"No se puede salvar nadie": el gran problema de los aludes de nieve polvo
Alfonso Ojea explica por qué este tipo de avalanchas no dejan margen de reacción y hacen que el rescate sea casi imposible

"No se puede salvar nadie": el gran problema de los aludes nieve polvo
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Los aludes de nieve polvo son los más peligrosos que se producen en la montaña. Así lo explicó Alfonso Ojea en el programa SER Aventureros, al analizar los últimos accidentes ocurridos en el Pirineo. Su conclusión fue clara y directa: "En los aludes de nieve polvo no se puede salvar nadie".
Según explicó, el problema empieza con la propia nieve. La nieve recién caída "tiene muchísimo aire en su interior". Cuando esa capa se rompe y se viene abajo, el aire se comprime de golpe y provoca una gran presión. "Esa presión derriba a la persona antes incluso de que quede sepultada", señaló.
Por eso, aunque alguien vea venir el alud, no puede reaccionar. "Es imposible escapar de ellos", advirtió Ojea. No se trata solo de quedar enterrado, sino del golpe inicial, que deja sin capacidad de moverse o protegerse.
A ese peligro se suma la velocidad. Ojea explicó que estos aludes pueden bajar "a 240 kilómetros por hora". A esa velocidad, no hay tiempo para correr ni para buscar un lugar seguro.
Si una persona queda atrapada, el margen de supervivencia es mínimo. Ojea explicó que "tenemos desde ese momento como máximo 10 minutos para extraer a la persona".
Por eso insistió en el material básico. "El aparato de rescate de víctimas de avalanchas es básico", dijo, en referencia al ARVA. Pero subrayó una condición clave: solo funciona si todo el grupo lo lleva y lo usa bien. "Tú lo pones en emisión y los demás tienen que ponerlo en recepción", explicó, para poder localizar a quien ha sido arrastrado.
Más allá del material, Ojea recordó que quienes tienen experiencia suelen consultar el parte de aludes antes de salir. "Los montañeros o alpinistas saben perfectamente el nivel de aludes y lo consultan". Pero en días de alerta alta, insistió, "no hay que arriesgar".




