Una ejecución policial, otro 'TACO' y una obsesión: comienza el segundo año de Trump
El crimen policial en Minneapolis obliga al presidente a dar marcha atrás una vez más mientras intenta revivir el inexistente fraude electoral de 2020

El presidente de EEUU, Donald J Trump, en el Despacho Oval este jueves / AARON SCHWARTZ / POOL (EFE)

Madrid
La primera semana del segundo año del mandato de Donald Trump tras su retorno a la Casa Blanca ha sido tan agitada como las primeras 52. Empezó con los ecos de la ejecución a sangre fría del enfermero Alex Pretti en plena calle en Minneapolis a manos de agentes de la policía de inmigración (ICE). La Casa Blanca trató de colocar el relato de que Pretti era un "terrorista doméstico" que intentaba matar a los agentes porque llevaba una pistola, pese a que la portaba legalmente y nunca la intentó siquiera coger. Los numerosos vídeos grabados por testigos presenciales demostraron que la Casa Blanca mentía. Las cadenas de televisión reprodujeron en bucle esos vídeos, incluido su canal favorito, Fox News. Todo eso lo vio Trump desde el Despacho Oval y, según The New York Times, fue lo que llevó al presidente a dar marcha atrás, retirar a los agentes más controvertidos de la ciudad y enviar a su 'zar' fronterizo a intentar rebajar la tensión. Este episodio ha hecho que se haya recuperado una expresión que hizo fortuna el año pasado y que enfadó mucho al presidente.
En mayo de 2025, en plena guerra arancelaria, un columnista del Financial Times, Robert Armstrong, acuñó una expresión para referirse a Trump que tuvo mucho éxito: TACO. Es un acrónimo de Trump Always Chickens Out. Trump siempre se acobarda, siempre se echa para atrás, siempre recula. La expresión se refería a que amenazaba con muchos aranceles y luego todo quedaba en casi nada. El éxito de la expresión es inversamente proporcional al cabreo que le provoca al presidente de Estados Unidos cada vez que se usa.
Una periodista le preguntó por esa expresión hace meses y al principio le sorprendió. Dijo que no la había oído e inquirió si se refería que los aranceles a China habían ido bajando con el paso del tiempo. "Eso es una negociación, no es recular", dijo. Pero conforme fue avanzando en su respuesta se fue enfadando más y más con la pregunta hasta el punto de que terminó casi amenazando a la periodista que la había formulado: "No vuelvas a decir eso. Es una pregunta asquerosa. Para mi es la pregunta más asquerosa", concluyó visiblemente molesto.
Lo ocurrido esta semana con el asesinato de Minneapolis ha reavivado ese apodo. Trump dio marcha atrás en su escalada tras ver la tele. Paradójicamente, lo que le hizo cambiar de opinión no fue el hecho en sí, es decir, la muerte de un ciudadano estadounidense a manos de su policía de inmigración. Fue el impacto que estaba teniendo que quedara tan en evidencia la mentira gubernamental. Cuando los periodistas le preguntaron si no era una marcha atrás que retirara de Minneapolis a Greg Bovino, el jefe de la policía de inmigración, Trump respondió que no: "No creo que sea una marcha atrás. Es un pequeño cambio".
La criminal actuación policial ha provocado una sacudida de indignación que ha atravesado todo el país y ha llegado hasta los sitios más insospechados. Según The Washington Post, foros completamente apolíticos destinados, por ejemplo, a vídeos de gatos o a jugadores de golf amateurs se llenaron de mensajes contra los policías del ICE que actúan siempre encapuchados. En la red son muchas las comparaciones entre esos agentes y la Gestapo, la policía de los nazis. El propio responsable del ICE, Greg Bovino, se quejó en la CNN de esa comparación: "Se intenta retratar a ICE como la Gestapo, los nazis y muchas otras palabras".
Stephen Colbert, el presentador del programa nocturno con más audiencia en Estados Unidos, replicó en su monólogo que "Bovino tiene razón. No es una comparación justa porque los nazis sí enseñaban la cara".
En paralelo a todo esto, esta semana ha ocurrido algo que ha pasado mucho más desapercibido. El miércoles agentes del FBI registraron un almacen electoral en un condado de Georgia. ¿Qué buscaban? Pruebas del supuesto fraude cometido en las elecciones presidenciales de 2020. Es una obsesión de Trump. Repite constantemente que aquellas elecciones que perdió contra Biden fueron un robo. Su administración presentó una demanda ante un juez de Atlanta que dio luz verde al registro en el que estuvieron presentes la directora de Seguridad Nacional y el número dos del FBI, algo absolutamente inusual. Quizá ahora cobra más sentido esto que dijo Trump en Davos la semana pasada y que entonces nadie entendió: "Esas elecciones fueron un fraude. Ahora todo el mundo lo sabe. Lo han descubierto. Pronto habrá gente que será procesada por lo que hizo".
Todo indica que la Casa Blanca prepara un nuevo relato para intentar hacer creer que aquellas elecciones fueron un fraude. Sin embargo, hasta ahora el único fraude demostrado es el que intentó perpetrar el propio Trump cuando, en los días posteriores a las elecciones presidenciales de 2020, llamó al entonces secretario de Estado de Georgia para pedirle a gritos: "Lo que quiero es que me encuentres 11.780 votos que son uno más de los que necesito para ganar las elecciones en ese estado".
Su vuelta a la Casa Blanca tras ganar las presidenciales de 2024 a Kamala Harris impidió que respondiera ante la justicia por este asunto.

Miguel Á. Muñoz Encinas
He trabajado en todos los programas informativos de la SER (Hoy por Hoy, Hora 25, Hora 14, boletines...




