¡Ya quisieran en Ohio!
El fin del mito del "predictor único": Aragón abandona la excepcionalidad electoral para integrarse en la tendencia del voto nacional
Ignacio Peyró: "¡Ya quisieran en Ohio!"
El Pirineo le ha dado a Aragón unas espléndidas pistas de esquí, pero -en tiempos de guerras napoleónicas- esa misma frontera le dejó expuesto a las violencias de Francia. En todo el siglo XIX, cuando a trancas y barrancas se quiere construir el Estado liberal, la resistencia de los sitios de Zaragoza se utilizó como emblema legitimador de patriotismo con una profusión ya olvidada.
De aquello les quedó a los aragoneses fama de arrojo y valentía, rasgos que las artes emplearon también profusamente: véanse obras como Nobleza baturra o Gigantes y cabezudos. En 1927 una zarzuela todavía canta “los de Aragón no saben qué es llorar; los de Aragón no saben transigir”.
Bueno, para que se vea que los clichés no son eternos, cien años después, si algo ha mostrado la política aragonesa es una fluidez -e incluso unas transigencias- que en otras autonomías no se encuentran. No ha habido mayorías absolutas nunca, y ahora tampoco va a haberlas.
Otra cosa es que Aragón sea un predictor único y original de los resultados electorales en el conjunto de España. Nuestro Ohio. Lo llamativo aquí, sin embargo, es que se prevé que Aragón vote igual que se ha votado en Extremadura e igual que se votará en Castilla y León. Así, dejaría de ser nuestro Ohio, pero quién quiere ser Ohio teniendo Albarracín.