ICE: la Gestapo de Trump
La policía migratoria de EE.UU. utiliza un potente arsenal tecnológico para perseguir a la población. "Está creando un clima de miedo muy grande"

Tal es el terror que ha sembrado Donald Trump en las calles de Minneapolis que a su policía migratoria se la compara con la Gestapo, la policía de la Alemania nazi que actuaba fuera de la ley para perseguir a los judíos y a los opositores políticos. El ICE (Immigration and Customs Enforcement), al que el presidente de Estados Unidos ha encomendado su política de deportaciones, se ha convertido en una seria amenaza a las libertades ciudadanas tras los asesinatos a disparos de Alex Pretti y Renee Good, pero no es el único motivo.
El ICE utiliza un potente arsenal tecnológico para detectar sospechosos y también manifestantes, ciudadanos estadounidenses, como ha ocurrido en Minneapolis. Han intensificado la vigilancia de manera concreta sobre estudiantes extranjeros y solicitantes de asilo. “De manera masiva analizan redes sociales, bases de datos, y utilizan esta información para, por ejemplo, la cancelación arbitraria de visados o poder llevar a cabo deportaciones masivas”, asegura Blanca Hernández Martín, portavoz de Amnistía Internacional en Estados Unidos.
Sus principales herramientas son cuatro: la tecnología de reconocimiento facial, que comenzó a utilizar en las calles el año pasado y que le permiten comparar rostros o huellas dactilares escaneadas por teléfono con bases de datos que contienen el estatus migratorio e información biográfica de cada persona; los lectores de matrículas, sistemas basados en cámaras que permiten fotografiar vehículos a alta velocidad y cruzar los datos con información comercial o gubernamental del usuario; el análisis forense digital, con aplicaciones tradicionalmente empleadas contra grupos terroristas que permiten hackear teléfonos y portátiles bloqueados para recuperar sus archivos; y bases de datos comerciales que compra el departamento de seguridad nacional de Estados Unidos para no tener que recurrir a una orden judicial.
¿Qué es el ICE?
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos es ahora la agencia norteamericana con más presupuesto, pero no siempre ha sido así. Tenía un presupuesto anual de unos diez mil millones de dólares, menos que el FBI y otras agencias. Fue a partir del verano pasado cuando Trump aprobó una nueva legislación para otorgarle 75.000 millones de dólares extra para los próximos cuatro años, como recuerda el periodista de la SER en Nueva York, Nicolás Lupo.
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Históricamente, el mandato del ICE ha sido encargarse de detener y expulsar a inmigrantes indocumentados, especialmente aquellos que tienen antecedentes. Están desplegados por todo el país, pero solo había unos varios centenares por Estado como mucho. Ahora esos números se han incrementado y lo seguirán haciendo y, si bien hay Estados como Florida o Texas, donde se coordinan con la policía local o estatal, en muchos otros no sucede. Minneapolis tiene menos de mil agentes de policía local y ahora tiene desplegados hasta 3.000 agentes federales que se encargan solamente de redadas migratorias.
En esta crisis hay un mando que representa la brutalidad de este cuerpo policial: el comandante Greg Bovino. Como explica Lupo, ha sido la cara pública y ha transmitido su estilo a los agentes que están a su cargo. “Se han enmascarado, van con rifles de asalto, con persecuciones en las calles y si es necesario, con métodos muy expeditivos”. Pero esto no es más que “lo que le piden desde arriba”, porque es la única forma de cumplir con el objetivo de deportar a un millón de personas al año. Por eso persiguen a vendedores callejeros, detienen a gente por su documentación, color de piel o acento e incluso entran ilegalmente en las casas sin orden judicial.
Un uso de la fuerza desproporcionado
Los abusos del ICE están provocando una agitación popular, especialmente en Minneapolis, donde los ciudadanos están plantando cara a estos agentes. En esta ciudad de tamaño mediano ha sido un shock el despliegue de tantos agentes y sus métodos agresivos. Muchos migrantes, incluso los que llevan décadas en el país, tienen miedo de salir de casa e ir a llevar a sus hijos a la guardería o a trabajar, y esto ha afectado a empresas que han tenido que cerrar o cancelar contratos.
Esta tendencia a la militarización de los cuerpos policiales, con armas de guerra, preocupa a Amnistía Internacional. Su portavoz, Blanca Hernández, denuncia las detenciones extrajudiciales y sin informar a la familia, y el clima de miedo y represión que afecta no solo a los migrantes, sino también a todos los que protestan por estas violaciones de derechos. En concreto, la muerte de Alex Pretti “responde a un patrón muy claro de uso excesivo de la fuerza”, subraya, que atenta contra el derecho a manifestarse y a informar de lo que ocurre.
"Está creando un clima de miedo muy grande"
Lejos de tomar medidas para evitar la impunidad por estos abusos, el Gobierno sigue alimentando al ICE con nuevos recursos tecnológicos, un arsenal de aplicaciones extremadamente intrusivas que, para Hernández “vulneran completamente el derecho a la libertad de expresión y al debido proceso”, porque la gente se queda totalmente indefensa cuando le cancelan el visado. “Tiene un efecto disuasorio muy importante y está creando un clima de miedo muy grande”, lamenta.
“Hay una tendencia muy preocupante a nivel global de aumento del autoritarismo que se ha dado en todo el mundo”, insiste Hernández. Una tendencia que está impulsando Estados Unidos y que va reduciendo espacio disponible para la sociedad civil, erosionando los derechos humanos y menoscabando el Estado de Derecho.
Pero esta crisis no le está saliendo gratis a Donald Trump. El presidente llegaba a su primer año de mandato el 20 de enero, con un nivel de aprobación en torno al 40%, pero tras esta segunda matanza a manos del ICE, las encuestas destacan que más de la mitad de los estadounidenses, un 55%, desconfían de estos agentes. Una preocupación que se ha extendido también dentro del partido Republicano y entre su círculo de multimillonarios. Sus principales asesores ven peligrar las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre y en dos días el presidente ha dado un giro a su discurso para intentar apaciguar los ánimos.




