La computación cuántica: el mejor asesor financiero del mundo
Visitamos el ordenador cuántico más potente de Europa, el tercero del mundo

La cuántica: el mejor asesor financiero del mundo
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Donosti
Concentrados en encontrar el edificio Ikerbasque, en Donostia, no nos damos cuenta de que estamos pasando por delante de algo que podría cambiar el mundo tal y como hoy lo conocemos. Lo normal, como suele pasar con sus homónimos, es que estuviera escondido en un sótano, alejado de miradas y ruidos que alteren la paz. Pero aquí han preferido “democratizarlo” y exponerlo en un escaparate para que todo el que tenga curiosidad pueda verlo y sugestionarse tecnológicamente.
Se llama IBM System Quantum Two, el más potente de Europa, el tercero del mundo junto al que tienen en Kobe (Japón) y EEUU. Aparentemente no es más que una composición de torres modulares de acero, blanco, frío, inquietante. Pero dentro guarda un chip, con 156 cúbits (unidad básica de información en computación cuántica), capaz de realizar operaciones complejas. Un candelabro criogénico lo sostiene y enfría. Cuando hablan de enfriar no se refieren a mantenerlo fresquito sino a una temperatura de -273 grados. Casi el cero absoluto. Un valor que no se consigue ni en el más oscuro y frío mundo interestelar.
Javier Aizpurúa, director científico del Basque Quantum, tiene una misión ¿imposible?: Hacer que dos ignorantes (una más que el otro) entiendan cómo funciona la computación cuántica, cuál es su utilidad y en qué consiste esta segunda revolución. Allá vamos.
El mundo cuántico es el microscópico, aquel cuyas partículas ni vemos ni tocamos, por ejemplo un fotón. Su esencia es la de una nube que puedes soplar y desparramar pero sin que sus propiedades se alteren. Algo que con una pelota o un micrófono, por ejemplo, no pasa. Con esa nube puedes jugar, colocarla donde te dé la gana, superponer una sobre otra. Y con esa base puedes hacer algo impensable e imposible en el mundo macroscópico en el que nos movemos: que sucedan dos estados a la vez. Una moneda que es a la vez cara y a la vez cruz, una puerta que está cerrada y abierta a la vez. El 1 y el 0 a la vez. ¿Cómo se traduce esto? El ejemplo de Aizpurúa es perfecto. Con la computación clásica llegarías a la entrada de un laberinto e irías probando cada camino y volviendo hacia atrás hasta encontrar el que lleva a la salida, y en ese ejercicio tardamos una hora. Con la tecnología cuántica en un segundo podrías encontrar la solución porque verías todas las opciones a la vez.
Lo de ver es una forma de hablar, porque la mirada del científico podría alterar el resultado. Por eso nadie sabe lo que pasa dentro del ordenador cuántico, cómo llega a la solución. Y, como un dios, permanece en una sala donde nada le perturba.
Desde octubre, que se inauguró, ha alcanzado un 30% de su capacidad y a final de año se espera que llegue al 80%. Con la financiación pública del Gobiernos vasco y las diputaciones, ofrecen el acceso al ordenador a empresas privadas de Euskadi o que tengan sede ahí. Y las aplicaciones son inmensas en cualquier campo de investigación. Aunque actualmente investigan una mutación genética, las mayores aplicaciones tienen que ver el mundo de la logística y las finanzas. “Estáis pidiendo a Dios que se comporte como un jefe de RRHH” bromea Juanjo. Pero no deja de ser inquietante el poder que puede tener esta tecnología y cómo se utilice en el futuro, no muy lejano, donde, por ejemplo, la encriptación tendrá que evolucionar rápidamente si no queremos quedar expuestos.
Ahora que tienen la tecnología, el siguiente paso es aprender a hablar su lenguaje. Y, a continuación, familiarizarnos con algo que ahora no entendemos porque no forma parte de nuestras vidas sino de otra dimensión que nos es ajena pero seguramente por poco tiempo.

Paqui Ramos
Casi siempre en la radio. Siempre en la SER. Trabajando con Javier del Pino y yendo a sitios con Juanjo...




