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Qué fue de... Amunike, la apuesta fallida del Barça de Núñez que estaba destinada a dominar el fútbol africano

Los culés se apresuraron a contratarle tras causar sensación en el Mundial de EEUU, pero pasó inadvertido por el Camp Nou durante casi cuatro años de intrascendencia

Emmanuel Amunike defendiendo la camiseta del FC Barcelona / Vía X

Emmanuel Amunike (Eze Obodo, Nigeria, 1970) fue una perla del fútbol nigeriano que nunca llegó a explotar como se esperaba de él en la liga española. Llegaron a darse con los codos por él en Europa después de postularse como una de las nuevas estrellas en ciernes del fútbol africano a finales del siglo XX. Tampoco el Barça de Josep Lluís Núñez escapó a la tentación de firmarle después de cumplir con creces en el Mundial de 1996 y, aunque su paso por el vestuario dejó huella, sus apariciones a cuentagotas le hicieron pasar sin pena ni gloria por el Camp Nou.

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El nombre de Amunike comenzó a correr de boca en boca en el continente africano desde sus inicios en la élite de su país a comienzos de los 90. Su físico portentoso y su capacidad para desbordar en la élite de Nigeria no tardaron en despertar el interés de un histórico de África como el Zamalek. Allí en Egipto siguió demostrando que Europa no se le quedaría grande y es por ello que, convertido en uno de los pesos pesados del equipo, logró que varios clubes del otro lado del Mediterráneo se dieran con los codos para ficharle.

Especialmente intenso para él fue el verano de 1994, cuando desde el Duisburgo alemán apretaron para hacerse con sus servicios. Y parecía que Amunike lo tenía hecho con el club, pero cuando el acuerdo parecía recuerdo a falta de sólo una firma, todo saltó por los aires. La llamada a su puerta de un gigante portugués como el Sporting CP supuso un giro radical para su futuro y el delantero no dudó en hacer las maletas para vestirse de verdiblanco.

Delantero que solía desenvolverse pegado a la banda izquierda, perfiló aún más su fútbol en la liga portuguesa y en sus primeras apariciones en competiciones europeas. Pero el verdadero detonante que catapultó su llegada a Barcelona fue su estelar actuación en el Mundial de EEUU. Había sido indiscutible con su selección anotando dos goles ante Bulgaria e Italia, y aunque los octavos de final pusieron freno a las aspiraciones de Nigeria, ya se ganó multitud de miradas durante sus años en Portugal. Además, esa misma temporada fue nombrado Jugador Africano del Año.

Un capricho peculiar para el Barça

Capricho desde hacía tiempo de Bobby Robson, el entrenador se salió con la suya mediada la temporada 1996-97, cuando convenció a la directiva encabezada por Josep Lluís Núñez para rascarse el bolsillo. El Real Madrid comenzaba a alejarse en liga y fue la mejor excusa para que el Barça buscase un extra en el mercado invernal. Sin gozar todavía de un renombre de talla internacional, se convirtió en una apuesta personal para acudir al rescate del equipo.

Y aunque debutó como titular en el Camp Nou, abriéndose paso en las alineaciones entre hombres como Luís Figo, Ronaldo Nazário o Luis Enrique, su participación fue diluyéndose sucesivamente hasta acabar en el ostracismo. Negado de cara a puerta, se vio relegado al banquillo después de un primer mes de titularidades. Y después de ello, un largo camino por el desierto en el que solamente logró marcar un tanto como azulgrana frente al Logroñés. El resumen de su drama en el Barça fueron los 26 encuentros partidos disputados en casi cuatro años en el club.

Tras verse inmerso en una espiral de lesiones, su despedida vino de la mano con la llegada de Joan Gaspart en el año 2000. Ya estaba muy castigado físicamente en el momento en el que firmó por el Albacete. Estaba dispuesto a asumir el reto de devolver al 'Queso Mecánico' a la Primera División española, pero su paso por el club terminó siendo anecdótico. Así, sin continuidad, sin detalles de calidad y sin goles, afrontó su último año en activo en Jordania, donde colgó las botas en 2004.

¿Qué hace ahora?

Casi tan sobrado de carisma como de cualidades futbolísticas, Emmanuel Amunike ya fue protagonista a comienzos de siglo de alguna campaña publicitaria de bastante repercusión en España.

Pero, sobre todo, en esta nueva vida de Amunike fuera de los terrenos de juego ha destacado su labor formativa para explotar talentos. Poco después de colgar las botas formó una academia de fútbol en su país antes de emprender su particular camino como entrenador. El renombre que adquirió en Nigeria en su etapa como jugador gracias a sus sonados traspasos por Europa le sirvió para tener la mano tendida de la federación de su país para dar sus primeros pasos.

Fue en las categorías inferiores de la selección nigeriana donde empezó a desarrollarse en los banquillos, destacando sobre todo su liderazgo al frente de la sub-17 que conquistó el Mundial 2015 dirigiendo a unos jóvenes Osimhen o Chukweze que terminarían siendo estrellas años más tarde. También con este grupo alcanzó las semifinales de la Copa de África el mismo año. El papel de Amunike fue fundamental, como reconocieron sus propios pupilos, algo que verbalizó el propio Victor Osimhen cuando fue reconocido como el mejor futbolista africano en 2023. "Creyó en mí", llegó a afirmar entonces la actual estrella del fútbol mundial.

Saludo entre Osimhen y Amunike durante el Mundial Sub-17 del año 2015 / Martin Rose - FIFA

Más de tres años estuvo el exfutbolista al frente del equipo sub-17 de Nigeria, cargo que abandonó para continuar su carrera como entrenador a nivel de clubes. Aun así, su proyecto al frente del Khartoum Club sudanés concluyó más pronto de lo previsto, en menos de un año, alentado también por su primera propuesta para dirigir a una selección absoluta. Llegó al combinado de Tanzania en 2018 a tiempo para clasificar al equipo para la Copa de África, aunque tras una participación catastrófica en la fase final separaron sus caminos. Unas escasas semanas dirigiendo al Masr El Makasa de la primera división egipcia, justo antes del estallido de la pandemia de COVID-19, había sido su última experiencia hasta que en 2024 recibió una tentación para entrenar de nuevo. Por ello, desde entonces se ha consagrado en Nigeria como técnico del FC Heartland de la máxima categoría del país.

Además, Amunike ha sido capaz de compaginar su trayectoria con labores de representación destinados a los jóvenes talentos del deporte nigeriano, incluso más allá del fútbol. La agencia TMPL Sports, como ha vendido a través de sus redes sociales, ha sido su último proyecto lejos del fútbol, focalizado a mantener en el buen camino a las perlas en ciernes en su país.

Daniel Plaza

Periodismo y deporte desde 1994. Graduado por...