Punto de Fuga
Internacional

Sam Rose, director de la UNRWA en Gaza: “La situación sigue siendo miserable”

Los gazatíes están “agotados y destrozados”, según el trabajador humanitario. Rose denuncia el incumplimiento por parte de Israel del plan de paz y sus acusaciones contra la agencia de la ONU

GAZA CITY, GAZA - FEBRUARY 5: Displaced Palestinian families live under harsh conditions at a makeshift tents set up among the rubble in the port area of Gaza City, Gaza on February 5, 2026. Families forced to flee their homes continue to face harsh living conditions, lacking basic necessities while struggling to survive winter weather amid widespread destruction. (Photo by Khames Alrefi/Anadolu via Getty Images) / Anadolu

Con dos millones de personas todavía desplazadas en Gaza, viviendo en condiciones infrahumanas entre escombros y basura, el director de operaciones en Gaza de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, Sam Rose, describe la situación real en la franja como miserable solo unos días después de la presentación del gran proyecto inmobiliario del presidente estadounidense Donald Trump para ese territorio palestino.

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El trabajador humanitario denuncia el incumplimiento de Israel de lo pactado en el plan de Trump para Gaza y se defiende de las acusaciones del estado hebreo contra la organización: "No hay una sola prueba de las acusaciones", advierte.

  • Hay un gran contraste entre los grandes proyectos de reconstrucción de Gaza que vimos hace unos días en Davos y la realidad en la franja... ¿cómo es esa realidad?

En realidad, la situación para la gente de Gaza sigue siendo absolutamente miserable. Quiero decir, ya no hay tanta gente muriendo de hambre como antes. Está llegando algo de comida así que algunas de las peores cosas de esta crisis han desaparecido pero la situación sigue siendo de total y absoluta miseria.

Los bombardeos continúan. No exactamente a la misma escala de antes. Tampoco estamos viendo desplazamiento masivo de personas, pero se sigue matando a gente a pesar de que lo llamemos "alto el fuego". En esta situación en la que se sigue matando a gente a pesar del alto el fuego...hay preguntas que generan verdadera ansiedad entre los palestinos. Se siguen preguntando si sobrevivirán cuando se van a dormir por la noche. Tienen miedo a que sus vidas se acaben en cualquier momento a pesar de que se impone a nivel global la narrativa de que hay un alto el fuego. Es muy difícil a nivel humano y psicológico.

En Gaza, todavía hay casi dos millones de personas desplazadas. La mayoría vive en condiciones completamente infrahumanas en las playas, entre matorrales, entre los escombros de los edificios o junto a grandes vertederos de basura. Viven en tiendas de campaña, entre láminas de plástico, sin un drenaje adecuado. Cuando llueve, les invade el lodo. Tiene clima mediterráneo así que las noches de invierno son frías y hay periodos de lluvia intensa y temperaturas que matan a gente. Ya sabes que hay bebés que han muerto de hipotermia.

A pesar de ello, la gente sigue teniendo esperanza en que el proceso de paz conducirá a algo. En principio, acaban de reabrir el paso de Rafah, aunque el número de personas que pueden cruzas es extremadamente limitado. La tensión y la presión han disminuido pero, en realidad, la gente sobre el terreno no percibe mejoras importantes en sus condiciones de vida. La situación sigue siendo de catástrofe humanitaria total.

  • No parece que Israel haya cumplido su parte del trato. Al menos, en la primera fase del plan...

Teníamos un plan que debía llevarnos a algo y que comenzó el pasado mes de octubre. Todavía tenemos esperanza de que ese plan nos lleve a algo, pero la población de Gaza teme que -en realidad- hayamos entrado en una nueva fase del conflicto que se gestionará de la misma manera que se ha gestionado en el pasado.

Hay un alto el fuego, sí... pero este alto el fuego ha significado la muerte de 100 niños desde octubre. Más de 500 han sido asesinadas desde entonces. Lo que temen los gazatíes es que el mundo acepte que esto suceda y que esta sea una forma aceptable de vivir para una población que ha sufrido atrocidad tras atrocidad. Lo que opinan es que, cada día que la situación no mejora, aumenta el riesgo y la probabilidad de que vuelva el conflicto.

Como decía, los bombardeos continúan, aunque no a la misma escala pero sí de forma intensa. Se está matando a gente por tierra, mar y aire y todos los días se destruyen estructuras palestinas en el este de la franja de Gaza. Además, Israel sigue aumentando la superficie del territorio que controla, como la llamada "línea amarilla" en partes de Gaza en las que los palestinos estaban seguros. Israel sigue invadiendo hacia el oeste, pero esto no figura en ningún acuerdo de paz.

No he leído por ningún lado del plan de paz de 20 puntos de Trump que Israel tenga el derecho de seguir apoderándose de más y más territorio palestino. Y esto, por supuesto, no es precisamente lo que se necesita ahora mismo en términos de fomentar la confianza entorno a ese plan y entre las dos partes. Creo que es un momento muy crítico... Por supuesto que todavía existen posibilidades de que la paz se imponga y que continúe, pero la situación no es fácil. Es muy muy frágil.

  • ¿Y cómo están de ánimo los gazatíes teniendo en cuenta el duro invierno que están soportando?

Están agotados... destrozados. Son personas que han sufrido un trauma inimaginable en los últimos dos años y medio. Han perdido hogares, familiares, extremidades, medios de subsistencia y perspectivas de futuro. Veo un agotamiento total y cuanto más tiempo dure, menos preparadas estarán las personas para poder afrontar la realidad en términos de salud mental y su sistema inmunitario.

Es decir, existe la sensación de que las personas allí están acumulando en su interior más y más angustia, dolor y sufrimiento. Pero al mismo tiempo son personas que están decididas a vivir y a continuar. Mi personal sigue trabajando todos los días en las peores circunstancias posibles. Están decididos a seguir y hacer lo que tienen que hacer.

Pero ciertamente es muy difícil para ellos aceptar la magnitud de lo que ven y presencian a diario sabiendo que el mundo es consciente de todo eso que pasa.

  • ¿Y qué hay de la UNRWA? ¿Qué ha cambiado con las nuevas reglas que ha impuesto Israel? ¿Qué podían hacer y ahora no?

Lo que ha cambiado es que no podemos llevar nuestros suministros a la Franja de Gaza. El año pasado por estas fechas, teníamos unos 6.000 camiones cargados de suministros fuera de la franja y a la vez hemos sido testigos con nuestros propios ojos de cómo poblaciones caían en la hambruna en los últimos 12 meses. Eso a pesar de tener miles de camiones llenos de comida fuera y listos para entrar, cubrir las necesidades básicas y evitar esas muertes.

Eso es lo que ha cambiado y no podemos llevar nuestros suministros desde marzo del año pasado. Lo que sí podemos hacer, a diferencia de otras organizaciones que no pueden reemplazar a la UNRWA fácilmente, es prestar servicios básicos. Ya sabes, si una población se enfrenta a la hambruna, no sólo necesita alimentos, también atención médica, agua limpia, vacunas... Los niños desnutridos deben ir al médico todas las semanas para controlar su peso y su altura. Necesitan un sistema de salud que les acompañe por toda la franja mientras se desplazan de un lugar a otro, y eso lo hace la UNRWA.

Somos el mayor proveedor de servicios básicos de la Franja de Gaza. Y me refiero a cosas muy tangibles. Se trata de la atención primaria de la salud, en la que los niños y las madres reciben apoyo. También los ancianos que necesitan fisioterapia o atención para la diabetes. Brindamos servicios de agua y recolección de basura a 1,4 millones de personas, es decir, a casi dos tercios de la población. Tenemos 8.000 profesores. Estamos llevando a cabo el programa de educación en línea más grande de la región para cerca de 300.000 niños, a los que se les enseña y tienen acceso a maestros con títulos universitarios. 70.000 niños han regresado a la escuela física.

Ahora estas escuelas no son perfectas. Los niños permanecen sentados en el suelo en condiciones relativamente precarias, pero estamos garantizando tres horas de escuela todos los días para los niños de entre cinco y ocho años y nos comprometemos a ampliarlo en la medida en que la situación nos lo permita. Nuestro personal se mueve con ellos y hemos reabierto los centros de salud y los refugios. Gracias a la fortaleza nuestros 11.500 empleados, nuestros sistemas han resistido los ataques más horrendos e implacables de los últimos dos años. Gracias a esa infraestructura y esos sistemas, podemos seguir prestando servicios.

Y esto no se hace fácilmente... no se puede reemplazar con facilidad. Nos enfrentamos a los mayores proyectos de reconstrucción del mundo en Gaza o, al menos, desde la Segunda Guerra Mundial. Lo último que necesitamos es hacer que esto sea más difícil de lo necesario. Nosotros nos hemos comprometido a ampliar los servicios que brinda la UNRWA. Eso es lo que podemos seguir haciendo.

  • Israel sostiene que esa ayuda a la población de Gaza, o parte de esa ayuda, se destina a Hamás, y algunas personas la toman e intentan venderla en el mercado negro. ¿Cómo se asegura de que esto no sea cierto? ¿Cómo se asegura la UNRWA de que eso no suceda?

No hay pruebas de que nada de eso haya ocurrido durante el conflicto. Se han presentado acusaciones de desvío y robo de ayuda, pero las propias evaluaciones del gobierno al respecto han demostrado que Hamás no ha desviado la ayuda a gran escala en ningún momento del conflicto. Claro que ha habido saqueos por parte de bandas criminales, algunas de las cuales han contado con el apoyo del Estado de Israel.

Yo he visto con mis propios ojos saqueos de camiones de ayuda de la ONU por parte de estos grupos que han podido llegar muy cerca del cargamento, pero también por parte de gente desesperada que no han tenido oportunidad de conseguir comida por otra vía. Sin embargo, no ha habido ningún desvío de ayuda a gran escala que se haya demostrado en ningún momento durante el conflicto. Y lo seguimos repitiendo.

Que sean ellos quienes demuestren lo contrario. No hay nada más que podamos decir ante las pruebas y el hecho de que periodistas como ustedes no puedan entrar y comprobarlo por sí mismos. Nosotros, como organización, podemos garantizar que teníamos el mayor programa de distribución de alimentos del mundo. En un contexto de tantos controles y contrapesos, controlábamos lo que sucedía desde el momento en el que la comida entraba en Gaza hasta que esos alimentos llegaban a las personas que los necesitaban. Lo que no podemos controlar es qué hacen con ello una vez que los obtienen.

Hay gente que vende comida porque necesitan otras cosas, pero no he visto ninguna prueba de fraude masivo. No creo que nadie lo haya hecho y si hay pruebas, por favor, muéstrenoslas y las investigaremos. Haremos algo al respecto y no hablo sólo en nombre de la UNRWA. Hablo en nombre de todo el sistema liderado por la ONU dentro de Gaza. Nosotros nos comprometemos a garantizar que la población reciba lo que necesita.

Los alimentos se han distribuido de forma segura durante los últimos dos años, con la excepción del período en que estaban gestionados por la Fundación Humanitaria de Gaza con la que, como sabe, cientos y cientos de personas murieron por desesperación y porque les dispararon cuando trataban de recolectar estos alimentos. Sin embargo, los programas que hemos liderado se han llevado a cabo con seguridad, dignidad e integridad en todo momento.

  • Hay otra acusación principal de Israel contra la UNRWA, la supuesta conexión entre una parte de sus trabajadores y Hamás. ¿Cómo se asegura la agencia de que eso tampoco suceda?

Mira, no hay entorno libre de riesgos. Trabajamos en un entorno extremadamente complejo dentro de Gaza. Antes de la guerra, la UNRWA contaba con mecanismos y procedimientos muy sólidos para protegerse contra esto. Una gran parte de ello consistía en compartir información periódicamente con las autoridades israelíes. Nosotros no tenemos una fuerza de seguridad, no tenemos policía ni servicios de inteligencia así que confiamos en que los países en los que trabajamos y con los que trabajamos nos aseguren o nos proporcionen información que nos permita protegernos de esto, y eso requiere la cooperación de los estados de la región.

Israel lanzó acusaciones sobre un número muy reducido de nuestro personal y se abrieron investigaciones independientes. Se descubrió que 9 trabajadores podrían haber estado involucrados, aunque nunca se nos ha presentado ninguna prueba sobre esa relación exacta. Aun así, la organización tomó medidas y suspendió a esos trabajadores. En caso de que sean culpables ya no podrán volver.

Sin embargo, tenemos que confiar en la cooperación de los estados para asegurarnos de que eso suceda. Y cuando los estados miembros, en este caso Israel, no están dispuestos a compartir información con nosotros, se hace muy, muy difícil. Pero mire, ha habido una serie de evaluaciones independientes que han demostrado que la UNRWA tiene los procedimientos más sólidos de todas las organizaciones de las Naciones Unidas que operan en la región en términos de mecanismos para monitorear y garantizar que elementos como estos no estén en la plantilla.

Por tanto, separemos las acciones de un número muy reducido de personas, que si se comprueban condenaremos sin reservas, del trabajo que lleva a cabo la organización. Tenemos 11. 500 empleados. Empezamos la guerra con 13.000. Hablamos de 9 personas y sería terrible de demostrarse su culpabilidad, pero no es motivo para condenar a toda la organización.

  • De hecho, el Sr. Rose, ¿qué significaría para los palestinos la desaparición de la UNRWA?

Sería profundamente traumático para los palestinos de toda la región, particularmente los de Gaza. Lo sería porque lo único que han conocido a lo largo de sus vidas es la UNRWA... En un entorno de total incertidumbre, la UNRWA ha sido constante y permanente. La gente de Gaza dice que lo que están viviendo ahora es peor que la Nakba de 1948 porque entonces, al menos, contaban con la UNRWA en la que podían confiar.

Creo que la desaparición de la agencia implicaría cierto trauma. Sería trágico y creo que aumentaría el sufrimiento de la población. No podrían reinventar un servicio de salud de la noche a la mañana... Los palestinos tendrían que renunciar a los servicios básicos que dependen de nosotros... ¿Quién va a educar a 300.000 niños? ¿Dónde estarán los maestros? ¿Quién proporcionaría el 40% de la atención médica dentro de Gaza? No existiría sistema de salud como tal... Por tanto, sería algo trágico y traería más sufrimiento.

Y creo que hay una cosa más sobre el simbolismo que representa la UNRWA para el pueblo palestino en términos de compromiso de la comunidad internacional para seguir prestando servicios básicos en un momento en el que esos servicios se necesitan más que nunca.

Así que sí, el desmantelamiento de una organización con un mandato de las Naciones Unidas como esta tiene consecuencias muy nefastas para la acción humanitaria y para los principios de la acción humanitaria en todo el mundo porque ¿no podría ocurrir lo mismo en otros contextos en los que se pueda dejar de lado a las organizaciones que están haciendo un buen trabajo pero que simplemente se consideran políticamente incómodas? Las consecuencias para la comunidad humanitaria global son profundas. Lo de Gaza tiene un impacto a nivel humano sobre el terreno, pero también global, mucho más amplio.

Pablo Morán

Jefe de Internacional de la Cadena SER y director...