El 17% de los adolescentes recurre a la marcha atrás en sus relaciones sexuales
Se desploma el uso del preservativo entre los jóvenes de 15 a 18 años, con lo que aumenta el riesgo de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual

Imagen recuso de un preservativo. / Peter Dazeley

Madrid
El preservativo sigue siendo el anticonceptivo más usado y más seguro pero los adolescentes cada vez lo utilizan menos y eso tiene consecuencias: más embarazos no deseados y más infecciones de transmisión sexual. De hecho, estas enfermedades se han disparado entre los jóvenes en los últimos años. La caída del uso del condón es más acusada entre las chicas.
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El 65,5% de los adolescentes de 15 a 18 años se pone el preservativo en sus relaciones sexuales. Sin embargo, en el año 2002 eran más del 80%. Este desplome del condón es especialmente preocupante entre las chicas, según los resultados del módulo de conducta sexual adolescente del Estudio HBSC-2022 en España (Health Behaviour in School-aged Children), que analiza comportamientos sexuales de jóvenes escolarizados en este rango de edad y que ha publicado el Ministerio de Sanidad.
El informe indica que uno de cada tres adolescentes tiene relaciones sexuales coitales, con escasas diferencias entre chicos y chicas. El 13% comenzó a los trece años o antes. Pero alerta de que hacen un mayor uso de métodos completamente inseguros como la "marcha atrás". El 17% recurre a esta práctica con el riesgo que supone de embarazos no deseados y de enfermedades de transmisión sexual.
Además una de cada tres ha recurrido a la píldora del día después, la pastilla anticonceptiva de emergencia. Su uso es más frecuente entre las que tienen mayor poder adquisitivo, una señal de que las desigualdades socioeconómicas también impactan en la salud sexual de las jóvenes. En los hogares con menos recursos, los inicios sexuales son más precoces, hay un menor uso del preservativo y más embarazos.
Este escenario implica que uno de cada cuatro adolescentes recurre a métodos inseguros para prevenir embarazos y uno de cada tres para prevenir infecciones de transmisión sexual. Aunque las chicas presentan una mayor utilización de la píldora anticonceptiva (19,6%) y de anticoncepción de emergencia (32,3% entre las sexualmente activas), su nivel de protección frente a infecciones es menor y su exposición a embarazos no planificados, mayor. El menor uso del preservativo de las chicas, sumado a la frecuencia elevada de prácticas poco eficaces como la “marcha atrás” (16,9%) pone de manifiesto una mayor situación de vulnerabilidad en la salud sexual de las adolescentes.
El Ministerio de Sanidad destaca que todos estos daría evidencias de la necesidad de fortalecer las políticas de educación sexual integral desde un enfoque preventivo, promover el uso consistente de métodos anticonceptivos seguros, la reducción de las brechas socioeconómicas y la prevención de las ITS y de los embarazos no deseados.




