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Economía y negocios

Santiago Niño Becerra: "España no necesitaba el AVE"

El colapso ferroviario, la crisis de la vivienda y la concentración de la riqueza revelan, según el economista, un modelo económico cada vez más frágil y tensionado

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Madrid

El tráfico ferroviario de mercancías procedente de Alemania, Francia o Polonia ha caído un 80%, el puerto de Barcelona está prácticamente aislado y la industria empieza a parar máquinas. La planta química de Inovyn, en Martorell, ha tenido que detener su actividad y enviar a 300 trabajadores a casa porque no llegan las materias primas esenciales. Una serie de hechos que evidencian que el colapso del ferrocarril ya tiene consecuencias reales.

Por ahora no existe un cálculo oficial a escala estatal. La patronal catalana de la pequeña y mediana empresa, PIMEC, ha hecho una estimación que cifra el impacto sobre el PIB de Cataluña en algo más de 9 millones de euros diarios, y el impacto en costes laborales en más de 5 millones. Pero, Santiago Niño Becerra dice en La Ventana que "ese cálculo se queda corto".

"Es una estimación bastante conservadora", explica. "Solo tiene en cuenta lo que se deja de producir o las horas no trabajadas, pero hay mucho más". Habla de una productividad enmascarada que se está perdiendo: retrasos en cadenas de suministro, decisiones empresariales pospuestas y una economía que funciona a medio gas sin que todo quede reflejado en las estadísticas.

Una red cogida con pinzas

"España ha apostado históricamente más por la carretera que por el ferrocarril porque a corto plazo es más barato". Somos el país europeo que menos mercancía mueve por tren. En Cataluña, entre 2010 y 2023, solo se ha ejecutado el 10% de la inversión ferroviaria presupuestada. ¿Dónde ha ido ese dinero? "Ni idea", resume Santiago.

No es solo un problema de mantenimiento, sino de infraestructuras que nunca llegaron a hacerse. La estación de La Sagrera debía estar terminada en 2009. Dieciséis años después, sigue sin estarlo. Ahora, además, se ha evidenciado que todo el sistema estaba sostenido "con pinzas".

La solución no será inmediata. "Esto no se arregla de un día para otro, ni siquiera teniendo todo el dinero", advierte. Y mientras tanto, el tráfico se desplaza a una red de carreteras ya saturada, generando un círculo vicioso: más camiones, más congestión, más costes.

El ferrocarril ha sido víctima de una dinámica política cortoplacista. Incluso el modelo de alta velocidad sale señalado. "España no necesitaba el AVE; con una velocidad alta hubiera sido suficiente. Pero políticamente el AVE vende mucho más". La pregunta queda en el aire: ¿puede España permitirse este modelo?

El cercanías, en cambio, es el transporte ferroviario más utilizado. Solo en Cataluña lo usan más de 650.000 personas al día. "¿De verdad hubiera sido una tragedia nacional que un trayecto durara veinte minutos más si eso hubiera permitido invertir en una red sólida?", plantea el economista.

La vivienda, otro síntoma de fondo

La conversación deriva hacia otro de los grandes problemas estructurales del país: la vivienda. Los últimos datos del Observatorio de Vivienda Asequible, impulsado por Provivienda, revelan que el 24% de los propietarios concentra casi la mitad de las viviendas en España. Cada vez más pisos en menos manos.

"Da la sensación de que vamos camino de lo que ocurrió con la tierra en los siglos XVIII y XIX", advierte Santiago. "Y ya sabemos cómo acabó aquello".

El alquiler empieza a tocar techo. Un informe del Observatorio del Alquiler indica que los precios subieron un 5,9% en 2025, menos que el año anterior. No porque el problema se haya resuelto, sino porque los inquilinos ya no pueden pagar más. "Dijimos que el límite lo marcaría la capacidad de pago de la demanda. Pues ya hemos llegado ahí".

Mientras tanto, el precio de la vivienda se ha disparado un 40% en cinco años, pero construir no resulta rentable. El endurecimiento de los requisitos técnicos y energéticos ha elevado los costes hasta el punto de que la rentabilidad neta de construir vivienda en España es hoy negativa.

Hoy la propiedad inmobiliaria se concentra en grandes patrimonios que encuentran en la vivienda una inversión muy rentable: el alquiler ofrece una rentabilidad media del 7% anual. "Hay pocas inversiones tan seguras que te den eso", sentencia.