El dilema sobre la adopción que ha llevado a los "idiotés" a un callejón sin salida: "Podrías perder a tu hijo"
El debate sobre un expediente de adopción destapa dudas éticas, miedo a perder a un hijo y una verdad que ningún padre querría descubrir

El dilema sobre la adopción que ha llevado a los "idiotés" a un callejón sin salida: "Podrías perder a tu hijo"
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La última entrega de La cena de los idiotés dejó sobre la mesa uno de los debates más incómodos, sensibles y moralmente complejos de la temporada. Con Miguel Bernardeau, Gala González, Rodrigo Terrasa y Ángeles Caballero acompañando a Aimar Bretos, el programa se adentró en un dilema que desarmó a todos: una historia sobre adopción, verdad, responsabilidad política y miedo a perder a un hijo.
El relato lo presentó Rodrigo Terrasa, imaginando a un político valenciano, casado y con un hijo adoptado de 12 o 13 años. Tras la caída de su predecesor, el president le ofrece convertirse en conseller de Bienestar Social. Acepta. Y ese cargo le da acceso a algo para lo que nadie está preparado: el expediente completo de adopción de su propio hijo.
¿Abrir o no abrir el expediente?
La primera pregunta que lanzó Terrasa fue sencilla solo en apariencia:¿abrirías ese expediente o respetarías el pasado que nunca quisiste remover?
Gala González fue directa, aunque matizando: "Yo en mi caso accedería a la información, pero no se la daría a mi hijo salvo que él quisiera saberla", dijo, explicando que "el derecho es del niño, no del padre". Para ella, abrir el expediente es legítimo, pero compartirlo solo si el menor lo solicita.
Ángeles Caballero confesó sin rodeos que la curiosidad podría con ella: "Miraría, miraría", admitió, aunque reconoció que "una parte de mí diría que esto pertenece a la privacidad". Aun así, añadió que entender el origen "igual me daría información sobre cómo abordar sus 13".
Miguel Bernardeau coincidió: "Yo también miraría’, resumió, explicando que conocer el contexto "puede ser importante para educar a tu hijo y entender sus primeros años de vida".
Aimar Bretos, por su parte, confesó que el dilema le generaba un conflicto interno. Recordó un episodio personal en el que tuvo acceso a una información privada que le interesaba "muchísimo", pero que sabía que no debía mirar. "Si lo hubiera mirado, no se habría enterado nadie", explicó. "No lo miré, y estoy orgullosísimo de aquello. La versión buena de Aimar no miró aquello".
Sin embargo, aclaró que ese caso no era comparable con el planteado por Terrasa: "En este dilema creo que sí lo miraría. Tengo un caso muy cercano en mi familia, de una persona adoptada que ha hecho el viaje completo de conocer sus orígenes. Le ha llenado completamente. Sabe de dónde viene y ha cimentado su construcción personal. Por eso, creo que sí miraría esta información para dársela a mi hijo si él la quisiera. No por curiosidad personal".

La verdad devastadora
La historia daba un giro aún más doloroso cuando el conseller abría el expediente y descubría que la madre biológica nunca quiso dar a su hija en adopción. Muy joven, sin recursos, perdió la tutela por motivos exclusivamente económicos. Peor aún: llevaba ocho años escribiendo y reclamando para recuperarla.
¿Contarlo? ¿Callar? ¿Contactar con la madre?
Las reacciones fueron tan diversas. Aimar Bretos optó por aferrarse a los procesos técnicos: 2Me protegería pensando en que los técnicos hicieron bien su trabajo".
Ángeles Caballero fue tajante: "No puedo volver a meterlo en la carpetita". Reclamó revisar el caso con perspectiva actual: "Hace 10 o 20 años se tomaban decisiones más crueles y machistas. Quiero saber si aquello estuvo bien hecho, aunque exista la posibilidad de perder a tu hijo".
Miguel Bernardeau defendió una vía intermedia basada en la adultez del menor: "Esperaría a que cumpliera 18 años", explicó, convencido de que en ese momento "tiene derecho a la verdad y a contactar con su madre".
Gala González introdujo un ángulo que nadie había mencionado aún: "Estamos hablando del padre, del niño y de la madre biológica. ¿Y la madre adoptiva? ¿Qué hace ella? ¿Cómo sostienes esto en pareja?"
Un dilema sin salida
Rodrigo Terrasa, ante su propio dilema, admitió que no lo tendría nada claro: "No te creas que lo tengo muy claro", reconoció. Aun así, dijo que su intuición le empujaría a avanzar más rápido que Miguel: "Creo que haría lo de Miguel, pero antes". Para él, la clave estaría en la estabilidad afectiva: ‘Si tu relación con tu hijo es muy estable, hay confianza y él sabe que es adoptado, no podría aguantar cinco años con esa información y que luego me la pudiera reprochar’. Por eso, se inclinaría por dar un paso más decidido: "A esas alturas ya sabes que no vas a perder al hijo, es tuyo ya. Con apoyo psicológico, sí creo que lo contaría al niño y creo que contactaría con la madre".




