Ciencia y tecnología

La capacidad de imaginar ya no es solo de los humanos: los bonobos pueden

Tres experimentos de la Universidad Johns Hopkins prueban que esta especie puede jugar con objetos inexistentes que les propone un humano

El bonobo Kanzi participando en experimentos similares a los de la fiesta del té

Universidad Johns Hopkins

Kanzi, es, probablemente uno de los bonobos más famosos del mundo. Durante décadas ha sido protagonista de numerosas investigaciones sobre lenguaje y cognición animal. Vivía en el centro de investigación y conservación Ape Initiative en Iowa, Estados Unidos. Allí pasó gran parte de su vida adultas hasta su muerte, en Marzo de de 2025. Este trabajo, que publica Science, culmina su enorme colaboración para la ciencia mundial.

En las imágenes que ha distribuido la Universidad Johns Hopkins vemos a Kanzi en una sala. Un investigador le pone enfrente dos vasos transparentes completamente vacíos. El humano toma una jarra también vacía y simula verter zumo, primero, en uno de los vasos y, después, en el otro.

Los vasos continúan vacíos y el teatro sigue. El investigador “devuelve” el supuesto contenido de uno de ellos a la jarra. Echa un liquido imaginario.

Y entonces llega la pregunta clave para Kanzi.

¿Dónde está el zumo?, le preguntan. El Bonobo observa la escena y señala el vaso correcto. Ha señalado aquel que, dentro del juego de ficción, contiene ese zumo imaginario.

No es una anécdota ni un juego de los antiguos circos. Los autores de esta investigación aseguran que estos vídeos demuestran que "por primera vez, un primate no humano puede representar mentalmente objetos inexistentes y seguir su trayectoria en un contexto de juego simbólico"

Tres experimentos, mismo resultado

El estudio se desarrolló en tres experimentos como este. Los tres se diseñaron "para poner a prueba si Kanzi "era capaz de distinguir entre la realidad y una situación fingida".

El primero fue el que ya hemos contado. No recibía ninguna recompensa por acertar. Y aun así, eligió correctamente en el 68% de las pruebas, "muy por encima de lo que cabría esperar por azar".

Para descartar que el bonobo simplemente estuviera creyendo que el zumo imaginario era real, los científicos diseñaron un segundo experimento de control. En este caso, Kanzi podía elegir entre un vaso con zumo auténtico y otro vacío en el que se había fingido verter líquido. Si no distinguiera entre ficción y realidad, habría elegido al azar. Sin embargo, seleccionó el vaso con zumo real en el 78 % de las pruebas, demostrando que entendía perfectamente la diferencia.

El tercer experimento repitió la lógica del primero, pero sustituyendo el zumo por uvas y los vasos por frascos transparentes. El resultado fue incluso más claro: Kanzi volvió a señalar correctamente el frasco que contenía "una uva imaginaria”, con un 69 % de aciertos.

Pensar en lo que no existe

Según los autores del estudio, estos resultados indican que Kanzi no se guía por simples pistas visuales, por imitación ni por hábitos aprendidos. Lo que construye es "una representación mental secundaria". Sabe que los recipientes están vacíos en la realidad, pero al mismo tiempo mantiene activa la idea de un objeto inexistente dentro del juego que está compartiendo con humanos

Esta capacidad, conocida como representación secundaria, es esencial para actividades como el juego simbólico infantil, la planificación del futuro o la comprensión de los estados mentales de otros individuos. Hasta ahora, muchos científicos consideraban que este tipo de pensamiento era exclusivamente humano.

El estudio sugiere que la capacidad de imaginar escenarios alternativos a la realidad podría haber estado presente ya en el ancestro común de humanos y grandes simios, hace entre seis y nueve millones de años. Esta publicación en Science obliga a la ciencia a replantear lo que sabemos del cerebro de otras especies a las que consideramos intelectualmente inferiores a nosotros.

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación...