'El fantasma de la ópera', uno de los grandes personajes de la literatura
El escritor francés Gaston Leroux escribió esta obra emocionante y llena de aventuras en 1910

'El fantasma de la ópera', uno de los grandes personajes de la literatura
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Gaston Leroux nació en París en 1868 y murió en Niza en 1927. Escritor y periodista, es famoso por sus obras de detectives, misterio y terror, como 'El fantasma de la ópera', 'El misterio del cuarto amarillo' y su secuela 'El perfume de la dama de negro', 'La doble vida de Théophraste Longuet' y 'La reina de Sabbat'. De hecho, Leroux era un ser cabalístico que creía en los seres fantasmales y en el más allá.
'El fantasma de la ópera' se publicó en 1910. Gaston Leroux construyó uno de los grandes personajes de la literatura en una obra divertidísima de leer, llena de sorpresas, de aventuras, y de emoción.
El desarrollo industrial, económico, social y cultural del final del siglo XIX proporciona a Gaston Leroux varios asentamientos claves para su obra: en primer lugar, la gran difusión del periodismo: primero, como cronista de sucesos en los tribunales de justicia, cuando va formándose como observador de la vida cotidiana en sus momentos culminantes: crímenes, procesos, víctimas, verdugos, intrigas; más tarde, como novelista, porque los periódicos crean un espacio para los narradores ―el folletón―, con características propias, con lectores adictos y con adscripciones genéricas muy definidas: sobre todo, la novela de viajes y aventuras y la novela policíaca, o mejor, detectivesca, aunque, como en 'El Fantasma de la Ópera', no haya un detective, sino un misterio que descifrar.
El valor de 'El fantasma de la Ópera' quizá estribe en el patetismo de su protagonista. Desde el primer momento el lector queda atrapado en las redes de la compasión que el autor ha tejido porque Gaston Leroux crea con su fantasma un resorte narrativo que le sirve para dar realidad a su ficción. No es sólo el prólogo el que afirma la verdadera existencia del fantasma. Y es esa insistencia lo que emparenta al joven novelista de 1910 con el oficio de cronista de sucesos y lo que constituye un acierto de partida. 'El fantasma de la Ópera' fue adaptada a la pantalla en vida de Gaston Leroux, y estrenada en Francia en 1925. Han sido varias las versiones cinematográficas que se han hecho, además de la versión en musical o el ballet.
'El fantasma de la Ópera' participa tanto de la novela detectivesca como de la novela de horror y recrea el mundo imaginativo de los escenarios, de los misterios que se ocultan tras los telones: de ese poder de fascinación que ejerce lo que ocurre al otro lado del telón, lugar donde se hacen y deshacen en breves fracciones de tiempo mundos distintos que permiten soñar a los espectadores en el patio de butacas. Gaston Leroux acertó con el espacio físico donde situó el caso de ese personaje maltratado por la vida y que, pese a todo, decide seguir vivo y pretende ser como cualquier otro, y que, en su derecho a la vida, utiliza todos los poderes de su fértil imaginación y de su habilidad para satisfacer lo único que le queda: el amor por la música y una joven cantante.
Si hay, tal vez, un exceso de aventuras que impiden el avance de la intriga y parecen repetirse para que el lector comprenda hasta el fondo las características de Erik, también resulta cierto que en 'El fantasma de la Ópera' hay momentos culminantes. El primer defecto puede achacarse a las reglas del género, que prohibían su brevedad y que, cada cierto número de páginas, obligaban al autor a dejar el suspense «en punta», en la mejor tradición de Alexandre Dumas. Y la segunda virtud, esos momentos culminantes, hay que adjudicársela al novelista, porque nadie hasta Gaston Leroux había conseguido teatralizar con tanto efecto esos «efectos» espectaculares y esos recursos que, aislados, eran moneda corriente en la novela popular del siglo XIX.
Este artículo contiene fragmentos del prólogo de Mauro Armiño a la edición de la Editorial Valdemar.




