La aspidistra, la planta omnipresente que no muere y resiste a (casi) todo
Es una de esas plantas en maceta que aparecen en todos lados, como rincones oscuros y casi sin riego en todo el año, y allí que siguen vivas y coleando

Imagen de una aspidistra

Madrid
Todos recordamos la aspidistra como una de esas plantas en maceta que aparecen en todos lados, especialmente en lugares dejados de la mano de dios, como rincones oscuros y casi sin riego en todo el año, y allí que las aspidistras siguen vivas y coleando.
En su día ya contamos que esta resistencia le viene dada por el lugar en el que crece: en Japón, en el sotobosque de grandes árboles perennes que son familia de nuestra encina europea (Quercus ilex). Al crecer bajo su sombra, es una especie que está adaptada a crecer en zonas umbrías.
Nombres populares
La aspidistra es una planta resistente a casi todo, desde luego, menos a heladas muy bajas o al exceso de agua en sus raíces. Testimonios de esa dureza proverbial de la especie se encuentran desde la época victoriana, cuando los ingleses llamaron a las aspidistras la planta de hierro fundido, porque es una planta que aguanta carros y carretas.
Desde que se introdujo en aquel país en 1822, ha sido una de las plantas más cultivadas, sin duda, que estaba presente en todo hogar inglés que se preciara. También la bautizaron con otros nombres ligados a los lugares donde se la cultivaba: planta de barbería, planta de escupidera, o planta de bar.
Cultivares
He traído a nuestro jardín un cultivar de Aspidistra elatior. Mientras la aspidistra habitual tiene las hojas totalmente verdes, la aspidistra ‘Milky Way’, Vía Láctea, tiene en sus hojas un moteado muy atractivo.
En las aspidistras hay unos cuantos cultivares o variedades, que suelen tener hojas variegadas, de una u otra forma. Las hay con franjas blancas, como la ‘Variegata’; está la ‘Okame’, que tiene bandas aún más anchas que la ‘Variegata’; una increíble es la ‘Snow Cap’, con toda la punta de la hoja de color blanco, como si hubiera nevado sobre la planta... o esta nuestra, la ‘Milky Way’, con un punteado de color crema muy bonito por toda la hoja, que son más estrechas que los de los otros cultivares.
'Milky way'
‘Milky Way’ es una belleza muy codiciada por los amantes de las plantas de hojas grandes, porque no es tan frecuente de encontrar. Como la aspidistra habitual, esta ‘Milky Way’ resiste perfectamente las zonas sombreadas, y esta tiene la peculiaridad de tener estas hojas variegadas que aportan un contraste precioso con otras plantas que tengamos con hojas solamente verdes.
Ya sabéis que las plantas con hojas variegadas, es decir, con más de un color en ellas, añaden mucha luz a una composición, especialmente si el variegado es blanquecino o de color crema, que genera un poderoso foco de atracción para la mirada.
Condiciones de cultivo
Esta planta resistiría en el exterior en invierno, contra una pared, en una terraza o balcón bien orientado al sur o al oeste. Yo he tenido aspidistras que han resistido nevadas incluso, por lo que es una planta muy dura. En su lugar de origen resiste heladas de -5 °C, y yo la he visto resistir temperaturas de -15 °C incluso. También he visto cómo una aspidistra helada ha rebrotado de los rizomas subterráneos cuando llegaba la primavera.
También resiste la falta de agua, pero no el exceso. De hecho, la aspidistra que tenemos desde hace más tiempo, la habitual de hojas verdes, ha sufrido en algún momento por un ligero exceso de agua. Quizás sea por estar cerca de la máquina del agua, y que se lleva algún vaso de más por parte de los visitantes. El caso es que tenemos una aspidistra con algunos pequeños problemas por el exceso de riego, así que estamos dejando secar el sustrato para que restablezca su equilibrio.
Aminoácidos
He traído un pequeño remedio que utilizamos en jardinería con plantas estresadas: aminoácidos.
Se trata de un bioestimulante de origen vegetal, que aporta una serie de aminoácidos muy valiosos para las plantas. Los aminoácidos son unas moléculas esenciales para formar proteínas, y muchos recordamos lo que nos enseñaban en la escuela, que había 20 aminoácidos diferentes que el cuerpo humano necesitaba: lisina, metionina, triptófano, glutamina, tirosina... Muchos de ellos es necesario obtenerlos por aquellos alimentos que ingerimos; otros los produce el propio cuerpo.
Pues bien, también las plantas necesitan estos aminoácidos y se ven favorecidas por ellos, porque fomentan la producción de tejidos sanos y fuertes en los vegetales. Igualmente, potencian su sistema inmunitario, que se vuelve más resistente frente al ataque de patógenos, como bacterias u hongos.
Como he dicho anteriormente, es un bioestimulante, por eso se utiliza en plantas que han sufrido algún episodio traumático, como un exceso de agua en nuestro caso, aunque también ayudan muchísimo en otros casos en los que las plantas sufren: bajas temperaturas, sequía, una granizada que haya dañado algún árbol... Los aminoácidos que suelo utilizar se fabrican a partir de algas, aunque hay muchas marcas que los obtienen de otras materias primas.

Eduardo Barba
Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador botánico en obras de arte, paisajista y profesor de jardinería....




