El cineasta que pasó por prisión durante el Terror Blanco y acabó plantando cara a Hollywood
Dirigió el primer largometraje inglés que fue nominado a los Premios Oscar en la candidatura de mejor película

El director y productor de cine que estuvo un año encarcelado durante el llamado "Terror Blanco"
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Madrid
En Sucedió una noche, uno de los protagonistas del último programa ha sido el productor y director de cine Alexander Korda, puesto que el pasado viernes 23 de enero se cumplieron 70 años de su muerte.
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Korda nació en Hungría, pero obtuvo la nacionalidad británica en 1936 y se convirtió en uno de los directores y productores más importantes de la historia del cine británico, donde logró sus mayores éxitos. Fue, además, el primero en ese país capaz de competir con el cine de Hollywood.
Llegó a cine desde la crítica y el periodismo cinematográfico, y comenzó su carrera creando y escribiendo en varias revistas especializadas en cine. En 1914 debutó como director y, en los cinco años siguientes, se encargó de dirigir más de veinte largometrajes en su país de origen.
Korda fue encarcelado durante un año
El cineasta simultaneó el trabajo de director con el de productor, creando películas de enorme calidad tanto artística como comercialmente, ya que como productor era un gran negociante. Encontraba financiación para sus obras de una u otra manera, prevaleciendo siempre su amor por el cine.
Sin embargo, en el año 1919 –durante el llamado "Terror Blanco" que siguió al derrocamiento del gobierno comunista– Korda fue encarcelado durante un año y, al salir de prisión, abandonó Hungría para siempre.
Se trasladó a Viena, donde continuó su carrera como director, igual que en Alemania. Más tarde, a finales de los años veinte, viajó a Hollywood, donde dirigió grandes películas, como La vida privada de Helena de Troya.
Humanizaba a cada personaje de sus películas, mostrando sus conflictos internos y debilidades
En 1931 fue nombrado representante de la Paramount en Londres, lo que le obligó a trasladarse allí. Poco después rompió con el estudio norteamericano y creó su propia compañía independiente: London Films.
Construyó los Estudios Denham y consiguió un acuerdo con el que podría distribuir mundialmente sus películas a través del estudio americano United Artist. Korda estaba decidido a competir en las taquillas con el gran Hollywood.
Finalmente, su primer gran éxito llegó en 1933, con La vida privada de Enrique VIII, que se convirtió en el primer largometraje inglés nominado al Oscar a la mejor película. Charles Lawton, su protagonista, ganó el premio al mejor actor.
Korda, además, hacía algo poco habitual en el cine histórico de la época: humanizar a los personajes, mostrando sus conflictos internos y debilidades en lugar de representarlos como figuras estereotipadas.

‘En busca del arca perdida’, Alexander Korda y Marta Fernández - Muro
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Luna González Gala
Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.




