Gorka Otxoa: "He estado a punto de morir cuatro veces en un viaje a Costa Rica"
El actor cuenta cómo un mismo viaje al país centroamericano estuvo marcado por cuatro experiencias límite

Gorka Otxoa: "He estado a punto de morir cuatro veces en un viaje a Costa Rica"
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Una pregunta en A las bravas llevó al actor Gorka Otxoa a recordar un viaje que parecía sacado de una película de acción. Al ser preguntado por la mayor experiencia religiosa de su vida, respondió con una anécdota extrema: "Las únicas cuatro veces que he estado cerca de morir ocurrieron en un viaje a Costa Rica".
Otxoa explicó que acaba de volver al país centroamericano, al que ya había viajado hace más de veinte años. "Fue de los viajes que mejor recuerdo tengo", aseguró. Pero también dejó claro que allí vivió situaciones límite. "En ese viaje estuve a punto de morir cuatro veces".
Un rescate en el Pacífico
La primera ocurrió en el mar, en una playa del Pacífico. El actor quiso subrayar que no fue una imprudencia. "Yo soy de Donosti, soy hombre de mar, he nadado toda mi vida". Aun así, una corriente lo arrastró mar adentro. "Estábamos en la orillita, una ola nos pilló y de repente aparecí a unos 150 metros. Estaba lejísimos y la corriente no me dejaba nadar".
Tuvo que ser rescatado. "Me sacaron del mar porque me estaba ahogando", explicó. Incluso el socorrista pasó apuros. "Vino un socorrista a ayudarme y me pidió ayuda a mí porque él casi no podía. Si él no entra, yo no salgo de ahí". Desde entonces, reconoce que le tiene "muchísimo respeto" al mar. "El Pacífico no tiene nada de pacífico", bromeó.
Atrapados en un barranco bajo la lluvia
La segunda vez fue durante una actividad de barranquismo. Un grupo de unas veinte personas descendía un cañón con cascadas cuando el tiempo cambió de golpe. "Empezó a llover muchísimo", recordó. El recorrido incluía una cascada de 50 metros y un desfiladero muy estrecho. "Era como si todo el valle te cayera encima".
La situación se complicó cuando empezaron a caer piedras. "Al principio dijeron que no pasaba nada, pero de repente avisaron: 'Que no baje nadie más, esto no ha pasado nunca'". El río llevaba cada vez más fuerza y el miedo empezó a hacerse evidente. "Pensábamos que había que hacer todo el recorrido, que eran horas, y seguía lloviendo". Incluso lo verbalizaron en voz alta. "Comentábamos: 'Mañana, en el Diario Vasco: cuatro jóvenes mueren…'". Finalmente, encontraron una salida alternativa. "Fue un buen susto", resumió.

Dos tiroteos en una misma noche
Las otras dos experiencias ocurrieron la misma noche, en la zona de Limón. Al salir de un bar, una mujer se cruzó con ellos en medio de una discusión. "Nos dio un empujón y, a los tres segundos, se oyeron dos disparos". Poco después, vieron cómo se la llevaban en brazos. "Le habían pegado un tiro en la cabeza".
Más tarde, en otra zona cercana a la playa, vivieron el cuarto episodio. "Había buen ambiente y de repente empezaron a disparar a una pickup a unos veinte metros". El vehículo aceleró para huir y estuvo a punto de atropellarlos. "Casi nos atropella, literal. No estoy exagerando nada".
Fue entonces cuando decidieron marcharse. "Dijimos: 'Igual nos tenemos que ir a casa'". Otxoa recordó que su grupo de amigos ha viajado mucho y casi siempre con suerte. "Nunca nos han robado, hemos viajado por medio mundo". Pero aquel viaje fue distinto. "Ahí tuvimos cuatro sustos muy gordos".
Ahora, tras haber vuelto de nuevo a Costa Rica, el actor lo cuenta con más calma. Pero lo tiene claro: "Espero que no haya un quinto".




