Marta Flich recuerda su boda con Arturo Pérez‑Reverte como testigo
La periodista cuenta en 'A las bravas' cómo la popularidad del escritor eclipsó incluso a los propios novios y provocó escenas surrealistas en el juzgado

Marta Flich recuerda su boda con Arturo Pérez‑Reverte como testigo
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Marta Flich ha recordado una de las anécdotas más curiosas de su vida personal en el programa A las bravas de la Cadena SER. La periodista y presentadora contó cómo en su boda tuvo como testigo a nada menos que Arturo Pérez‑Reverte, una historia tan llamativa que durante años muchos pensaron que no era real. Hasta que apareció una foto.
"Esto parece una fantasía, pero hay una foto por ahí colgada en redes", explicó Flich, confirmando que el escritor estuvo a su lado el día del enlace. Una imagen que, según contó, demuestra que aquello ocurrió de verdad.
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La presencia de Pérez‑Reverte le hizo plantearse incluso cómo leer los votos matrimoniales. "Pensé: me va a supervisar todo lo que digo, como diciendo 'eso está mal dicho'", reconoció entre risas cuando le preguntaron si sintió presión por no cometer ningún fallo lingüístico.
La boda, según explicó, fue sencilla. "Nos casamos en una notaría", contó. Eso sí, la celebración posterior fue todo lo contrario: "Luego montamos un fiestón que flipas".

Antes de la boda, la pareja tuvo que acudir al trámite previo en el juzgado, acompañados por su testigo. "Fuimos al juzgado para hacer el papeleo previo y que el testigo certificara que nos conocía y que nos casábamos libremente", explicó.
Allí, la figura del escritor acaparó toda la atención. "Ir con Arturo era como que todo el mundo quería estar con él. Pasaban completamente de nosotros", contó entre risas. "Entró en el juzgado y abrían paso, pero no a la pareja. A Arturo". Con el paso del tiempo, aquella escena dio lugar incluso a todo tipo de rumores. "Se publicó de todo: que si yo era su pareja, que si me había casado con él", relató.
Flich quiso destacar también el trato cercano del escritor. "Es extraordinariamente amable, la gente le quiere un montón", aseguró. Esa popularidad provocó situaciones inesperadas. "Una mujer que trabajaba allí nos dijo: 'Por favor, ¿puede acompañarme?'", recordó. En un primer momento pensó que había algún problema, pero no fue así. "Me dijo: 'Me da vergüenza, pero ¿me puede firmar un autógrafo?'". Una anécdota que Flich recuerda con humor y que confirma hasta qué punto la presencia de Pérez‑Reverte eclipsó aquel día incluso a los propios novios.




