La frase de Almodóvar que marcó a Antonio Banderas: "Cuando estás normal eres un buen actor, pero cuando estás cansado, eres extraordinario"
El actor y director estrena en Madrid 'Godspell, el musical' que triunfó en Málaga, y reflexiona sobre la actuación, Hollywood, el cine español, su relación con la fe y el convulso momento político de Estados Unidos

Madrid
Antonio Banderas llega al Gran Teatro Pavón de Madrid con Godspell, el clásico musical de Broadway de los años 70 que dirige y produce tras su exitoso paso por Málaga. Banderas ha sido entrevistado por Aimar Bretos en Hora 25, y el actor ha reflexionado sobre su papel como director y productor del musical, destacando su visión humanista y el rigor artístico que define a su compañía en Málaga. El musical, basado en el evangelio de San Mateo, combina meta-teatro, humor, música en directo y un mensaje humanista que, según el director, sigue siendo plenamente vigente.
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La Entrevista | Antonio Banderas en Hora 25
Godspell, un musical "humanista"
Ha comenzado afirmando que se trata de una versión distinta a la que ya se ha podido ver en Málaga. "Está apoyada en la que dirigió Emilio Aragón. Lo que pasa es que trataba de darle un giro distinto y de hacer que la hagan actores. Le da una identidad al grupo que antes no tenía y he potenciado muy fuerte uno de los personajes de la de la historia que es Judas como un antagonista directo a Jesús, que es el protagonista de nuestro de de nuestra parábola", ha dicho.
Para él, es un musical puramente humanista. "Está apoyado en los evangelios de Mateo, pero no es un musical que toca los dogmas de feo, ese tipo de nace al albor de la guerra del Vietnam y con una sociedad joven norteamericana que estaba muy pegada al movimiento hippie que adopta de alguna forma también la palabra de Jesús con acuérdate de los símbolos, de los iconos y de los del lenguaje que se usaba en ese movimiento hippie: la paz, el amor, el 'flower power'. En la época que estamos ahora ya no hay guerra del Vietnam, pero desgraciadamente tenemos más guerras en el mundo de las que había entonces. De repente, el mensaje cala", ha proseguido el malagueño.
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El auge del teatro musical
El actor subraya un cambio profundo en el panorama teatral español. "En las últimas dos décadas se ha generado un capital actoral impensable en mi época", afirma. Un crecimiento que ha ido de la mano del teatro musical, hasta el punto de competir económicamente con el cine: "Ahora hay toda una industria de teatro musical que, en términos financieros, ha amenazado a las del cine español en su conjunto", ha afirmado Banderas sobre el estado actual del panorama teatral.
La IA sí, pero al servicio del teatro
Lejos de posiciones nostálgicas, Banderas defiende la convivencia con la tecnología, incluida la inteligencia artificial. "No estoy en contra de las nuevas tecnologías. El teatro, que ya es un arte con 3,000 años, incorpora las tecnologías desde el comienzo del teatro griego. La tecnología y el teatro han estado siempre yendo de la mano. Lo que no puede ser es que la tecnología se coma el teatro, es decir, que no esté al servicio del teatro. Porque el teatro tiene una gran verdad: es un grupo de seres humanos frente a otro grupo de seres humanos. Y eso es incambiable. Pase lo que pase con las nuevas tecnologías. De hecho, yo creo que incluso nos favorece el que haya muchas nuevas tecnologías, porque la gente busca esa verdad, la pureza de ver a una persona a 3 metros de donde tú estás sentado", ha afirmado Banderas.
Las ‘caritas blancas’
Banderas se detiene en un fenómeno cada vez más habitual en las salas: el espectador distraído por el móvil. Los llama 'las caritas blancas'. "No es una falta de respeto solo hacia los actores, sino hacia ellos mismos", lamenta. Pero no lo considera un problema exclusivo del teatro: "Es un problema de educación. Pasa en el tráfico y en todos los órdenes de la vida”. Aclara que son pocos, pero existen, y reflejan dificultades para la convivencia común.
Desde dentro del escenario, el actor relativiza los fallos. "La gente no se da cuenta porque hay compañeros que te salvan y en casi todas las funciones pasa". En un musical, con tantos elementos técnicos, la perfección es casi imposible: micrófonos que fallan, despistes inevitables. Y lanza una reflexión reveladora: "Hay funciones que son perfectas y no son las que más conectan con el público". La emoción, dice, no siempre coincide con la precisión.
La dificultad de reinventarse como actor
Banderas recuerda una frase de Pedro Almodóvar que le marcó: «Cuando estás normal eres un buen actor, pero cuando estás cansado, eres extraordinario». A veces, explica, una compañía cansada se libera más. A pesar de la experiencia, el miedo escénico nunca desaparece: "A mí siempre me tiembla la mano antes de entrar, y puede ser la función 200. Pero a los cinco minutos ya estás dentro", ha dicho el malagueño.
Para él, las relaciones personales no determinan necesariamente el resultado artístico. "Personas que no se llevan en la vida real funcionan muy bien frente a una cámara o en un escenario”, afirma, y viceversa. "El escenario y la cámara son seres muy enigmáticos".
Sobre su relación con Pedro Almodóvar, Banderas reconoce que nunca le permite acomodarse. "No me deja hacer cosas donde sabe que me encuentro cómodo. Siempre quiere un Banderas nuevo". Es un proceso doloroso, admite, pero imprescindible para llegar a la verdad interpretativa. Una idea que le confirmó, dice, la actriz Laura Linney.
También ha contado un consejo de su agente Ed Limato que marcó su carrera: "La palabra más importante de Hollywood es ‘no’. Las carreras se construyen con noes". Para Banderas, encasillado durante años en papeles hispanos, fue una lección dura. Pero tenía una ventaja decisiva: "Yo siempre podía volver a España", ha afirmado con rotundidad y orgullo.
El momento convulso de Estados Unidos
Su tono se endurece al hablar de la situación política y social en Estados Unidos. Banderas confiesa no haber visto "nada tan vergonzoso" como ciertas actuaciones recientes contra inmigrantes. Relata imágenes que le produjeron náuseas: personas mayores sacadas de sus casas, niños esposados, violencia policial injustificada. "¿Qué necesidad hay de eso?", se pregunta. La preocupación es también personal: "Tengo a mis hijos espantados". Y concluye con una frase demoledora: "Lo más duro de todo eso es ver que a este tío lo han votado", afirma con preocupación.
La trastienda de los Oscar y el cine español
Recuerda su propia experiencia en la carrera hacia los Oscar, combinando ensayos teatrales y viajes constantes. "No sabía ni dónde estaba", confiesa. La parafernalia, dice, mueve muchísimo dinero y deja exhaustos a todos, desde intérpretes hasta leyendas como Martin Scorsese o Robert De Niro.
Banderas ve buenos años recientes para el cine español. Destaca Sirat como una película sorprendente y elogia la labor de Almodóvar como productor. Observa además una tendencia hacia la espiritualidad, comparable a otros fenómenos culturales actuales, como ocurre en la nominada Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa.
Fe, tradición y raíces
Su relación con la fe es compleja pero profunda. "Me interesa mucho la palabra de Jesucristo, que es prácticamente irrefutable", afirma, citando valores como el amor al prójimo o la crítica a la hipocresía. También reivindica la religiosidad popular andaluza como expresión identitaria y teatral. "Tengo una relación muy buena con mi tierra, con la forma de expresar lo que nosotros llamamos «religiosidad popular», que tiene que ver con muchos conceptos. Tiene que ver con la identidad, tiene que ver con la teatralidad también de un pueblo y que se arrastra desde muchos siglos", ha afirmado.
Y ha desarrollado su relación desde un punto de vista histórico. "España fue prácticamente tres siglos, romana. Se celebraban los Idus de marzo: cuando muere el invierno y renace la primavera. Cuando se adopta la religión cristiana, no católica. La celebración pasa a ser la muerte y resurrección de Jesucristo. Está todo ligado. Y la forma de expresarlas que se que tiene que se tiene en Andalucía es muy bella, es muy pura, es muy bonita, está muy arraigada la gente. Date cuenta que en Málaga somos 98,000 cofrades. Yo mando a través de la Fundación Lágrimas de Favores, que está pegada a la cofradía mía de mi barrio, a estudiar Estados Unidos y Canadá. 40 o 50 alumnos todos los años", ha finalizado.

Álvaro García-Dotor
Periodista en Hora 25




