"Nunca me había sentido tan fuerte mentalmente y físicamente": Patricia Conde y José Yélamo hablan sobre la dureza de 'El Desafío'
Los protagonistas de la sexta temporada del programa cuentan en 'La Ventana' la exigencia que existe detrás de las cámaras
La Ventana de la Tele | Patricia Conde y José Yélamo
Madrid
Desde hace seis temporadas, El Desafío se ha consolidado como uno de los formatos más sólidos del prime time televisivo. El programa de Antena 3 reúne cada semana a ocho famosos de ámbitos muy distintos y los somete a pruebas extremas que ponen en juego el cuerpo, la mente y, sobre todo, la capacidad de superación.
La sexta edición arrancó a principios de enero y, tras tres entregas emitidas, ya ha dejado imágenes de coreografías imposibles sobre rampas, números de escapismo con fuego y desafíos de conducción al límite. Dos de sus protagonistas, Patricia Conde y José Yélamo, se han asomado a La Ventana para contar cómo se vive el programa desde dentro.
En ambos casos, la decisión de participar no fue del todo espontánea. Patricia Conde se lanzó animada por Susi Caramelo; José Yélamo, por Roberto Leal. "Yo me lo pensé bastante", reconoce la actriz y presentadora. Tenía otros proyectos en marcha y dudaba de si podría compaginarlo todo, pero finalmente aceptó movida por una motivación clara: "Tenía ganas de que saliera mi parte intrépida, que aunque creamos que no la tenemos, ahí está".
El riesgo real
Las pruebas, insisten, no son un juego. Patricia recuerda especialmente un ejercicio de conducción temeraria: "Nuestro coach subió con un coche una rampa inclinada a 45 grados. Si acelerabas demasiado, el coche se caía. Lo máximo que había hecho yo era subir el coche a la acera del colegio de mi hija", recuerda.
José Yélamo lo resume con crudeza: "Me fracturé la costilla y me recuperé bien. Todos nos hemos lesionado y todos hemos sufrido. Yo he llorado más que otros". El esfuerzo físico es constante y el entrenamiento, intenso: sesiones de lunes a jueves y grabaciones cada viernes.
La apnea: el verdadero muro
Si hay una prueba que todos coinciden en señalar como la más temida, esa es la apnea. "Es la más difícil del programa", explica Conde. "Hay que entrenarla con muchísima paciencia. El cuerpo tiene un sistema inteligente para aguantar el oxígeno, pero cuesta muchísimo llegar a ese punto".
Yélamo insiste en que no se trata solo de resistencia física: "La gente cree que es capacidad pulmonar, pero lo más importante es la mente. Cuando llegan las contracciones, es tu cabeza la que tiene que aguantar. Yo me ponía a pensar en cualquier cosa para olvidarme del diafragma".
Más allá del espectáculo, El Desafío tiene, según ambos, un evidente componente emocional. "Te autoexiges muchísimo y acabas sintiéndote parte de una familia", asegura Yélamo. Conde subraya el mimo del equipo: "Te cuidan muchísimo, está todo controladísimo. Yo nunca me he arrepentido de haberme metido".
Mucho más que entretenimiento
Para Patricia Conde, la experiencia ha tenido incluso un efecto casi terapéutico. "Como artistas, pase lo que pase en tu vida, sales y haces tu trabajo. Aquí vas un paso más allá: necesitas una concentración máxima. Cuando terminas, la sensación es casi de meditación".
Y concluye con una idea que resume el espíritu del programa: "Nunca me había sentido tan fuerte mentalmente y físicamente. Si no me lo llegan a ofrecer, nunca habría descubierto esa fortaleza".