Salman Rushdie: "La comunicación en la sociedad está colapsando. En Estados Unidos es alarmante, es como gritarle al vacío"
Tras el ataque que sufrió en 2022, el escritor angloindio vuelve a la ficción con cinco relatos sobre la muerte
Salman Rushdie
Si 'Cuchillo', contaba Salman Rushdie (Bombay, 1947), era un viaje que había escrito "desde las puertas de la muerte a la vida", una valiente reflexión sobre el ataque que sufrió hace 4 años en el que intentaron matarle, en 'La penúltima hora' el escritor angloindio escribe desde la vida a la muerte, esa que se acerca y acecha, y que nos hace plantearnos cómo nos enfrentamos a ella. 'La penúltima hora', publicada por Random House, son cinco relatos en los que el autor recupera viejos personajes de antiguas novelas, recorriendo los tres países en los que ha vivido, India, Inglaterra y Estados Unidos, y en los que reflexiona sobre el legado, la identidad y la pertenencia.
"La idea del libro creció de una forma no planificada", cuenta Salman Rushdie a la prensa española y latinoamericana por videoconferencia desde su casa en Estados Unidos. "La primera historia que escribí fue la historia inglesa, 'Finado', y cuando la terminé no sabía qué hacer con ella, así que la puse a un lado y un par de meses después empecé a pensar en las otras historias y me dije que aquello podía llegar a ser un libro. Reuní material de muchos sitios y me fijé en el espectro de trabajo, y me di cuenta de que era el libro que había estado escribiendo toda mi vida. Fue fácil".
Dos viejos criminales, un matrimonio infeliz o un fantasma son algunos de los protagonistas de estos relatos, que han servido al autor para hablar de cómo estar en ese último acto de la vida. "Creo que tengo una visión bastante buena de la muerte. Esto me sirve como inspiración, cómo las personas enfocan el final de su vida. Me interesa mucho esa idea del estilo último, del estilo tardío. Por ejemplo, los hay que lo hicieron de manera muy enfadada, pero ahí tenemos la Novena Sinfonía, y a pesar de que es una de las últimas obras de Beethoven está inspirada en la alegría. Dylan Thomas tiene una frase que dice 'la ira contra el final de los tiempos', eso es una manera de tomártelo. La serenidad es otra, y yo espero poder explorar ambas".
La historia más alegórica es 'El viejo de la piazza', explica el autor, que habla de la falta de comunicación en una sociedad en la que ya no nos entendemos aunque hablemos el mismo idioma. "La comunicación está colapsando y cuando desaparece de esta forma es algo peligroso". Especialmente en Estados Unidos, "la profundidad de la división en este país es alarmante, parece que estás gritándole al vacío. No puedes entender lo que el otro lado está diciendo, y si vives en una sociedad tan dividida el idioma termina siendo algo insuficiente". Sobre las políticas migratorias de Trump poco que añadir, "todo el mundo está preocupado, es un momento muy oscuro en la vida pública estadounidense, y con lo que estamos viendo de Groenlandia y Canadá, no solo para los Estados Unidos". Igual pasa con la forma en la que ha aumentado la censura, "es un problema muy grande, es un atentado contra la libertad de expresión, aunque los juicios que ha habido han permitido acabar con esa censura".
Goya y sus pinturas negras han sido inspiración para el escritor angloindio en uno de los relatos 'Oklahoma', el que él llama su cuento español. "La última vez que estuve en Madrid pude visitar el Prado, estar delante de las pinturas negras, y estaba pensando en las circunstancias en las que Goya hizo estas pinturas. Había salido de la Corte, por ese cambio hacia algo más totalitario, y esos últimos momentos tienen cierta resonancia contemporánea porque se parece mucho al mundo en el que vivimos ahora. Fue algo que entró de manera muy natural en la historia". Es un relato, en el que asegura Rushdie, le interesa mucho la idea de historia inacabada, "más de una de las novelas de Kafka se quedaron sin acabar, y esto me hace pensar en la idea de historia inacabada, todos somos historias inacabadas, toda la historia del mundo es una historia inacabada, es la metáfora perfecta para la vida humana".
'La penúltima hora' de Salman Rushdie
Han pasado 30 años desde 'Oriente, occidente', su última ficción corta a la que quería volver para probar de nuevo el formato, con estas historias en las que más allá de la muerte también reflexiona sobre la identidad y el concepto de hogar, dos constantes en la obra de Rushdie. "Si en tu vida has viajado por el mundo se convierte en algo complicado, porque puedes tener raíces en más de un sitio. Mi hogar es Bombay, pero también Londres y ahora también Estados Unidos. Tengo esa sensación en tres sitios distintos, no es tan poco corriente porque estamos en un momento de movimiento y migración. El sentido de hogar cambia y está relacionado con la identidad. Si estás enraizado en varios sitios tienes varias identidades y eso me gusta. Cuando llevo tiempo en India empiezo a soñar en hindi y urdu, es una identidad que va entrando en mi, me gusta tener esa identidad plural".
Dice Rushdie que la literatura puede ser a la vez resistencia y supervivencia, "la literatura es la mejor manera de responder al mundo en el que vivo. Las historias que he contado han sido pasos en esta vida, y a medida que el mundo cambia la escritura también cambia. Por ejemplo, George Orwell nos ha dado maneras de pensar en la opresión y la tiranía, y escribir nos puede dar formas de pensar, no puede derrocar regímenes pero en los tiempos difíciles que vivimos sí puede ayudar a los lectores entender mejor las cosas que no pasan". Asegura que le interesa mucho la forma en la que lee la gente, "a medida que he ido avanzando en la vida cada vez me interesa más la manera en la que los lectores se acercan a un texto y cómo lo abordan. Pienso en los lectores, pero no sé quienes son. Si tienes la suerte de que tu libro sea leído en varios idiomas no puedes pensar en ÉL lector porque hay muchos tipos de lectores".
Rushdie es una de las voces más destacadas de la literatura actual. Antes publicista que escritor, es autor de más de una veintena de libros, entre los que destacan 'Hijos de la medianoche', con el que ganó el premio Booker en 1981, considerada la mejor de todas las novelas ganadoras del prestigioso galardón en dos ocasiones, y de 'Los versos satánicos', la más célebre de todas las que ha escrito, considerada blasfema por el ayatolá Jomeini, que dictó una fatwa con la que le condenó a muerte. Sobre si se acerca o no el final del régimen de los ayatolás en Irán, Rushdie prefiere no pronunciarse, "no soy bueno con las profecías, ya he tenido suficientes profetas en mi vida".