Última hora Al menos 10 personas mueren en un tiroteo en un instituto en Canadá

Hoy por HoyMiss Experiencia
Sociedad

"Llevamos 2.164 días sin médico, somos la España vaciada y bien vaciada": la vida en un pueblo de solo 18 habitantes

La vecina de Monumenta, en Zamora, reclama una sanidad pública digna tras 2.164 días sin consulta médica

Pruden, la resistencia de la España vaciada

Prudencia ha sido esta semana la protagonista de ‘Miss Experiencia’, la sección de Hoy por Hoy en la que Chema Rodríguez da voz a mujeres mayores con historias que merecen ser contadas. Ella vive en Monumenta, una aldea zamorana de apenas 18 habitantes, y su relato muestra con claridad qué significa hacerse mayor en plena España vaciada.

A sus 77 años, Prudencia actualiza cada mañana un cartel en la puerta del consultorio médico. Es un contador que marca los días que llevan sin médico. La cifra es tan grande que impacta: "Llevamos de 2.164 días sin médico y solo ha venido 43 veces".

Cuando algún vecino necesita una consulta, la respuesta siempre es la misma: "Nos dicen que vayamos al pueblo de al lado, que está a 3 kilómetros. Pero somos viejos… ¿cómo vamos? ¿A la pata coja?". La mayoría, personas mayores sin coche, esa opción no es viable: "La gente no tiene medios, si es que no tienen coches. Somos viejos".

Para ella, el problema sanitario es también una amenaza para la supervivencia del pueblo: "Cuando desaparecen los servicios, desaparecen los pueblos. Somos la España vaciada y bien vaciada".

Cada sábado, una protesta

Lejos de rendirse, Prudencia participa cada sábado en las concentraciones de Bermillo de Sayago (Zamora), donde vecinos de toda la comarca reclaman una sanidad pública digna. "Todos los sábados hacemos concentraciones salvo que el tiempo nos lo impida". Y repiten una idea que tienen muy clara: "Lo público nos atiende a todos; lo privado solo a los que tienen la chequera grande". Para ella, defender la sanidad pública es defender su derecho a quedarse en su pueblo.

Una vida sencilla, pero acompañada

En Monumenta ya no queda casi nada: no hay bar, no hay tienda y tampoco pasa el autobús. Aun así, la vida diaria continúa. Cada tarde, Prudencia se reúne con dos vecinas en la marquesina del autobús. "No necesitamos más espacio. Ese sitio es nuestro centro de reunión. Ese pequeño encuentro es nuestra manera de mantener vivo el espíritu del pueblo". Y es que, pese a todas las dificultades, Pruden tiene claro que no quiere irse: "Mientras pueda, quiero seguir aquí".