Alcaraz se alía con la épica y sobrevive a los calambres para clasificarse a su primera final del Open de Australia
El español, muy acalambrado en el tramo más decisivo del partido, ha derrotado a Zverev en semifinales

Carlos Alcaraz celebra su triunfo ante Alexander Zverev en las semifinales del Open de Australia / Darrian Traynor

Carlos Alcaraz tiene solo 22 años, pero ya es historia del deporte español. Un auténtico ejercicio de supervivencia le ha permitido sobrevivir a unos calambres, sobreponerse mentalmente a una situación dificilísima y clasificarse así a la final del Open de Australia. Cuando lo tenía todo de cara ante Alexander Zverev en la semifinal, le aparecieron unos dolores que a cualquier otro jugador le habrían hecho abandonar la pista. Sin embargo, Carlitos está hecho de otra pasta y, después de adaptar su tenis a una movilidad prácticamente nula en el tercer y cuarto set, fue capaz de derrotar al alemán en un épico partido que seguro pasará a la historia.
De este modo, se queda a solo una victoria de completar su ansiado póker de Grand Slam. Jugará la final del Open de Australia (1 de febrero, 9:30 horas) tras derrotar a Alexander Zverev por 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5 en 5 horas y 28 minutos. Carlitos se verá las caras en la final con el vencedor del Jannik Sinner-Novak Djokovic, segunda semifinal en Melbourne que empezó después de la hora prevista por las más de cinco horas en pista de Alcaraz y Zverev.
Tanto el italiano como el serbio tendrán que esforzarse -y mucho- para derrotar a un Alcaraz que parece imbatible en estos momentos. A su espectacular repertorio de golpes espectaculares le ha sumado un saber estar y una mentalidad impensables en un jugador de su edad. Buena cuenta de ello puede dar Alexander Zverev, que venía realizando un más que meritorio Open de Australia y que se ha encontrado al otro lado de la red con un muro imposible de romper.
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El partido comenzó con máximo respeto por parte de ambos jugadores, haciendo así que el inicio de la semifinal fuese realmente parejo. Tanto, que en un abrir y cerrar de ojos el primer set se fue al 4-4, siendo los dos jugadores muy fiables en su servicio. Cuando había que morder, Alcaraz apretó a su rival y -aprovechando su primera bola de break- rompió el saque de Zverev para mandar por primera vez en la semifinal. Después ganó su turno para llevarse así el primer parcial por 6-4.
Gran inicio de Alcaraz
El segundo set pudo ponerse muy cuesta arriba para Zverev, quien salvó una pelota de rotura en el primer juego para no dejar que la semifinal se escapase. Eso le subió la moral a Sascha en la pista y comenzó a jugar su mejor tenis en el partido. Tanto fue así que -con un break a Alcaraz de por medio- llegó a ponerse con 2-5 en su favor, quedándose a un solo juego de empatar el encuentro. Sin embargo, en los momentos más importantes es cuando aparece siempre el mejor Alcaraz y, como una hormiga trabajadora, comenzó a voltear el luminoso. Activó el modo show time para devolver la rotura y así igualar el set. En el tie-break, cuando todo estaba más igualado, asestó el golpe exacto en el momento exacto para llevárselo por 7-5 y mandar en la semifinal por 6-4 y 7-6(5).
"Pegando y mandando", fue la consigna que Samu López -entrenador de Carlos Alcaraz- le dio a su pupilo para no dejar pasar la oportunidad de cerrar la semifinal en tres sets. Zverev, número 3 del ranking ATP, no pondría las cosas nada sencillas y no se dejaría ir tan fácilmente en el partido. Eso sí, Alcaraz -que no ha perdido un solo set en el Open de Australia- no iba a dejar que esa gran estadística se rompiese ante el alemán tan fácilmente.
Acalambrado en la pista
Con 4-4 en el tercer parcial, el jugador español dejó helados a todos cuando se echó la mano a su pierna derecha, con notorios gestos de dolor. Aun así, tal es su calidad que fue capaz de ganar el juego, ponerse 5-4 arriba y pedir la asistencia médica. Alcaraz apenas podía impulsarse con su saque, pero tal es la calidad de su repertorio que -con dejadas y potentes golpes de derecha- se llevó el juego para el desquicio de Zverev. El enfado del alemán fue mayor aún cuando vio que Alcaraz era atendido por unos calambres y podía recuperarse de una situación en la que Sascha iba a tomar gran ventaja.
Tras el medical timeout, a Alcaraz no le quedó otra que tirar de su mejor tenis y no de su potencia física porque los calambres apenas le permitían moverse. No podía creérselo Zverev, que ni con esas era capaz de imponerse al murciano en el partido. Carlitos, sin apenas moverse, ganó sus dos turnos de saque a base de buenos golpes desde el fondo de la pista y forzó así el tie-break en el tercer set. Finalmente, lo acabó perdiendo por un marcador de 3-7 para el alemán.
El tenista español no iba a dejarse ir tan fácilmente y compitió de tú a tú con Zverev en el cuarto set pese a estar en una clara inferioridad física. Siguió el guion establecido con su banquillo, encabezado por Samu López: golpes potentes desde el fondo de pista y no forzar en exceso para esperar que su mejora física apareciese con el paso de los minutos. La resiliencia -y la épica- de Carlitos le permitieron mantenerse en el partido pese a que parecía totalmente imposible. Con poca movilidad, pero con un excelso repertorio de tenis fue capaz de aguantar el paso de los juegos.
Salvó incluso Alcaraz dos bolas de break en el noveno juego para el deleite de un público que se unió para alentar al tenista de El Palmar. Posteriormente, salvó un 0-30 en su contra para colocar el 5-5 en el cuarto set de un partido que seguro pasará a la historia del tenis. El paso de los minutos en pista le permitió a Carlitos ganar movilidad y, con ello, forzar un tie-break más en la semifinal. El alemán jugó un gran tenis en el desempate y se lo llevó por 4-7 para así forzar el quinto -y definitivo- set.
Alcaraz lo gana en el quinto set
La mejora de nivel de Sascha se tradujo en el inicio del último parcial, rompiendo a primera hora el saque de Alcaraz para ponerse muy pronto 0-2 arriba. A los problemas físicos, Carlitos tenía que sumarle el gran nivel del alemán al otro lado de la red y, además, ir abajo en el marcador. Fue crucial el cuarto juego porque, con 1-2, el número 3 del mundo salvó dos bolas de rotura de Alcaraz, por lo que el set pasó de 2-2 a 1-3 para Zverev.
Lejos de arrugarse, Carlitos siguió remando a contracorriente para buscar la más mínima oportunidad que le permitiera reengancharse en la semifinal. Al igual que ocurrió en su turno anterior, Zverev tuvo que salvar una nueva pelota de break para mantener la ventaja ante un incombustible Alcaraz. Con 3-4, el alemán volvió a hacer lo mismo y recuperó dos bolas de rotura de Carlitos con un tenis impresionante, siendo muy potente con sus golpes desde el fondo de pista para frustrar a un Alcaraz que no sabía qué le faltaba a su tenis. Fue capaz aun así de mantener su servicio, quedando obligado Zverev a ganar su saque si quería obtener la primera plaza a la final del Open de Australia.
Sacaba Sascha y ahí Alcaraz se hizo enorme para romperle el servicio -por fin- e igualar así el marcador. Después de ganar su posterior turno de saque, Carlitos dio el paso al frente necesario para volver a hacer un break a Zverev y ganar así el partido. Alcaraz ya está en la final del Open de Australia después de una batalla de más de cinco horas y se verá las caras en la final con el ganador del Sinner-Djokovic.

Ángel García
Nació en Manzanares (Ciudad Real) en 1999. Periodista en general y deportivo en particular. Licenciado...




