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Fútbol

El Bernabéu vuelve a rugir: pitos selectivos a los jugadores antes de jugar ante el Rayo

La afición del Real Madrid ha silbado a algunos, mientras que otros no han recibido el mismo castigo

Imagen del Santiago Bernabéu en el partido de Champions League frente al Mónaco / Eurasia Sport Images

El Real Madrid se presenta en la jornada 22 de LaLiga con un examen exigente ante el Rayo Vallecano y con el ambiente del Bernabéu cargado de tensión. El golpe recibido días antes en la Champions aún está fresco: una dura derrota en Lisboa frente al Benfica de José Mourinho, donde el equipo de Álvaro Arbeloa cayó por 4-2 y encajó incluso un gol insólito del guardameta ucraniano Trubin en los compases finales del encuentro.

Ese mal recuerdo se trasladó a la grada antes del inicio del duelo liguero. El Santiago Bernabéu volvió a expresar su descontento, aunque esta vez de forma selectiva. Tal y como señaló Antonio Romero en la narración en Carrusel Deportivo, la noticia no ha sido tanto la pitada como su destinatario. Durante el anuncio de las alineaciones, los silbidos se concentraron en nombres propios: Valverde, Huijsen, Bellingham y Vinicius fueron los más señalados, con Camavinga y Mastantuono en un segundo escalón. Arbeloa también recibió algunos pitos, aunque de manera tímida, mientras que el resto del equipo quedó al margen de la protesta.

Con el himno del Real Madrid sonando a todo volumen, la megafonía ahogó cualquier intento de medir el descontento. Pero al terminar, el estadio habló de nuevo. Los silbidos regresaron con fuerza, primero en ese silencio posterior al himno y después, durante los segundos previos al pitido inicial. Un ambiente que evocó inevitablemente el déjà vu vivido ante el Levante apenas quince días atrás, confirmando que la herida en la grada sigue abierta.

Más sonido de viento al descanso

El Real Madrid ha llegado al descanso con ventaja en el marcador gracias al gol de Vinícius en el 15', que silenció momentáneamente las quejas del estadio. Unas quejas que, sin embargo, volvieron a recrudecerse cuando el colegiado señaló el camino al túnel de vestuarios. La afición madridista recriminaba varios errores defensivos y de concentración que a punto estuvieron de provocar el gol rayista, aunque los de Iñigo Pérez no tuvieron suficiente acierto para convertir.