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Agnieszka Holland: "El Holocausto era una vacuna contra el fascismo, pero esa vacuna ya no está funcionando"

La directora polaca explora la mente de Kafka en su proyecto más ambicioso, 'Franz', un original biopic sobre el escritor que habla de nuestros días

fotogramas de la película 'Franz', de Agnieszka Holland, que es un biopic de Kafka.

Madrid

A sus 76 años, la directora de 'Europa Europa', con la que estuvo nominada al Oscar en 1992, se adentra en la vida del escritor de La metamorfosis y El proceso, desde su nacimiento en Praga en 1883, hasta su muerte de tuberculosis a los 40 años en Kierling, Austria, en 1924. Dice la directora que es un proyecto para el que se ha estado preparando toda la vida. “Mi pasión por Kafka empieza en mi adolescencia, cuando leí sus obras por primera vez, a los 14 o 15 años. Y se convirtió para mí en una persona muy importante y en un artista muy importante. Y cuando fui a Praga a estudiar, lo hice también para seguir sus pasos, ver su trabajo. Sentía que había una relación especial con él”, nos contaba en el Festival de San Sebastián, donde presentó el biopic del escritor checo, del que adaptó en los ochenta El proceso para la televisión polaca.

La directora tiene especial predilección por el biopic y por evitar los tópicos que suelen asociarse al género. En 1995 hizo Vidas al límite, la película que reconstruía el romance prohibido entre el joven y salvaje poeta Arthur Rimbaud y su mentor, Paul Verlaine. En 2006 , en Copying Beethoven, contó el último año de vida del genial músico. “Sabía que la única manera de hacer una película sobre Franz Kafka no era hacer una película biográfica normal con una narración clásica, sino intentar juntar las piezas, los fragmentos, los acertijos de su vida y su obra”, nos cuenta sobre 'Franz', donde trata de revitalizar el legado del escritor, misterioso, político, sagaz y original como pocos, que además nos ha dado hasta un adjetivo propio: kafkiano. "Siento que en los últimos años se ha convertido en una atracción turística y a la gente se le ha olvidado lo que significa, ahora su obra vuelve a ser más relevante que nunca. Estamos en un camino similar a lo que se vivió en los años cuarenta y Kafka nos habla de ese momento”.

De modo que la película trata de explorar la psicología, el contexto y los intereses artísticos del autor de obras como La metamorfosis, El proceso o El castillo. Concebida como un mosaico caleidoscópico, la película sigue la huella que Kafka dejó en el mundo desde su nacimiento en la Praga del siglo XIX hasta su muerte en la Viena posterior a la I Guerra Mundial, en un intento de acercar su obra a los espectadores más jóvenes. “Creo que la generación más joven comprenderá cada vez mejor a Franz Kafka, porque cada vez aceptamos más la diversidad y aceptamos que alguien puede ser diferente y un poco extraño y estamos mucho más abiertos a ese conocimiento sobre el comportamiento y la psicología de los seres humanos. Por lo tanto, creo que hoy es más fácil entenderle a ese nivel”.

Kafka, interpretado por el actor alemán Idan Weiss, aparece en el film como alguien huidizo y despistado, incapaz a ratos de mantener una conversación como el resto, pero que se transforma cuando alguien le pregunta por algún gesto literario. “Fue un acierto de casting, cuando le vimos, supimos que lo habíamos encontrado”, cuenta Holland sobre el actor protagonista, uno de los puntos fuertes del filme. También introduce la directora el poder que ejercía sobre él la figura paterna, un tipo rudo y autoritario, a quién le dedicaría 'Cartas a su padre', obra publicada de manera póstuma.

El escritor, de origen judío, murió en 1924, antes del auge del nazismo. Sin embargo, hay algo de eso en esta mirada de la directora que en su cine siempre ha explorado aquel horror. “Siempre se dijo que el Holocausto era una especie de vacuna contra el racismo, el nacionalismo y el desprecio. Pero esa vacuna se está evaporando, ya no funciona. Después del 11 de septiembre, creo, todo empezó a evaporarse muy rápidamente con el cambio de la sociedad y la política estadounidenses. Ya no somos inmunes y tenemos la revolución de Internet y las redes sociales y ahora también la revolución de la IA, que empuja y facilita la manipulación de la peor de la humanidad. Ahora es difícil tener esperanza”

Agnieszka Holland fue durante años la presidenta de la Academia del Cine Europeo, un cine que dice tiene que dar un paso adelante: “El cine europeo es un poco más valiente que el cine estadounidense en este momento, pero todavía no lo suficiente. Creo que tenemos que hacerlo mejor. Tenemos que ser más radicales en nuestras películas, no solo en cuanto a los temas, sino también en términos del lenguaje para despertar al público. La gente está acostumbrada a la facilidad que recibe en las plataformas, por eso, el cine en salas tiene que entusiasmar, ser una verdadera experiencia para ellos”.

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada...