La compra de 6.000 satélites y el consentimiento de Trump: así logró EEUU sortear las restricciones a Internet del régimen iraní
El diario 'The Wall Street Journal' ha publicado una investigación en la que analizan cómo la Casa Blanca consiguió introducir miles de satélites de la empresa de Elon Musk, SpaceX

Una multitud protesta en las calles de Teherán el pasado enero, en el marco de las manifestaciones contra el régimen iraní. / Getty Images

Madrid
Todos los ojos estaban puestos sobre Irán y, sin embargo, apenas se podía ver lo que estaba ocurriendo en el país. Las restricciones a Internet por parte del régimen, que prohibieron a la población tener acceso a una red con la que se podían conectar con todo el mundo, fue uno de los puntos de inflexión en unas protestas anti-régimen que dejaron, además, miles de muertos.
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Una restricción que, sin embargo, parece ahora que Estados Unidos logró sortear, según ha publicado el diario norteamericano The Wall Street Journal, donde se asegura que la Casa Blanca realizó la compra de hasta 6.000 satélites de Starlink, la filial de satélites de la SpaceX de Elon Musk, para introducirlos en el país y proporcionar una conexión a Internet a los manifestantes.
Washington no solo realizó la compra en enero sino que, tal y como apunta el medio, logró introducir de contrabando esos miles de satélites en Irán, siendo esta, por tanto, la primera vez que el país envía directamente satélites Starlink a territorio iraní. Aún así, ya en anteriores ocasiones tanto Trump como Musk se habían mostrado abiertos a que la población pudiese utilizar estos satélites para poder tener Internet durante las protestas.
El servicio de Starlink es actualmente ilegal en Irán y el ser descubierto utilizando alguno puede ser penado con prisión, motivo por el que las autoridades se han dedicado en los últimos meses a registrar las viviendas y tejados de manifestantes.
Meses de tensión
El gesto de Estados Unidos, que ha sido confirmado al diario por distintos funcionarios de la Casa Blanca, supone un paso más allá en el intento de la administración Trump de ejercer presión sobre el régimen iraní. Si bien la Casa Blanca no ha hecho comentarios en torno a esta información, los funcionarios sí han afirmado que Trump tenía constancia de este envío y consintió su compra y entrega.
Al intento de Washington se suma también la dura crítica de Teherán sobre la Casa Blanca, a quienes acusan de fomentar la guerra y quien se niega, además, de poner fin a su enriquecimiento nuclear. De hecho, actualmente ambos países se encuentran en medio de negociaciones para rebajar una tensión que, durante unas semanas del pasado mes de enero, volvieron a poner en alerta a la población por un posible ataque norteamericano.




