Los obispos ultras de la Iglesia, contra la regularización de migrantes
A pesar de que la Conferencia Episcopal Española mostró su satisfacción por el decreto aprobado por el Gobierno, el ala más radical de la Iglesia dice que no cabemos todos
El obispo de la diócesis de Orihuela - Alicante, José Ignacio Munilla / Europa Press
El sector ultra de la Iglesia católica en España se opone a la regularización de migrantes aprobada esta semana por el Consejo de Ministros tras el acuerdo del Gobierno con Podemos. Los obispos ultras habituales se han pronunciado en las últimas horas en redes sociales desmarcándose de la postura oficial de la Conferencia Episcopal Española que desde el primer momento secundó la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pedía esta regularización masiva y que el pasado martes mostró su satisfacción con la aprobación del nuevo decreto. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, y el de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, han roto el consenso mostrado hasta ahora, al menos, en público.
Mensaje en la red social X del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz
En su perfil de 'X', el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, se pregunta cuántos inmigrantes podemos asumir. "Todos no caben y hay que establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas, para acoger a los posibles descartando a cuantos extrañamente se nos cuelan", escribe este obispo que se ha desmarcado en reiteradas ocasiones de la línea oficial marcada por la Iglesia. Por ejemplo, con la resignificación de Cuelgamuros.
Mensaje en la red social X del obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla
Tampoco es la primera vez que el obispo de Orihuela, José Ignacio Munilla, se opone a la línea oficial de la Conferencia Episcopal. Ya lo hizo hace unas semanas tras el acuerdo firmado con el gobierno para la reparación de las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia, en su programa de Radio María. En esta ocasión, también en X, Munilla compara la subida de las pensiones incluida en el decreto ómnibus con la regularización de migrantes. ¿En qué se parecen?, se pregunta.
Y contesta: "Primero: en que ambas son estrategias para conseguir otros fines. Segundo, en que esta forma torticera de proceder deja patente el desprecio de nuestros gobernantes hacia los pensionistas y hacia los inmigrantes, a quienes utilizan como moneda de cambio. Tercero, en que en la mayoría de los españoles existe una conciencia ética, tanto en lo que se refiere a la necesidad de dignificar a nuestros jubilados como a la de facilitar la regularización de los inmigrantes que trabajan honradamente entre nosotros, rechazando la alternativa esperpéntica de la caza y expulsión del hispano de la que somos testigos en EE. UU."
Por último, escribe: “Cuarto, en que, al abordar cuestiones de tanta importancia por la puerta de atrás, se hurta el diálogo parlamentario necesario y se impiden los matices convenientes”.