Inmigración y crisis de vivienda, del mito a la realidad: "Compartía habitación con mis dos hijos. Si eres latino, nadie te quiere alquilar"
Los inmigrantes sufren más rechazos a la hora de alquilar y un trato profundamente desigual. Lejos de ser la base del problema de la vivienda, contribuyen a destensarlo al distribuirse a lo largo y ancho de España

Madrid
"Recibía insultos y amenazas, me quisieron sacar de mi habitación, aunque había pagado hasta final de mes". El testimonio de Gladis, peruana de 45 años y residente en España desde hace dos, ilustra perfectamente los problemas que sufren los inmigrantes a la hora de encontrar un techo en España, con mercado de la vivienda desbocado.
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Gladis pagaba 300 euros de alquiler por una habitación en un piso compartido en Sevilla. Vivía allí con sus dos hijos y abonaba su mensualidad en negro a los inquilinos que se la subarrendaban de manera irregular. "Quedamos en un precio, pero cada mes lo subían como querían. Me llegaron a amenazar, cerraron el acceso al baño o decirme que no podía usar la lavadora", cuenta.
Como ella, casi la mitad de los inquilinos de origen extranjero han sufrido algún tipo de abuso inmobiliario, frente a un tercio de los nacionales, según el estudio El precio del prejucio: inmigración y vivienda de alquiler del Instituo IDRA. También como Gladis, que ahora ha podido irse a vivir a un pequeño apartamento para ella y sus dos hijos de 15 y 19 años, la población extranjera sufre de primera mano el racismo a la hora de buscar piso.
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Inmigración y crisis de vivienda, del mito a la realidad
"Cuando dices: soy peruana. No te quieren alquilar"
"Alquilar es casi imposible. Te discriminan por ser latino, por pensar diferente y tener gustos distintos", cuenta Jazmin, psicóloga colombiana. Ella lleva cuatro años viviendo en nuestro país, ha recibido el apoyo de CEAR, y ha visto como le cerraban la puerta al alquiler por no ser de origen español.

Más rechazos y trato discriminatorio
Las dificultades para encontrar un hueco en el mercado de la vivienda condiciona la vida de miles de migrantes.
Los datos hablan por sí solos. Según un estudio reciente de la organización Provivienda, el 47% de las personas extranjeras interesadas por un alquiler son rechazadas, frente al 32% de los nacionales. Además, cuando se les cierra la puerta a un alquiler, los foráneos reciben dos alternativas habitacionales frente a las cuatro que ofrecen los nacionales.
El informe publicado en 2025 recoge que el racismo inmobiliario se aplica casi sin excepción: el 99% de las agencias aceptan ‘cláusulas racistas’ por parte de los propietarios que quieren utilizarlas para ofrecer su piso en alquiler.

El mito de la inmigración como base del problema
Aunque la derecha política está alimentando el mantra de que los migrantes contribuye a pensionar el mercado inmobiliario, la afirmación es engañosa. Para el Gobierno se trata de “demagogia”, y lo cierto es que ni la inmigración es el único factor que agrava la crisis de vivienda, ni es el más importante.
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Basta con echar un vistazo a las cifras: observar cuánta vivienda compran, dónde y de qué tipo.
Solo el 13% de los compradores de vivienda en España tienen nacionalidad extranjera, según datos del Colegio Oficial de Registradores. Además, su presencia se concentra en mercados muy concretos y, en muchos casos, en segmentos de precio medio-alto o alto.
De hecho, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que más de un tercio de los extranjeros (36,6%) que llegaron a España en 2024 reside fuera de las comunidades autónomas de mayor tensión (Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y Canarias).
De hecho, las estadísticas de Madrid, donde los precios del alquiler han subido un 9,7% en el último año, muestran que la llegada de inmigrantes a la ciudad es equiparable a la de los nacionales que se trasladan a esta comunidad: en 2021, Madrid tuvo un saldo migratorio neto de 121.090 extranjeros, pero también recibió 89.702 españoles de otras Comunidades Autónomas.
Contribución clave para la construcción
El sector de la construcción, clave para movilizar vivienda en un contexto de déficit de oferta, lleva meses pidiendo regularizaciones de migrantes y flexibilización de requisitos de entrada para paliar una falta de mano de obra en el sector de la construcción. Según explicaba ayer la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez: "El sector reclama la necesidad de apertura de nuestro país. Los migrantes son el 20% de los trabajadores de la construcción".

Pablo Anzola
Redactor en la Sección de Economía de la SER. Actualmente, escribo sobre vivienda, economía internacional,...




