'La hora de la estrella', una de las obras más brillantes de la literatura brasileña moderna
Clarice Lispector disecciona en esta novela a los excluidos de la sociedad

'La hora de la estrella', una de las obras más brillantes de la literatura brasileña moderna
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Clarice Lispector nació en Tchetchelnik, Ucrania, en 1920 y murió en Río de Janeiro en 1977. Sorprendió a la intelectualidad brasileña con la publicación en 1944 de su primer libro, 'Cerca del corazón salvaje', en el que desarrollaba el tema del despertar de una adolescente, y por el que recibió el premio de la Fundación Graça Aranha. Clarice Lispector convirtió en una de las más singulares representantes de las letras brasileñas, a cuya renovación contribuyó con títulos tan significativos como 'Aprendizaje o el libro de los placeres', 'Agua viva', 'Aprendiendo a vivir', 'La ciudad sitiada', 'La pasión según G.H.', o 'Un soplo de vida'.
'La hora de la estrella' se publicó en 1977. Es el último libro publicado en vida de su autora, y una de las obras más brillantes de la literatura brasileña moderna. Es una novela con una estructura compleja, profunda. Habla de la pobreza, del sentido de la vida, de la mujer, de la literatura, y tiene una sensibilidad extraordinaria.
En 'La hora de la estrella' hay un significado claro y directo, sin misterio alguno: la vida es cruel injusta y dramática para los que quedan excluidos del progreso en la metrópolis brasileña. Con esto daríamos buena cuenta de los objetivos de la novela. Sin embargo, hay muchos otros recursos utilizados por la autora. Al trasponer al texto el mundo de Rodrigo, se comunica mediante un lenguaje cuyo alcance el escritor no llega a poder prever. Rodrigo es en cierto modo una proyección de la propia Clarice porque, como los heterónimos de Fernando Pessoa, ella escribe corporeizándose en su personaje.
La protagonista central, Macabea, es hoy uno de los símbolos del brasileño alienado, destruido desde la infancia, ingenuo y primitivo. Macabea vivió en el interior de Alagoas, luego en Maceió, donde la propia Clarice Lispector vivió sus primeros años recién llegada de Ucrania, antes de trasladarse, a Recife primero y luego a Río de Janeiro. Así, la ruta que va de Alagoas a Río de Janeiro coincide con la propia historia de la autora que, no todo el mundo lo sabe, siempre llevó consigo la impronta de un ligero acento nordestino.
Clarice Lispector escribió: “He aprovechado la cresta de la ola para ponerme al día en la cuestión del perdón, del perdón hacia mí misma. Por ejemplo, mi tolerancia para conmigo, como persona que escribe, pasa por perdonarme el hecho de no saber abordar los “asuntos sociales” desde una perspectiva literaria, es decir, transformada mediante la vehemencia del arte. Desde que me conozco, el hecho social ha sido para mí más importante que cualquier otro. Mucho antes de sentir el arte sentí la terrible y profunda belleza de la lucha, pero tengo una forma simplista de abordar el hecho social. Quería hacer algo contra la injusticia social, como si escribir no fuera ya hacer algo”.
“Sólo podemos hacer bien las cosas que amamos realmente. En mis libros no hay una preocupación excesiva por los hechos en sí porque, para mí, lo importante no son los hechos en sí, sino las repercusiones de dichos hechos en el individuo. Eso es lo que realmente importa. Y eso es lo que yo atiendo y es eso a lo que yo atiendo. Y pienso que, por ese motivo, también escribo libros comprometidos con el hombre y su realidad, porque la realidad no es un fenómeno puramente externo”. Clarice Lispector.
Este artículo contiene fragmentos del epílogo de Paulo Gurgel Valente a la edición de la editorial Siruela.




