Dirty Sánchez
Si quieren saber en qué consiste, búsquenlo en internet y absténganse de proponérselo a su pareja

Ignacio Martínez de Pisón: "Dirty Sánchez"
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Madrid
Pedro Sánchez está intentando recortar el poder de los tiranuelos que mandan en el universo de las redes sociales, así que Elon Musk se ha enfadado con él y le ha puesto el mote de Dirty Sánchez, Sánchez el Sucio. Así, de primeras, no me suena mal, porque me recuerda a los dibujos animados de mi infancia. A Speedy González, el ratón más rápido de México, y a su primo, Slowpoke Rodríguez, el ratón más lento, y en general a todos los simpáticos amigos de Porky Pig.
¡Esto es to, esto es to, esto es todo, amigos! Pues no, esto no es todo.
Esto no es todo porque para los anglosajones, por lo menos para los pervertidos y viciosos, la expresión Dirty Sánchez alude a una práctica sexual tan repugnante que me resisto a describirla. En fin, si quieren saber en qué consiste, búsquenlo en internet y absténganse de proponérselo a su pareja, si es que sienten algún afecto por ella…
Elon Musk, cuando insulta, es que insulta de verdad.
Pero eso de Sánchez el Sucio evoca también a Harry el Sucio, el policía sin escrúpulos de los años setenta. Desde que hizo esa película, Clint Eastwood no ha parado de darle la vuelta al mismo tema: el de si podemos o no podemos saltarnos las leyes para restaurar el orden y la justicia. La respuesta solo sería afirmativa en un mundo en el que no existiera la autoridad o esta se demostrara incompetente. Es decir, en un Estado fallido, que es precisamente en lo que según Sánchez se han convertido las redes sociales, que es precisamente por lo que Elon Musk se ha enfadado y le ha llamado Dirty Sánchez…
¡Lástima que terminó el festival de hoy, pronto volveremos con más diversiones, Porky, Porky, nuestro rey!




