la modernización de los sistemas vectores nucleares en Estados Unidos, Rusia y China", subraya la declaración.
Además, la administración estadounidense podría estar considerando "la reanudación de las pruebas nucleares explosivas, acelerando aún más una renovada carrera armamentista nuclear", según el Boletín de Científicos Atómicos.
Inteligencia artificial
La declaración destaca también que la creciente sofisticación de los grandes modelos de lenguaje y sus aplicaciones en procesos críticos ha generado un importante debate público durante el último año sobre los posibles riesgos de la inteligencia artificial (IA).
Estados Unidos, Rusia y China están incorporando la IA en sus sectores de defensa, a pesar de los peligros potenciales de tales medidas.
"La revolución de la IA tiene el potencial de acelerar el caos y la disfunción existentes en el ecosistema de información mundial, impulsando las campañas de desinformación y socavando los debates públicos basados en hechos necesarios para abordar amenazas urgentes como la guerra nuclear, las pandemias y el cambio climático", indica el Boletín.
EEUU, Rusia y China
Por otro lado, los científicos atómicos recalcan que "los líderes de Estados Unidos, Rusia y China difieren enormemente en sus inclinaciones autocráticas, pero todos tienen enfoques de las relaciones internacionales que priorizan la grandiosidad y la competencia sobre la diplomacia y la cooperación".
"El auge de las autocracias no es en sí mismo una amenaza existencial, sino un enfoque de suma cero de 'nosotros contra ellos' que aumenta el riesgo de una catástrofe global", indican.
El Boletín de Científicos Atómicos propone que Estados Unidos y Rusia reanuden el diálogo sobre la limitación de sus arsenales nucleares, que la comunidad internacional prevenga la creación de 'vida espejo' y coopere para reducir la posibilidad de que la IA se utilice para crear amenazas biológicas, y que EEUU, Rusia y China dialoguen sobre directrices significativas sobre la incorporación de inteligencia artificial en sus ejércitos.
Cambio climático
Por otro lado, algunas tendencias adversas también dominaron las perspectivas del cambio climático durante el último año. El nivel de CO2 atmosférico -el gas de efecto invernadero más responsable del cambio climático antropogénico- alcanzó un nuevo máximo al llegar al 150% de los niveles preindustriales.
La temperatura media global en 2024 fue la más cálida en los últimos 175 años registrados, y la de 2025 resultó similar. Con la incorporación de agua dulce procedente del deshielo de los glaciares y la expansión térmica, el nivel medio global del mar alcanzó un máximo histórico.
Impulsado por las temperaturas cálidas, el ciclo hidrológico se volvió más errático, con diluvios y sequías que se extendieron por todo el planeta. Amplias zonas de Perú, la Amazonia, el sur de África y el noroeste de África experimentaron sequías.
Por tercera vez en los últimos cuatro años, Europa registró más de 60.000 muertes relacionadas con el calor. Las inundaciones en la cuenca del río Congo desplazaron a 350.000 personas, y las precipitaciones récord en el sureste de Brasil desplazaron a más de medio millón.
"Ninguna de las tres cumbres climáticas más recientes de la ONU hizo hincapié en la eliminación gradual de los combustibles fósiles ni en el seguimiento de las emisiones de dióxido de carbono", indicó el Boletín.
Además, los científicos atómicos lamentaron que "Trump prácticamente ha declarado la guerra a las energías renovables y a las políticas climáticas sensatas, socavando implacablemente los esfuerzos nacionales para combatir el cambio climático".
Biotecnología
Por otra parte, los avances en cuatro áreas de las ciencias de la vida aumentaron el año pasado los "riesgos potencialmente catastróficos", según los científicos atómicos. En diciembre de 2024, científicos de nueve países anunciaron el reconocimiento de una amenaza potencialmente existencial para toda la vida en la Tierra: la síntesis en laboratorio de la llamada 'vida espejo'.
Esos científicos instaron a que no se crearan bacterias espejo ni otras células espejo, ya que una célula espejo autorreplicante podría evadir los controles normales de crecimiento, propagarse por todos los ecosistemas y, eventualmente, causar la muerte generalizada de humanos, otros animales y plantas, lo que podría perturbar toda la vida en la Tierra.
Al mismo tiempo, la acelerada evolución de la inteligencia artificial plantea un tipo diferente de amenaza biológica: la posibilidad de diseñar, mediante IA, nuevos patógenos contra los cuales los humanos no tienen defensas efectivas.
Además, la preocupación por los programas de armas biológicas patrocinados por estados se ha intensificado debido al debilitamiento, durante el último año, de las normas internacionales y los mecanismos para una participación productiva.
Quizás la preocupación más inmediata sea la rápida degradación de la infraestructura y la experiencia en salud pública de Estados Unidos. Esto reduce peligrosamente la capacidad de Estados Unidos y de otras naciones para responder a pandemias y otras amenazas biológicas.