Internacional

Kristin deja al menos cuatro muertos y hasta un millón de casas sin luz en Portugal

Se trata de la quinta depresión registrada en enero y ha dejado vientos de hasta 200 km/h y olas de hasta 14 metros

Parte del techo de la antigua universidad se derrumba, dañando varios vehículos, debido al paso de la borrasca Kristin en Figueira da Foz, Portugal. (tormenta) EFE/EPA/PAULO NOVAIS / PAULO NOVAIS (EFE)

Oporto

Las autoridades de Portugal han confirmado este miércoles cuatro víctimas mortales por el paso de la borrasca Kristin, que ha dejado a cientos de personas sin electricidad y ha obligado al cierre de colegios y la suspensión de varios tramos del servicio ferroviario.

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Protección Civil de Portugal ha detallado que un hombre ha muerto en el municipio de Vila Franca de Xira por la caída de un árbol sobre un vehículo, mientras que otras dos personas han fallecido en la localidad de Carive, una por el desprendimiento una chapa metálica y la otra atrapada en la estructura de una vivienda.

El paso de la borrasca por la Península Ibérica, que ha azotado también a España, ha dejado una cuarta víctima por parada cardiorrespiratoria en una obra en construcción ubicada en Fonte Oleiro, según ha recogido la cadena de radiodifusión portuguesa RTP.

Las autoridades también han registrado alrededor de 3.300 incidentes relacionados con el temporal y cerca de 485.000 clientes se han quedado sin electricidad hasta el mediodía, siendo el distrito de Leiria el más afectado. Numerosos colegios han cerrado durante la jornada en distintos puntos del país y los servicios de trenes, además de las carreteras, han quedado afectados por la borrasca.

Todo el país ha amanecido en alerta por los fuertes vientos, de hasta 200 km/h, debidos a la llegada de Kristin, una ciclogénesis explosiva que ha provocado miles de incidencias a lo largo de toda la noche debido a la nieve en cotas bajas, lluvias torrenciales y olas de hasta 14 metros en la costa.

Un millón de casas sin luz

A las seis de la mañana, la avería de una subestación eléctrica dejó alrededor de un millón de hogares sin electricidad en los distritos de Guarda, Coímbra, Castelo Branco, Portalegre, Leiria, Santarém y Setúbal, en el interior y costa del centro portugués. Hacia las nueve de la mañana, la cifra se había reducido ya a 753.000 hogares.

"Los vientos ciclónicos provocaron daños graves en una subestación en la zona del Zêzere y en líneas de las zonas de Batalha y Rio Maior, lo que obligó a realizar algunas maniobras técnicas. Los trabajos de reconstrucción de las infraestructuras damnificadas comenzaron en cuanto las condiciones meteorológicas lo permitieron", explicaba el suministrador eléctrico en un comunicado.

Además, la Red de Energía Nacional (REN), anunció que está trabajando con su homóloga española para restablecer el suministro eléctrico a la población, y dará a conocer más detalles a lo largo del día.

También en regiones del centro portugués, especialmente en Coímbra y Leiria, los colegios permanecen cerrados y las autoridades han pedido a la población que eviten salir de sus casas. Treinta unidades del cuerpo de intervención de la Policía de Seguridad Pública, camino de Leiria, han definido la situación como “muy difícil”, con carreteras cortadas debido a la caída de árboles e infraestructuras y puestos de combustible destruidos. Varias ciudades han activado sus planes municipales de emergencia.

Los daños afectan sobre todo a las infraestructuras civiles: decenas carreteras permanecen cerradas en todo el país y, durante la mañana, algunas de las principales líneas férreas tampoco funcionan.

Según ha explicado a RTP la meteoróloga del Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA) Patrícia Marques, "lo peor ya ha pasado". Ahora, la depresión "ya está en España prácticamente, a pesar de que permanecen algunos vientos, principalmente en la región sur y en los distritos interiores, como Castelo Branco y Guarda. En el resto del territorio parece que lo peor ya ha pasado y la situación tiene tendencia a ir mejorando a lo largo de la mañana".

Kristin es la quinta depresión registrada este mes de enero, y ha llegado inmediatamente después del paso de Ingrid y Joseph, que también dejaron un rastro de incidencias por todo el país, especialmente la costa.

"Lo que está pasando, de manera tan consecutiva, no es habitual", dice al semanario Expresso el jefe de la división de Meteorología del IPMA, Nuno Lopes, que recuerda que la última secuencia de cinco tempestades ocurrió en 2019. Esto ha derivado en suelos saturados de agua y embalses llenos, con lo que los sistemas fluviales del país se enfrentan a una de las fases de mayor presión en los últimos años. La atención se centra en el volumen de los caudales de los ríos, con riesgos elevados de desborde.

El otro gran foco de presión es la costa, con olas de hasta 15 metros que ya han alcanzado algunos puntos del litoral norte. El frente marítimo de ciudades como Oporto permanece cerrado al tráfico rodado y a los peatones. Estos temporales han provocado una fuerte erosión de la costa portuguesa: solo en los tres primeros meses del 2025, el mar devoró hasta 25 metros en las playas del sur de Portugal.