"Rosalía es Goya": así enseña dibujo una de las candidatas al título de mejor profesora del mundo
Ana Hernández es la primera española en situarse en el top 10 del 'Global Teacher Prize'

Esta es la forma que tiene de enseñar dibujo la candidata a ser la mejor profesora del mundo: "Rosalía es Goya"
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Madrid
Entre tantas fatalidades y desgracias, aún es posible encontrar buenas noticias, como la historia de Ana Hernández. Ana es profesora y jefa de estudios en el Instituto de Enseñanza Secundaria Julio Verne, de Leganés, en Madrid, y candidata a convertirse en la mejor profesora del mundo a partir de la semana que viene. Es la primera vez que un docente —en este caso, una profesora española— consigue posicionarse en el top 10 de este certamen.
Al principio, Hernández no se veía capaz de estar entre los mejores profesores del mundo, pero después de un tiempo siguiendo el Global Teacher Prize por redes sociales, se animó a presentarse. El proceso, explica, fue sencillo y posible gracias a una ampliación del plazo de solicitudes.
Además, esta inscripción le permitió ordenar y redactar su método para construir las clases y los resultados que obtenía con ellas, algo que para ella "es imprescindible hacerlo de vez en cuando". Poco después, Hernández recibió un correo en el que la invitaban a una videollamada en la que le advirtieron que, en ese punto, "debía de sentirse muy afortunada", porque se habían presentado 159.000 solicitudes procedentes de 139 países. No esperaba recibir más noticias, pero el 15 de diciembre se enteró de que estaba en la lista de los 50 mejores profesores y, en enero, en la de los 10 finalistas. "Para mí es un orgullo", afirmaba Hernández en La Ventana.
El método de Ana Hernández
Ana es profesora de Dibujo, una asignatura que para ella "no está en sus mejores momentos". "Muchos alumnos la consideran una asignatura maría", explicaba. Para despertar de nuevo el interés del alumnado, Hernández tuvo que innovar en la manera de impartirla. Su estrategia consiste en conectar el temario con el día a día de los jóvenes a los que da clase: "Rosalía es Goya o Stranger Things". El objetivo de este tipo de comparaciones es provocar un desconcierto inicial que, con el tiempo, "se acaba convirtiendo en curiosidad".
Pero Hernández nunca supo que quería ser profesora, "llegó a ser profesora por casualidad". Tras terminar sus estudios en Bellas Artes, comenzó su trayectoria profesional haciendo exposiciones a nivel nacional e internacional, con la intención de dedicarse al arte. Sin embargo, acompañar a una amiga a unas oposiciones cambió su rumbo. "No aprobé, pero me dio la nota para empezar a trabajar en un instituto público", recordaba. Desde que ingresó en el centro, Ana sintió "un flechazo" y se dio cuenta de que ese "era su sitio".
Hernández es consciente del momento vital al que se enfrentan sus alumnos: la adolescencia. Por eso siempre deja la puerta de su despacho abierta para que puedan expresar lo que piensan, opinan y sienten. "Es importante estar ahí como referente", afirmaba la profesora.




