Pablo Alborán: ‘Las redes sociales tienen el peligro de enmascarar muchas cosas y hacer lícitas cosas que no lo son’
El artista malagueño presenta en 'La Ventana de la Música' su nuevo álbum, una obra con la que inicia una etapa más personal y libre

La Ventana de la Música | Pablo Alborán
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Pablo Alborán ha pasado por La Ventana para presentar KM 0, un disco que simboliza un regreso al origen emocional y creativo. Una obra que, explica, nace de una necesidad íntima de volver a escucharse: "Lo importante es que tu vida no esté en blanco, que tengas cosas que contar y cosas que vivir", dijo.
El cantante reconoce que está en una etapa de introspección constante: "Me siento todos los días a escribir, a buscar, a preguntarme, a mirar hacia adentro". La vida en movimiento, confiesa, deja huellas difíciles de cerrar: "Mi vida es muy bonita, siento gratitud, pero cuando vas de un lado a otro las heridas no se curan bien".
Ese mapa emocional también se refleja en los títulos y en el repertorio, y ahí entra el humor familiar. Alborán cuenta que, cuando le pasó a su hermano el listado de canciones —él es su director artístico y el primer filtro creativo— y leyó: "Me marcho", "Me quedo", "Vámonos de aquí", "Me dijo: ‘Pablo, o eres bipolar o no te aclaras’", recuerda divertido. "Me sugirió ordenar el repertorio y, en algún caso, rebautizar. Por eso esa canción que al principio se llamaba ‘Me marcho’ terminó siendo ‘Mis 36’".
La vulnerabilidad y las redes
Para Alborán, la vulnerabilidad que recorre el disco no se limita a lo personal; también atraviesa su manera de habitar las redes sociales. "Las redes sociales tienen el peligro de enmascarar muchas cosas y hacer lícitas cosas que no lo son", advirtió con claridad. Las redes amplifican, distorsionan y, a veces, desgastan. La exposición emocional que él reivindica en sus canciones choca a menudo con la crudeza digital: "No serías humano si no te pasara eso", confesó al admitir que dos comentarios hirientes pueden pesar más que un millón de mensajes de cariño. De ahí su defensa del apoyo real: "Es bonito ser vulnerable, pero también hay que agradecer a quienes hacen que la música sea un lugar seguro".
Libertad creativa y una carrera construida sin prisa
Sobre su proceso creativo, Alborán admite ser exigente: "Soy muy perfeccionista, pero he aprendido que cada canción debe ser libre". Y detalla su forma de arriesgar: "Yo en mi música he tenido la suerte de poder hacer lo que me ha dado la gana y de divertirme"; en ocasiones, "a veces la letra pasa a un segundo plano, pero la producción era importante que fuera más atrevida". La crítica externa no le intimida: "Al que no le guste mi música, no le gusta. A mí tampoco me gusta toda la música". Y recuerda que, aunque parezca lo contrario, su carrera ha sido un proceso gradual sostenido por los suyos: "Nunca he necesitado una palmadita en el hombro" y "construir una carrera de 15 años es muy costoso, aunque la gente piense que llegó de un día para otro".
Planta siete: la canción más personal
Uno de los momentos más íntimos de la entrevista fue cuando habló de Planta siete, una canción dedicada a los profesionales sanitarios que cuidaron a un familiar durante un proceso de quimioterapia y un trasplante de médula. "Son luceros… te alumbran sin poder tocarte", recordó emocionado. Ese proceso transformó su mirada: "Ellos hacen que el amor se vea, casi que se pueda palpar". Por eso no se mordió la lengua al defender la sanidad pública: "Tengo el deber de defender a nuestros médicos… es tristísimo lo que está pasando".
Ana Belén, un sueño que se graba en canciones
El disco incluye un dueto con Ana Belén, un sueño cumplido para él. "Esta canción habla del momento previo a enamorarte… y cuando la llamé y me dijo que sí, fue increíble", recordó. La artista pasó horas grabando armonías: "La generosidad que mostró fue enorme".




